Cataluña y España: Castells en el aire y versos sueltos de Esperanza

Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno Mariano Rajoy con Esperanza Aguirre

Podríamos llamarnos Espalunya, hablar el Galeuscañol, hacer una fusión musical de himnos y practicar la rotación de ciudades capitales del Estado, comenta este analista político.

Cataluña y España: Castells en el aire y versos sueltos de Esperanza

Podríamos llamarnos Espalunya, hablar el Galeuscañol, hacer una fusión musical de himnos y practicar la rotación de ciudades capitales del Estado. Seguimos encerrados con el juguete roto de España desde que llegó Felipe V y mientras esperamos a Felipe VI

   Venga a perder el tiempo intentando descifrar las cartas de Rajoy a Mas, de Mas a Rajoy, sobre el dichoso derecho de los catalanes a decidir si se desespañolizan, y resulta que Esperanza Aguirre se sacó el otro día de la chistera el derecho de los españoles a decidir si se catalanizan. Esta señora, Esperanza, que no es la Merkel que hoy se ha venido arriba, sino la canciller de Madrid que se vino abajo hace casi un año, cada vez que sale del armario y muestra su perversa y políticamente incorrecta vena Gil de Biedma, deja al personal flipando en colores. Mientras Rajoy permanece encerrado en el armario apolillado de la Constitución, Rubalcaba huye como una rata por el atajo del federalismo y los intelectuales arriman el ascua fría y obsoleta de la historia a sus respectivas sardinas, la condesa consorte de Bornos sigue suministrando versos libres y ardientes a la opinión pública y la opinión publicada. 

  A mí, con esta mujer me ocurre lo contrario que a Pablo Neruda con su musa de Veinte poemas de amor y una canción desesperada: me gusta cuando habla. Cuando no está como ausente, jugando al golf y la cosa, y sale ahí, siguiendo las instrucciones de Sabina, para que todo el mundo sepa que “esa boca es mía” 

  La catalanización a la desesperada de Esperanza 

  ¡Qué buena idea catalanizar España! Que el todo se convirtiese en la parte y la parte se convirtiese en el todo, o sea, como en La Roja, y empezásemos a practicar el tiki-taka con ese otro balón tan grande al que llamamos mundo. Despertarse una mañana sin que la Generalitat sea algo más que la Generalitat y la sala del Consejo de Ministros una sucursal del palco del Bernabeu okupado por hinchas VIP; con Mas transformado en un ilustre miembro  de Boixos Nois venido a menos y Rajoy en un paradigmático Ultra Sur que ha vuelto a recuperar el norte; con La Vanguardia renunciado a ser la patética réplica política del “Mundo Deportivo” y ABC y la Razón los  alter egos patrioteros del “Marca” y el “As”; sin que el personal pueda confundir la sede de CIU con “La Masía”, la calle Génova con Valdebebas y la calle Ferraz con esa cantera de “colchoneros” políticos que han empezado a preguntarle a Elena Valenciano: ¿por qué somos del PSOE?

    Las patrias de los jóvenes son donde comen, donde trabajan, donde pueden soñar…

  De 30 años para abajo, no nos engañemos, la patria ya sólo es donde puedan comer, donde puedan trabajar, donde recibirán su primera nómina, firmarán su primer contrato de móvil, se ganarán su tablet con el sudor de su frente y entrarán con su chica o su chico en un piso, ¡mi casa es mi castillo!, cuya renta no esté domiciliada en la cuenta corriente de papá o de mamá. No, de verdad. Artur Mas y sus caballeros de la tabla redonda, son muy libres de seguir intentando levantar su castillo soberanista en el aire. Pero, ¿sabes una cosa?, el otro día, como una amarga alegoría, una chiquilla de doce años llamada Mariona se cayó de uno de esos Castells humanos en el aire y dejó hipotecado su futuro para toda la eternidad en el suelo de Cataluña. En un solo instante, perdió la soberanía de su vida ofrecida por sus progenitores en santo sacrificio a una de tantas sagradas tradiciones catalanas.

  Eso son las banderas, la Estelada, el trapo rojo y gualda, los himnos, las fronteras emocionales, las avaricias culturales, las armas arrojadizas lingüística, las Diadas, las Fiestas Nacionales, los días de las 17 patrias hispanas, las distintas y distantes tradiciones sublimadas como ADNs excluyentes. Nada. Absolutamente nada, se pongan como se pongan los tontos% separatistas o unionistas que defienden la pureza de sus subjetivas “razas arias”. Nuestros locos bajitos sin contaminar esparcidos por la Piel de Toro, aquellos a los que un Machado conmovido llamaba in illo témpore españolitos, no quieren y no querrán saber nada, ya verás, de las guerras impúdicas de sus mayores con sus juegos de tronos. En las historias de España manipuladas, exacerbadas, de garrafón, que estudian a través del color del cristal con el que sus “gurús” quieren que contemplen la vida, hay dos axiomas que no hay Mas, ni Rajoy, ni Wert, ni Urkullu, ni Raholas, ni Maruhendas, ni Dios que puedan lavar de sus cerebros: que la única armada invencible que conquistó Europa y el mundo llevaba en su tripulación Xavis y Busquets de Cataluña, Iniestas y Casillas de Castilla, Pedros y Silvas de Canarias, Navas y Ramos de Andalucía, Xabis de Euskadi, guajes de Asturias, todos juntos y revueltos, pasándose el esférico y entrando por la izquierda y por la derecha para centrarle balones de gol a la historia, mientras 47 millones de herederos de un pueblo que ha ido de amarga derrota en derrota, probaba por una vez el dulce sabor de la victoria.

  Encerrados con el juguete roto de España, entre Felipe V y Felipe VI

   Me apunto a la esperanza de la ocurrencia de Esperanza ¡Catalanicémonos! Si quieren le llamamos a esto Espalunya, e inventamos un himno ecléctico, de música fusión con notas intercaladas de todos Els Segadors que suenan en todas las Españas. Si siguen dando el coñazo, declaramos idioma oficial el Galeuscañol y hacemos rotaciones de capitalidad y de cosa para que todo el mundo pueda jugar a las casitas, a los Estaditos, con el  juguete roto de España. Si Urkullus, Mas, Junqueras, Beiras, Mintegis, Vences, Mahomas de esos, siguen con la perra de no ir a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma, coño, y dejamos de una vez a los talibanes compuestos y sin Yihaditas.

   Yo lo que te digo es que la única fórmula de inteligencia colectiva que ha funcionado en este viejo país ha sido “La Roja”, oye. Que debe haber una manera de que todos vistamos y sudemos de una puñetera vez la misma camiseta y que, en algún rincón de la política nacional donde se oxida el presente y se pudre el futuro, debe haber un Vicente del Bosque capaz de hacer un equipo con  47 millones de Xavis y Casillas.

   Mira por donde, el conflicto catalán aseguran que se inició con  Felipe V y podría volver a entrar en erupción volcánica con Felipe VI. ¡También es casualidad, hombre!. Y, encima, para más INRI, la hipotética abdicación tendría que firmarla el actual Conde Barcelona. Si esto no es una comedia de enredo, que baje Muñoz Seca y lo vea.

Cataluña y España: Castells en el aire y versos sueltos de Esperanza
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