Capriles emplaza a la oposición a ser “realista” en su agenda contra Maduro

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El líder opositor y excandidato presidencial venezolano Henrique Capriles, durante un mitín de la oposición / El Nacional
El líder opositor asegura que la salida de la crisis en Venezuela pasa por establecer una negociación entre la oposición y el régimen de Maduro para unas nuevas elecciones presidenciales.
Capriles emplaza a la oposición a ser “realista” en su agenda contra Maduro

Venezuela no aguanta más. Ya no hay tiempo para discursos, mítines, ruedas de prensa y falsas expectativas basadas en una estrategia de presión que solo ha atornillado más al régimen comunista de Nicolás Maduro. La agenda del aparente ‘presidente interino saliente’ del país, Juan Guaidó, quien solo ha quedado relegado como líder de la oposición, se desvanece con la presidencia de Donald Trump, pues los últimos cuatro años de sanciones y el lobby realizado por Guaidó y su equipo diplomático desde 2019 para cercar al Gobierno (de facto) del chavismo, no han dado resultado, mientras la crisis económica ahoga a los venezolanos en una pobreza crónica de la que solo un pequeño grupo de la población está relativamente exento.

Ese contexto de incertidumbre y de un evidente limbo político en el que ha quedado la dirigencia, así como los ciudadanos de a pie, es lo que ha motivado al líder opositor venezolano, ex candidato presidencial y ex gobernador del Estado Miranda Henrique Capriles Radonski a llamar a toda la oposición a “superar la retórica” y enfocarse en “la necesidad de fijar con urgencia una agenda común frente al régimen chavista”, que más que gobernar, controla Venezuela por medio de la fuerza militar tal cual una dictadura.

En una columna que escribió y publicó este martes para el diario El País, de España, Capriles afirma que “Venezuela arrancó 2021 con un vacío gigantesco y la población siente que la oposición se ha convertido en una confusa mezcla que genera una incertidumbre que solo le conviene a quienes tienen el poder”. Es decir, la fragmentación de la fuerza política antichavismo se ha erosionado en tres alas: el sector que se dejó seducir por la corrupción y el dinero del Gobierno, el sector radical de Guaidó que apela al uso de la fuerza internacional para desplazar a Maduro, y el sector moderado, más racional y estratégico, que lidera Capriles en una apuesta por la negociación como única vía para salir del laberinto que ha destruido el 70% de la economía del país desde 2014.

La gravedad de la situación en Venezuela

Quien escribe este artículo para MUNDIARIO puede constatar que, efectivamente, la población venezolana apenas valora en un 15% la aprobación hacia la oposición como un factor de cambio en la actual situación de crisis y desgaste social del país. Los venezolanos no ven al chavismo y a la oposición como dos entes separados, sino como una sola élite política que se ha valido del conflicto y del juego del poder para lucrarse con el ejercicio de la vida pública, con los dineros del Estado y con la propaganda mediática que genera el pulso diplomático entre ambos bloques.


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Pero en el medio de esa realidad artificial en la que tanto el chavismo como la oposición coexisten beligerantemente a modo de una burbuja, existe una realidad avasalladora y demoledora; según la Encuesta Nacional sobre las Condiciones de Vida (Encovi), elaborada por dos reconocidas universidades públicas del país y una institución privada, el 96% de las familias venezolanas lucha contra la miseria y el 79% está en una situación de pobreza extrema. Es decir, casi toda la población tiene muy pocos o no tiene ingresos, mientras que casi el 80% no tiene comida ni servicios públicos básicos (electricidad, agua, gas, etc.) para subsistir. Esta es la cruda realidad de Venezuela, totalmente situada al margen y excluida de la política, y por los políticos. 

En su columna de opinión Capriles sostiene que, “además de las disfunciones del régimen, una desastrosa gestión económica, las violaciones a los derechos humanos, el colapso de los servicios públicos y el hostigamiento a los medios de comunicación, la ausencia de una alternativa clara contribuye a generar una sensación de zozobra”. 

La urgencia de una negociación

Esa atmósfera es propia de régimen totalitario que genera las condiciones sociales, económicas y políticas ideales en Venezuela para que la oposición adquiera nuevamente un enorme capital político si logra recuperar el apoyo de la población para exigir, con mediación diplomática internacional, un proceso de negociación -no de diálogo, pues no es lo mismo- con el Gobierno de Maduro a fin de darse concesiones mutuas que, en un marco democrático, establezcan las condiciones institucionales para unas nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias que ayuden a solucionar progresivamente la crisis económica del país.

“Un contexto como este nos impone la necesidad de establecer una agenda común con urgencia”, afirma el líder opositor, quien se ha separado de la estrategia de Guaidó. El expresidente de la Asamblea Nacional apuesta por mantener el reconocimiento de Estados Unidos bajo la Administración Biden para así intensificar las sanciones contra Maduro, pero Capriles plantea que ese apoyo diplomático sirva para sentar al chavismo en la mesa de negociación en lugar de atosigarlo y atrincherarlo en el poder con medidas de presión financiera. 

Capriles centra su estrategia en buscar lo que él llama “hecho político real”, en contraposición a lo que han hecho el líder opositor Juan Guaidó, a quien no menciona abiertamente, y su mentor, Leopoldo López (hoy exiliado en España). Es por ello que el excandidato presidencial llama a la oposición a dejar el discurso, la palabrería y lo que en Venezuela se conoce coloquialmente como “labia” para reemplazar los comunicados por acciones políticas concretas, pues Maduro no está dispuesto a salir del poder con un caudal de sanciones a cuestas y con su seguridad legal en riesgo.

Entonces, Capriles critica la “estrategia” de Guaidó de “construir un aparato que pretende actuar como Gobierno en la sombra y que en la práctica, pese a dos años de intentos, no ha logrado derrocar a Maduro”. Contrario a esa hoja de ruta cuyo éxito es poco probable (establecer un ‘gobierno interino en el exilio’), el líder opositor convoca a retomar la unidad de los partidos y de la sociedad civil para convertir la salida de Maduro en una causa nacional, que obligue al régimen a negociar para recuperar la democracia en Venezuela. @mundiario

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