En Cataluña, Illa probable ganador con mayoría de escaños nacionalista

Salvador Illa. / La Sexta
Salvador Illa. / La Sexta

El pacto de los partidos nacionalistas para no gobernar con el PSC, probable ganador en las urnas,  pretende mantener la inestabilidad y el conflicto artificial con el Estado.

En Cataluña, Illa probable ganador con mayoría de escaños nacionalista

Aunque la ley electoral no permite la publicación de encuestas desde el pasado martes, se siguen publicando en Andorra. La imagen que ofrecen difiere mínimamente de la que han reflejado las varias encuestas recientes. El PSC con el candidato Illa tendrá un magnífico resultado, ganando probablemente en escaños y votos así como duplicando su anterior resultado. Muy de cerca le seguirían por este orden ERC y JxCat. A gran distancia empatarían Vox, EnComún, Ciudadanos y Cup, mientras que todavía más lejos  se situarían PP y PdeCat. Nueve partidos tendrían representación parlamentaria con el nacionalismo mayoritario en escaños. Por otra parte la abstención podría ser menor de lo que se ha venido anunciando.

El problema es que esos posibles resultados no facilitan en modo alguno la gobernación, abocando a Cataluña a una legislatura inestable. La alianza que han escenificado los partidos nacionalistas para no pactar con el PSC a pesar de las profundas diferencias entre ellos, puede dificultar no sólo que forme gobierno quien gane las elecciones sino que sea inviable entre los firmantes. De un lado porque JxCat ya ha anunciado su voluntad de que la mayoría nacionalista retire su apoyo al Gobierno estatal, condicionando de ese modo para facilitar ulteriores negociaciones. De otro porque las diferencias entre los cuatro partidos nacionalistas son de fondo y de forma. Dos de ellos se sitúan en posiciones radicales de confrontación para avanzar hacia la secesión, JxCat y Cup, mientras que los otros dos prefieren una política más pragmática. Pero al pactar contra el enemigo socialista común se dificultan a sí mismos la consecución de un gobierno pragmático.

En el otro extremo del espectro Vox irrumpe con fuerza, capitalizando la animadversión de los demás partidos. Cuanto más persista el mundo político y mediático en calificar a Vox de fascista, más incrementará su apoyo. Le están haciendo la campaña sin pretenderlo. Jugarán el papel que Ciudadanos no fue capaz de mantener y le ganarán al PP. Las consecuencias para éste en el ámbito nacional serán muy malas, pues no es capaz de capitalizar el derroche del voto electoral de Ciudadanos. Vienen tiempos turbulentos para ese partido.

ERC si supera a JxCat tendrá el envite de intentar gobernar bajo la presión de quienes le exigen romper con el Gobierno central. Teniendo en cuenta que éste se basa en una coalición nada fiable con Unidas Podemos, Sánchez puede verse atacado desde varios flancos simultáneos. No caerá el Gobierno porque a nadie le interesa pero la debilidad actual puede aumentar en un proceso de erosión constante.

No hemos superado a Italia económicamente, como un Zapatero imprudente prometió en su día, pero a cambio hemos igualado nuestra política con la del país donde la inestabilidad es la norma. El precio, aquí como allí, el aplazamiento indefinido de cualquier programa de reformas estructurales. Es lo que viene ocurriendo en España desde 2015. Son situaciones que ponen de manifiesto el poder menguante de los Gobiernos. La economía mantendrá su propia dinámica, los servicios públicos continuarán funcionando y los ciudadanos comprenderán que el tema que abre las noticias y consume más tiempo no es necesariamente determinante en sus vidas. @mundiario

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