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MUNDIARIO

Catalonia, esa Freedonia del President Rufus Torra

Si algunos CDRs están haciendo el ganso, graznan como los gansos, se dejan domesticar como los gansos y montan expolios ante los “extraños” como los gansos, probablemente sean gansos.

 

Catalonia, esa Freedonia del President Rufus Torra
Fotograma de Sopa de ganso. / RR SS
Fotograma de Sopa de ganso. / RR SS

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Javier González Méndez

Javier González Méndez

El autor, JAVIER GONZÁLEZ MÉNDEZ, es columnista de MUNDIARIO, donde hizo popular la serie de artículos titulada Suspiros de Expaña, que dio paso a Crónicas desde Babia y ahora a DIARIO DE PEREIRA. Es periodista y analista político. Tiene amplia experiencia como corresponsal político de importantes diarios y tertuliano de radio y televisión. @mundiario

Si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato, probablemente sea un pato. No resisto la tentación de aplicar el llamado test del pato al último hallazgo de la Benemérita en Cataluña: si parecen componentes de un explosivo, si juntos y convenientemente revueltos estallan como un explosivo y han permanecido ocultos, como suelen permanecer los componentes nocturnos y alevosos de los explosivos, probablemente sean componentes de un explosivo. Y, sin embargo, apelo a la presunción de inocencia. No a la que pregona Quim Torra, claro, que es juez y parte en el asunto, sino a esa que obliga a la Justicia de los pueblos democráticos a estar seguros de que, un pato es un pato, y no incurrir en el error, ¡qué inmenso error!, de aceptar por deducción, inducción o precaución pato como animal de compañía.

Otra cosa bien distinta es que muchos CDRs nos parezcan gansos, actúen como gansos y graznen como gansos, y lleguemos a la conclusión de que probablemente sean gansos, con las correspondientes excepciones que confirman toda regla que se precie. Los gansos, como bien describen los naturalistas, es que tienen bastantes similitudes con esas bandadas de  CDRs que muestran sus instintos en periódicas y sucesivas secuencias que emiten los telediarios, dicho sea, en esta ocasión, con ánimo de establecer odiosas comparaciones: son fieles a sus criadores, fáciles de adiestrar como los perros y hostiles y escandalosos ante la llegada de extraños a su territorio. No lo digo yo, insisto, lo dicen los que saben de esas cosas de gansos. Y, quizá por eso, cualquier semejanza entre el homenaje al disparate político de los hermanos Marx en “Sopa de ganso” y el homenaje al esperpento  político de los guionistas del “Proces”, no sea mera casualidad, sino algo inevitable.

Es que, verás, ha ido pasando el tiempo, y Catalonia se va pareciendo cada vez más a aquella caricaturesca Freedonia en la que, declararle la guerra al Estado de Sylvania, era talmente una fiesta. Repasas el elenco de actrices y actores de la cosa y descubres que  Marta Ferrusola, por ejemplo, no tiene nada que envidiar al personaje opulento y matriarcal de  la señora Teasdale, no sé si te acuerdas, que quitaba y ponía Presidente a su antojo hasta acabar dejando a Freedonia en manos de  un tal Rufus T. Firefly (Groucho) del que pudo reírse y con quien pudo reírse media humanidad en aquella célebre escena de ciencia ficción que, ahora que se está reproduciendo en la realidad en Catalonia, con el alter ego Rufus Torra, en vez de provocar ataques de risa provoca ataques de pánico:

– “Este informe (sentencia, advertencia, etc) lo entendería hasta un niño de cuatro años. A ver, que traigan un niño de cuatro años porque no entiendo nada”

O aquel otro inolvidable diálogo entre un ministro y el extravagante Presidente de Freedonia, trasladado y adaptado a un diálogo actual entre un conseller y el L´Honorable President del Govern:

– Conseller: ¿Y si alzamos los impuestos?

– President: ¿Y si alzamos los lazos amarillos?

– Conseller: ¡Insisto en que tenemos que alzar los impuestos!

– President: Tiene razón, tenemos que alzar los impuestos para poder pagar los lazos amarillos.

Bueno, y los abogados de los presos, y los bocatas de los manifestantes, y los servicios al procés de periódicos internacionales, y las urnas de un referéndum rellenas de papeletas en papel mojado, y las devotas peregrinaciones a los centros penitenciarios, y la red de embajaditas como decorado diplomático de cartón piedra, y el palacete de Waterloo donde Puigdemont, sin prisa pero sin pausa, está perdiendo irremisiblemente su última batalla megalómana.  

No, ahora en serio. ¡Nunca imagine que, en un país en el que se cultivaba tanto el seny, pudiese haber semejante densidad de población por metro cuadrado  haciendo el ganso…! @mundiario