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La campaña congresal en Perú culmina en medio del desinterés y rechazo de la ciudadanía

Este domingo se elegirá a los nuevos legisladores del Parlamento que funcionará solo 18 meses. La recta final del proceso estuvo marcada por el descredito de la política.

La campaña congresal en Perú culmina en medio del desinterés y rechazo de la ciudadanía
Congreso de la República de Perú -Twitter
Congreso de la República de Perú -Twitter

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Rodrigo Chillitupa Tantas

Rodrigo Chillitupa Tantas

El autor, RODRIGO CHILLITUPA TANTAS, escribe en MUNDIARIO. Es periodista peruano de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Trabajó como redactor en los periódicos Todo Sport, Nuevo Sol y el Grupo La República. Fue corresponsal en Lima de Segundo Enfoque de Argentina. Actualmente colabora con la revista CARETAS. @mundiario

Perú elegirá este domingo un nuevo Congreso hasta el 2021. Más de 24 millones de peruanos acudirán a las urnas para votar en una elección extraordinaria a los nuevos legisladores, quienes estarán en funciones solo 18 meses y completarán el periodo parlamentario que fue interrumpido por el presidente Martín Vizcarra cuando decidió disolver constitucionalmente el Parlamento –en septiembre pasado– por una inevitable confrontación con la oposición.

La inusual campaña congresal es la consecuencia de la disputa política desencadenada en 2016 entre el Legislativo y el Ejecutivo. Tras ganar las elecciones generales, el expresidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) tuvo que lidiar con una mayoría opositora en el Parlamento. En el primer año de este quinquenio, el fujimorismo y sus aliados interpelaron constantemente a los ministros de Kuczynski.

El Gobierno sufrió las bajas de los ministros de Educación, Jaime Saavedra; Transportes, Martín Vizcarra; y Economía, Alfredo Thorne. Sin embargo, el punto de quiebre fue la caída del gabinete de Fernando Zavala en septiembre de 2017. Al lograr la debilidad del Ejecutivo, el fujimorismo involucró a Kuczynski con el caso Odebrecht en pleno descredito por la revelación de sobornos en los tres últimos gobiernos peruanos desde 2001.

Una empresa de Kuczynski había tenido contratos con la firma brasileña cuando era ministro de Economía y Finanzas en la Administración de Alejandro Toledo (2001-2006). En el Parlamento se realizó un proceso de vacancia sin éxito. Sin embargo, este panorama cambió cuando se conoció que el mandatario había negociado el indulto del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado por graves delitos de lesa humanidad.

El segundo proceso de vacancia se impulsó contra Kuczynski, quien renunció a su cargo para darle pase a su vicepresidente Martín Vizcarra. Con el nuevo gobernante, la relación con la oposición fue más tensa. Las reformas judiciales y políticas fueron los puntos de discusión entre Vizcarra y el fujimorismo. Tras observar las modificaciones a sus proyectos en las comisiones ordinarias, el presidente presentó un proyecto de adelanto de elecciones generales en julio pasado.

La oposición bloqueo la iniciativa del Ejecutivo e impulsó varias investigaciones contra Vizcarra. Además se trató de capturar el Tribunal Constitucional al elegir a nuevos magistrados afines a sus intereses. El presidente no permitió ese proceso y realizó su tercera cuestión de confianza, que fue rechazada por los congresistas y desencadenó en la disolución del Legislativo después de 15 años.

De acuerdo a la encuestadora Ipsos Perú, el 59% peruanos consideró el cierre del Congreso como el evento positivo de 2019. Incluso días antes del cierre, el 87% desaprobaba la gestión de los congresistas, según una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos. Bajo este panorama, Vizcarra fundamentó la decisión de llamar a nuevas elecciones parlamentarias al invocar el artículo 134 de la Constitución.

Campaña sin interés

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la máxima autoridad electoral, dispuso que en estos comicios para el Parlamento no se aplique la valla electoral de 5% de votos válidos para los partidos. Así, 22 de las 24 organizaciones políticas presentaron más de 200 candidatos en las 24 regiones del país. Sin embargo, la extensa lista de postulantes no captó el interés del electorado desde que arrancó oficialmente la campaña en diciembre pasado.

“Recogimos la percepción de que estas elecciones no van a cambiar nada y todo seguirá igual”, dice Hernán Chaparro, jefe del área de opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), a MUNDIARIO. El investigador señaló que el sondeo realizado por el IEP en diciembre pasado arrojó que el 51% de electores decide su voto en los últimos días. Este dato coincide con el 46% de electores no había definido su voto y un 62% prefería votar por un “candidato nuevo en política”, según otra encuesta de Ipsos Perú publicada la semana pasada en el diario El Comercio.

“En los últimos días, los electores se han debido de informar, en primer lugar, de las propuestas de los candidatos, y luego reconocer por qué partido postulan”, agrega Chaparro. El investigador consideró que estas elecciones congresales son importantes porque marcaran dos agendas: el rol de la agrupación elegida en este Congreso de 14 meses y la voluntad para culminar con una reforma política integral.

Las proyecciones estiman que el próximo Congreso será fragmentado. Cuatro partidos tienen posibilidades de lograr escaños: Acción Popular, Alianza para el Progreso, Partido Morado y Fuerza Popular. La izquierda trata de pasar la valla con la coalición del Frente Amplio y el populismo intenta obtener representación a través de agrupaciones como Podemos por el Perú y Solidaridad Nacional. Este último partido, cuyo líder es el exalcalde Luis Castañeda Lossio –investigado por el caso Odebrecht–, apeló a los discursos machistas, xenófobos y homofóbicos de VOX para ganar votos.

La campaña al Parlamento estuvo marcada por la difusión de información falsa y la propaganda difamatoria que los candidatos de la extrema derecha o investigados por corrupción difunden en los programas periodísticos, así como en YouTube, Facebook y Twitter. Además, los postulantes han apelado a la figura de los líderes históricos de sus partidos. “El endose no funciona en política”, dice el publicista Abel Aguilar, quien dirigió la campaña del expresidente Kuczynski en 2011, a este diario. 

Aguilar argumenta que un candidato debe hacerse conocido primero, y luego presentar sus propuestas. “Recurrir a esa estrategia de introducir a Haya de la Torre, Bedoya y Andrade puede resultar contraproducente en épocas de una revolución tecnológica con las redes sociales”, dice. “El elector se enamora de las propuestas, y luego va buscar por qué partido van”, zanja el especialista. @mundiario