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Carolina Bescansa plantea otra batalla contra Pablo Iglesias, esta vez junto a Errejón

Ya cosechó un serio revés al ser derrotada por Antón Gómez-Reino en las primarias para la secretaría general de la organización que agrupa a los podemitas gallegos. En realidad, Bescansa estaba enfrentándose a Pablo Iglesias, en una batalla que llegó a creer que podía ganar.
Carolina Bescansa plantea otra batalla contra Pablo Iglesias, esta vez junto a Errejón
Carolina Bescansa. / Mundiario
Carolina Bescansa. / Mundiario

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Fernando González Macías

Fernando González Macías

El autor, FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS, es articulista y columnista de MUNDIARIO. Periodista y analista político, fue jefe de redacción del diario La Región de Ourense, coordinador del gabinete de comunicación de la Xunta, redactor jefe de los servicios informativos de TVG y director regional de COPE, Onda Cero y Punto Radio. @mundiario

Ella fue la única mujer que participó en la fundación de Podemos. Carolina Bescansa estaba allí porque, como Iglesias, Errejón o Monedero, es profesora de la Facultud de Políticas de la Complutense, que fue el útero donde se gestó la formación rupturista. Aunque está afincada en Madrid desde hace muchos años, por su condición de gallega le encargaron, entre otros cometidos, la implantación del "podemismo" en Galicia. Pero hasta el año pasado, cuando ya había empezado a caer en desgracia en el núcleo duro del partido, no se había planteado ser profeta en su tierra. Y cosechó un serio revés al ser derrotada por Antón Gómez-Reino en las primarias para la secretaría general de la organización que agrupa a los podemitas gallegos. En realidad, estaba enfrentándose a Iglesias, en una batalla que llegó a creer que podía ganar y con la que a la postre pondría el punto final a su trayectoria en Podemos.

Fue Íñigo Errejón quien decidió tentar a Bescansa para que le ayudara a expandir el proyecto de Más Madrid a toda España. No lo tenía dífícil. La politóloga compostelana, apartada de la primera línea desde hace sólo unos meses, nunca ocultó su afinidad, incluso personal, con quien, como ella y con ella, se enfrentó al oficialismo "pablista" en el congreso de Vistalegre II aún sabiendo que la derrota conllevaría una condena al más absoluto ostracismo. La filtración de un plan, presuntamente urdido por ambos, para desbancar a Iglesias puso en una posición imposible a Bescansa dentro de Podemos y aceleró su alejamiento definitivo y en ese proceso algunos medios dieron en certificar su defunción política.

Pero no estaba muerta; estaba reflexionando. Tras el retorno a las aulas,  analizaba las perspectivas del movimiento rupturista y su propio futuro. Como animal político que es, por vocación y por profesión, Carolina Bescansa  nunca se  planteó renunciar del todo y para siempre a hacer política. Eso lo tenía claro su círculo más cercano, incluido Errejón. Sin embargo,  no aceptó la propuesta de Errejón para encabezar la candidatura de Más País por A Coruña el 10-N hasta que comprobó personalmente que podía contar en su aventura con el apoyo de varios exdirigentes y militantes muy significados de Podemos Galicia. No era cosa de lanzarse a la piscina sin verificar que tenía agua. También testó el nivel de simpatía que suscitaba en determinados movimientos sociales y encontró buena sintonía.

Formalizada su candidatura, la resucitada Becansa ya sabe por dónde la van a atacar quienes fueron los suyos y ahora, más que rivales, son enemigos íntimos. La presentarán como una paracaidista, que aterriza en Galicia para conseguir un acta de diputada y seguir haciendo política en Madrid. Que no está aquí para quedarse. Que su escaño coruñés -que varias encuestas dan por casi seguro- será el trampolín que emplee para que ella misma y el partido de Errejón tengan un papel decisivo en la gobernabilidad de España. Por ese lado seguramente coincidirán Unidas Podemos y el Benegá, que tal vez sea la opción que más beneficiada pueda salir de que el espacio rupturista se rompa. O se desmembre. @mundiario