Comienza el año 2014 pero aún falta mucho para que empiece el siglo XXI

2014 / pesquisatudo.org

Entramos en el año 14 pero todavía no en un nuevo siglo. Las centurias nunca se atienen a la cronología. Sucedió otro tanto en el XXI. Hubo que esperar a  la postguerra del 14 al 18.

Entramos en el año 14 pero todavía no en un nuevo siglo. Las centurias nunca se atienen a la cronología. Sucedió otro tanto en el XXI. Hubo que esperar a  la postguerra del 14 al 18.

Los problemas, la alineación de los estados, las crisis del sistema económico, la rebelión y la reacción con distintos rostros obedecen al esquema del, en objetivo balance,  siglo XX, si no nefasto, en todos los aspectos, mucho peor que decepcionante.

La mutación tecnológica, en principio revolucionaria como instrumento para la igualdad, se tradujo en el eufemismo, queremos creer que bienintencionado, de las “redes sociales”. Pero la realidad enseña la oreja del hombre lobo para el hombre, suplantación de lo natural por lo artificial, saturada invasión de la privacidad. Reinado absoluto del Gran Hermano, aunque sea 30 años después de Orwell. 

Como previó Ortega: la rebelión de las masas, fagocitada por las oligarquías.

Están próximos a cumplirse los 100 años redondos de la entonces bautizada “Gran Guerra que viene a acabar con todas las guerras”. Veinte años  más  tarde se perpetraba una segunda que batió todos los records de masacre.

Los cínicos se apresuran a concluir que la humanidad precisa sucesivas guerras para aligerar la población y abrir nuevos períodos de benéfico crecimiento.

Desmentirlo depende exclusivamente del futuro, calculamos con optimismo que a medio plazo.

No basta, no, cuestionarlo todo o defender la tesis de que la alternativa a la democracia consiste en elegir “los mismos perros con distintos collares.”

Gradualistas o utópicos urge postular un sistema revolucionario.

Sólo entonces se habrá entrado en el siglo XXI.