Cada vez hay más políticos sin empleo, oficio o experiencia laboral

Alcaldes de ciudades históricas
Alcaldes de ciudades históricas.
Ni vienen del mundo laboral ni tienen otra alternativa que vivir de la politica y pueblan las instituciones del Estado
Cada vez hay más políticos sin empleo, oficio o experiencia laboral

Tengo yo un querido amigo, jubilado como yo, que es un ejemplo de lo que debería ser un político en España. Socialista de verdad, dejó su bien retribuido empleo como gerente de una empresa para entrar en el Congreso de los Diputados, perdiendo dinero, donde desarrolló una eficaz labor como parlamentario, pues aportaba toda su experiencia de gestión. Luego, cuando terminó su etapa política retorno a su actividad privada, donde se jubiló y hoy cobra su pensión como cualquier otro trabajador. Como él hubo otros. Pero eran otros tiempos.

Hoy en día, uno de los escándalos nacionales es la enorme cantidad de políticos profesionales, de todos los colores, que ni vienen de parte alguna, ni tienen a donde ir cuando dejen la política, a no ser que los coloquen por una puerta giratoria. Pero si en el conjunto es vergonzoso, en el que se llama partido de los trabajadores y conserva las siglas del PSOE es escandaloso, empezando por su vicesecretaria general, Adriana Lastra, quien, por carecer de currículum alguno, dijo que eso formaba parte de su intimidad. Pero hay otros muchos que han llegado a ser ministros, presidentes del Congreso y otros cargos. Y están en todos los partidos. En todos.

Por cierto, que no sabemos oficialmente cuántos políticos hay en España, pues las cifras son siempre aproximativas. Datos de los Ministerio de Política Territorial y Función Pública nos darían la cifra 73.197 cargos políticos. Pero la cifra no es real, pues hay que echar bien las cuentas. Según los últimos datos de la Secretaría de Estado para las Administraciones Públicas en España habría 687 altos funcionarios del Gobierno, 3.698 de las Comunidades Autónomas y, el resto, diputados o senadores, parlamentarios regionales, diputados provinciales, alcaldes, concejales, miembros de organismos nacionales o internacionales o empresas públicas, entre otros.

El grueso de la clase política

El grueso de la clase política lo forman los 350 diputados del Congreso, 266 senadores, 1.218 diputados autonómicos, 68.462 alcaldes y concejales, 1.810 consejeros comarcales y 1.409 diputados provinciales y consejeros insulares. No obstante, conviene recordar que los alcaldes de los municipios de menos de 20.000 habitantes no suelen cobrar sueldo. En sentido general, serían políticos los que llegan a su cargo elegidos por los ciudadanos o como consecuencia de ello, como el presidente del Gobierno o las autonomías, que a su vez nombra sus ministros o consejeros. Pero la cosa no acaba ahí, porque la estructura es piramidal y hay que contar a los cientos de asesores que los gobiernos respectivos alistan en la cuenta del gasto público.

Aparte de los gobiernos del Estado y las comunidades y los parlamentarios respectivos, los alcaldes y corporaciones locales y provinciales, hay una pléyade interminable de empleos y cargos que sostenemos los contribuyentes, desde los representantes en el parlamento y las instituciones europeas, los diversos consejeros, los presidentes de entidades diversas, gerentes de empresas públicas, embajadores no de carrera, etc. O sea, una lista interminable. Y mucho de estos puestos son simplemente el lugar de salida o traspaso de unos y otros profesionales de la política, sin otro futuro ni seguridad que seguir amarrado a un empleo público.

Entre los cargos, empleos o funciones que cobran del Estado, hay que distinguir los necesarios, jueces, diplomáticos, alcaldes, etc…¿Pero, y los asesores? Ni se sabe. Pero el CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios) calcula que entre las diversas administraciones la cifra de éstos ronde los 20.000. Y eso sí que es escandaloso, alguno de esos asesores del actual Gobierno de progreso, premiados con elevados sueldos muy por encima de los funcionarios de carrera del máximo nivel, no tienen no pasaron del bachillerado o llegaron al mismo. Pero, ¿de qué nos extrañamos cuando ha habido y hay ministros sin oficio alguno ni pasado laboral y ahí los tienen.

Falta de experiencia u oficio

La falta de experiencia, oficio o preparación para ejercerlo ha sido un mal generalizado, en ocasiones pintoresco, como aquel director general de la Guardia Civil del PP, Arsenio Fernández de Mesa, al que su padre colocara como “ayudante de jardinero” del puerto de Ferrol, o Pepiño Blanco, del PSOE, quien sin haber trabajado en su vida llegó a ministro de Fomento. Pero hay muchos más casos, y lo más insólito son los currículos que se inventan, donde asistir a una conferencia se convierte en un master o en un curso de especialista. De todos modos, siendo muchos los políticos, hay que desmentir que en total lleguen a los 450.000 como erróneamente se ha divulgado en algunas ocasiones, dato absolutamente fantasioso y falso. No serán tantos, pero son muchos, lo que podría ser soportable si al menos, todos estuvieran capacitados para las funciones que ejercen.

Cada vez hay más políticos sin empleo, oficio o experiencia laboral
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