Cataluña congela el concurso para la adquisición de urnas para su referendo

Neus Monté, portavoz del Ejecutivo de Cataluña. / Twitter

El Gobierno catalán corre contra el reloj a poco más de tres meses para que se celebre la consulta del 1 de octubre.

La Generalitat corre contra el reloj para la organización de su referéndum indepentista anunciado para el 1 de octubre. Las autoridades catalanas tienen poco más de tres meses para la celebración de la consulta y a estas alturas no cuentan ni tan siquiera con las urnas que se utilizarán en las mismas ni tampoco tienen ningún concurso para su adquisición. La mesa de contratación abierta por el Departamento de Gobernación para homologar a posibles empresas decidió el lunes dejar desierto el concurso que se abrió en mayo último tras acreditar que ninguna de las dos empresas que se presentaron contaba con los requisitos asociados a "la solvencia técnica de las empresas". A falta de que se formalice la decisión, el concurso ha sido cancelado y Barcelona deberá buscar una alternativa para adquirir algunas por otra vía. "Analizaremos las vías que existen", dijo Neus Munté, portavoz del Ejecutivo local.

Munté compareció en relación a la reunión semanal de rutina del Gobierno catalán, y de sus palabras se desprenden dos conclusiones. Primero, que el referendo aporta una nueva incógnita a su convocatoria y las divisiones existentes en el núcleo del Ejecutivo, luego de que ella misma haya denunciado la filtración de la noticia antes de que se haya resuelto oficialmente. "Lamentamos que esta información haya llegado antes por parte de los medios de comunicación", expresó.

La unión de la Generalitat, para lo que intensificaron sus contactos mutuos Carles Puigdemont y su segundo Oriol Junqueras, podría demandar otro acto de compromiso, como la adquisición directa, mediante un decreto que firmen en su totalidad los consejeros del Gobierno.

El Ejecutivo insiste en adquirir las urnas y convocar a la consulta, pese a que el calendario, así como las normativas para la contratación y la más que evidente ausencia de empresas que puedan cumplir las exigencias del Govern, complican todo el proceso, que de por sí había sido denunciado desde un principio por la Fiscalía, que investiga a su vez por esto a Meritxell Borràs, consejera de Gobernación, y su mano derecha, Francesc Esteve, a estas alturas director de los servicios jurídicos de la Generalitat.

Munté nunca explicó si convocará un nuevo concurso u optará por "cualquier otra vía", apegándose así a la que "mayores garantías" aporte al Govern. Para el referendo del 9 de noviembre se usaron urnas de cartón hechas por el Centro de Iniciativas para la Reinserción (CIRE). La consejera de Presidencia ha dicho que el concurso desierto es de hecho una prueba de que se está cuidando que todo salga a la perfección. "Todo está escrupulosamente reglado", dijo.

La semana pasada, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) anunció que investigará la querella de la Fiscalía contra Borràs y Esteve por licitar las urnas para esta consulta.

Con todo y que esta querella pesaba sobre el proceso, hubo dos empresas -Plastic Express y UTE- que decidieron presentarse al concurso y que superaron los primeros pasos del proceso, aunque al final Barcelona optó por no homologar a ninguna.

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