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MUNDIARIO

¿Catarsis colectiva en la masa del PSOE fiel a Sánchez sin fisuras?

Mientras la masa sanchista condena toda crítica a su dirigente, en las Conclusiones del 39 Congreso del PSOE, sobre el modelo de partido, se proclamaba como valor el pluralismo.
¿Catarsis colectiva en la masa del PSOE fiel a Sánchez sin fisuras?
Izquierda Socialista reclamó reconocer que en el PSOE existen diversas sensibilidades.
Izquierda Socialista reclamó reconocer que en el PSOE existen diversas sensibilidades.

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Fernando Ramos

Fernando Ramos

El autor, FERNANDO RAMOS, es columnista de MUNDIARIO. Periodista. Doctor en Derecho y en Ciencias de la Información. Técnico de Radiodifusión y Televisión. Profesor jubilado de Derecho y Deontología de la Comunicación en la Universidad de Vigo. Profesor en la Escuela de Práctica Jurídica del Colegio de Abogados de Pontevedra y de los Encuentros Inter Academias en la Escuela Naval Militar. Autor de 28 libros de Derecho, Comunicación Institucional y Protocolo. Ha dirigido 20 tesis doctorales. Profesor invitado en varias universidades de Europa y América. Ejerció el periodismo 30 años en radio y los principales medios de Galicia. Fue corresponsal de la Agencia “Europa Press”, “Sábado Gráfico” y el diario “Ya”. Obtuvo el Premio del Colegio de Arquitectos de Galicia en defensa del patrimonio histórico y el Trofeo “Actualidad” por sus investigaciones sobre el contrabando y el narcotráfico. Fue presidente de la Asociación de la Prensa de Vigo y obtuvo dos veces el Premio Luis Taboada a la mejor labor informativa sobre Vigo. Está en posesión de la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco. @mundiario

Uno de los fenómenos sociológicos que nos brinda la actual etapa política que vive España, por lo que se refiere al PSOE, lo constituye el cerrado respaldo que los fieles de Pedro Sánchez le prestan de modo unánime pese a sus contradicciones o virajes, que uno de sus más entusiasmas panegiristas expresa diciendo de él, a modo de halago que “no se siente concernido por sus palabras, sino por sus objetivos”; es decir, que puede hoy decir una cosa y estar pensando la contraria o decir una cosa hoy y otra mañana y hacer una tercera.

Pero veamos un ejemplo práctico. Hace apenas nada, Pedro Sánchez afirmaba que nunca pactaría con Pablo Iglesias, porque era un mentiroso y que nunca pactaría con Podemos porque era el populismo que lleva a Venezuela, a las cartillas de racionamiento y a la pobreza, y seguidamente, José Luís Ábalos. Afirmaba que jamás el PSOE pactaría con los independentistas para llegar a la Moncloa, dada la absoluta incompatibilidad entre la concepción del Estado y de la sociedad que éstos tenían con respecto al PSOE. Y sobre esta misma idea, Pedro Sánchez moduló su discurso moral sobre las barreras que nunca traspasaría.

El apoyo cerrado de sus fieles, diga o haga lo que sea, tiene como característica la atribución constante de que los que levantan voces críticas dentro del partido han dejado de der socialistas, cuando no directamente traidores, fachas o servidores de la derecha, cosa que se extiende, en estos dos últimos casos, a quienes, sin ser del PSOE, se atreven a señalar las contradicciones señaladas.

Y así, ese respaldo se produce al margen de lo que Sánchez diga en todo momento. Es decir, si hoy día que Podemos es el populismo bolivariano, se está de acuerdo, y se sigue estando de acuerdo cuando Sánchez dice que es su aliado natural, y se asume con toda naturalidad, cuando Sánchez dice que tener a Pablo Iglesias en el Gobierno no le dejaría dormir; pero los mismo que respaldaban a su secretario general cuando tal cosa decís, aplauden el abrazo amoroso con la encarnación de sus pesadillas, el puesto con que lo coloca en el Gobierno, y que lo que ayer una objeción (su postura sobre el referéndum de Cataluña que le perturbaría el sueño) torna en ventaja y lo lleva a la mesa de le negociación con Torra y, para remate, lo mete en el órgano de control del CNI, viaje ilusión de Iglesias.

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Los fieles a Sánchez forman una masa compacta.

¿Y de qué es síntoma todo esto? Pues de que la militancia del PSOE padece una “catarsis colectiva”. Con carácter general, la catarsis es una experiencia purificadora de las emociones humanas. Como tal, la palabra proviene del griego kátharsis, que significa ‘purga’, ‘purificación’. En este tipo de catarsis el que la padece se libera de su propia conciencia crítica y asume lo que su gurú dirigente diga sucesivamente cosas contradictorias, porque siempre será lo bueno, lo ideal, lo cierto y necesario´.

El abandono de principios morales

El sujeto colectivo de la catarsis de siente liberado de sus propios principios morales con respecto a la política y asume lo que les impone pertenecer a un colectivo, en este caso el PSOE. En la tragedia griega, lo catarsis ayudaba al espectador a sentirse liberado de sus más bajas pasiones, pero en la moderna, como la apuntada, de lo que se liberan los sujetos son de los frenos morales o intelectuales que deberían funcionar como un freno a la manipulación que aceptan burdamente. Es decir, que lo importante es el objetivo, no el modo de obtenerlo, de modo que se debe renunciar a toda duda de que el gurú dirigente conoce lo que conviene y se debe seguir, aunque no se comprenda.

Freud estudió el fenómeno de la catarsis, pero en sentido positivo. Era un método mediante el cual, durante el proceso de la terapia, se conducía a un paciente a desbloquear recuerdos o vivencias reprimidas en su inconsciente, con la finalidad de poder hablar sobre ello, concientizarlo, y experimentarlo emocionalmente. Pero al ser utilizada para adormecer el sentido crítico., se trata de que lo militantes renuncien al control intelectual de las emociones, y se acepte la mentira como herramienta ordinaria de la acción política, en la que no importa el método, sino el resultado.

Falta de conciencia crítica

El fenómeno al que nos referimos, sobre la falta de conciencia crítica en una parte del PSOE, lo juzgan con mayor severidad que la catarsis colectiva y lo sitúan como un caso de histeria colectiva del que abundan ejemplos en la historia. Esa devoción a cuanto el líder diga o haga se extiende como una mancha de aceite y nadie dentro del grupo se atreve a discrepar. Veamos un ejemplo: un conocido mío, fervoroso seguidor de Pedro Sánchez me confesó que estaba a favor de la prisión permanente revisable (que el PSOE tiene en cartera derogar), pero “que no lo podía decir”. Decirlo significaría disentir, es decir, salirse del grupo, salirse de lo que el grupo debe aceptar porque lo impone el dirigente. La coherencia del colectivo impone sujetarse a la “psicosis en grupo”. Aceptar mañana lo contrario de lo que Pedro Sánchez diga hoy es un hecho natural y se debe evitar que el cerebro de un buen militante salte la alarma de que estamos una mentira o una contradicción.

Por cierto, que conviene tener presentes las Conclusiones del 39 Congreso del PSOE, por parte de Izquierda Socialista sobre el Modelo de Partido. Se dice allí: “Nuestro objetivo es volver a unir a todo el socialismo español en torno a un proyecto atractivo e ilusionante de un socialismo democrático renovado y debatido a fondo, con un liderazgo integrador que asuma el pluralismo existente en el seno del PSOE y el protagonismo de la militancia”. Nada que añadir. @mundiario