La Casa Blanca negocia el futuro de los dreamers a cambio de fondos para el muro

Protesta en apoyo a los dreamers. Twitter
Protesta en apoyo a los dreamers. / Twitter

El centro de trabajo del presidente estadounidense ha puesto precio a la legalización de los inmigrantes ilegales amparados por el programa DACA.

La Casa Blanca negocia el futuro de los dreamers a cambio de fondos para el muro

Donald Trump ha puesto precio al futuro de los 800.000 inmigrantes ilegales que ampara el programa DACA. La Casa Blanca ha decidido emprender una negociación que parece más bien un rompecabezas perfectamente analizado y que propone la legalización de los dreamers a cambio de fondos para construir el anhelado muro fronterizo del presidente norteamericano.

Luego de que el mandatario decidiera este martes poner fin a la continuidad del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que había promulgado el expresidente Barack Obama, el destino de cientos de estudiantes y trabajadores extranjeros había quedado prendiendo de un hilo. Junto con el anuncio de cancelación, Trump estableció que el Congreso tendría un plazo de seis meses para hallar una solución a la complicada situación de los soñadores.

Sin embargo, al parecer la administración del republicano se ha adelantado y ya ha encontrado una alternativa a la polémica: la legalización de los beneficiados del DACA a cambio del endurecimiento de las medidas migratorias, más recursos para la persecución de los indocumentados y, especialmente, fondos para la construcción del muro fronterizo con México que el magnate neoyorquino ha prometido desde su campaña electoral.

Según ha revelado la agencia estadounidense McClatchy, citando a 12 fuentes relacionadas con el caso, los miembros de la administración de Trump consideran que la barrera de concreto es "el mejor mecanismo para frenar la inmigración ilegal desde es ese país (México)”. Además, la publicación expone que la negociación con el Congreso estaría siendo liderada por el yerno del presidente, Jared Kushner, con el apoyo de su esposa, Ivanka Trump. Pero Kushner no está solo en su idea. Al respaldo de su mujer se ha sumado además el del jefe de gabinete John Kelly, el vicepresidente Mike Pence y el director de seguridad Gary Cohn. Mientras que el fiscal general, Jeff Sessions, figura entre los opositores.

La noticia del hipotético “canje” ha enfurecido a las organizaciones que defienden los derechos de los indocumentados en el país. El grupo Juntos Soñamos ha emitido un comunicado en el que enfatiza que los dreamers no son una moneda de cambio. “La Casa Blanca está trabajando en un acuerdo de inmigración, que usaría a los jóvenes inmigrantes como una ‘hoja de parra’ para enmascarar una lista de deseos de inmigración blanca y para realizar deportaciones masivas y llevar a cabo la agenda racista de Trump”, reza el texto.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de la organización United We Dream (UWD), Cristina Jiménez, declaró que no es una coincidencia que los planes de la Casa Blanca se den justo después de los hechos violentos que registraron en Charlottesville, Virginia, hace apenas unas semanas. “Esto no es una coincidencia. El equipo de Trump está empujando una agenda blanca nacionalista para remover a inmigrantes de la sociedad, encerrarnos en campos de detención y forzarnos a salir del país”, afirmó.

La construcción de un muro fronterizo que sirva de barrera entre Estados Unidos y México fue una de las grandes promesas electorales de Trump, pero tras ocho meses en el poder, al parecer el republicano no ha podido convertir su pretensión en orden a ejecutar. Se estima que el costo del proyecto ronde los 8 mil millones de dólares y aunque ya ha sido puesto en marcha un proyecto para desarrollar los primeros prototipos de valla, de momento el Congreso no ha aprobado el presupuesto que Trump necesita.

Con todo esto expuesto y si se toma en cuenta además la amplia carrera en el mundo de los negocios del presidente, no resulta descabellado pensar que el futuro de los dreamers sea ahora el mejor as bajo la manga que tenga el neoyorquino para echar a andar su sueño de que Estados Unidos sea solo para los estadounidenses.

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