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Brasil y las luchas de clases en el mes del orgullo mundial LGTB

El Tribunal Supremo de Brasil tomó la decisión y a partir de ahora todo acto de homofóbico y transfóbico serán considerados como delitos, teniendo el mismo trato que el racismo con penas que pueden llegar hasta los cinco años de privativa de libertad. 

Brasil y las luchas de clases en el mes del orgullo mundial LGTB
Bolsonaro nunca ha ocultado su carácter homofóbico dentro y fuera de sus círculos de confianza. / planalto.gov.br
Bolsonaro nunca ha ocultado su carácter homofóbico dentro y fuera de sus círculos de confianza. / planalto.gov.br

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Rafael Adolfo Vásquez

Rafael Adolfo Vásquez

El autor, RAFAEL ADOLFO VÁSQUEZ, es periodista, creador de contenidos multimedia, editor audiovisual y Community Manager. @mundiario

Las instituciones de Brasil han dado un paso para mantenerse en la vanguardia en cuanto a derechos fundamentales, después que este jueves el Tribunal Supremo de ese país sudamericano, decidiera que los acto de odio contra ciudadanos homosexuales y transgénero, tendrán el mismo trato jurídico y penal que el racismo.

Para lograr este logro histórico, fue necesario el apoyo de 8 de los 11 magistrados, que finalmente validaron esta tesis que deberá ser secundada con proyectos de Ley y argumentos jurídicos que serán aprobados por el Congreso de la República.

Esta decisión del máximo tribunal brasilero, choca frontalmente con la postura del presidente de la nación, Jair Bolsonaro, que en múltiples ocasiones se ha declarado orgullosamente homófobo y que incluso le llevó a decir públicamente en 2014: “Los homosexuales lo son por consumo de drogas; solo una pequeña parte lo es por defecto de fábrica”

Unas declaraciones que no son para nada extrañas en una nación que a lo largo de muchas décadas ha estado envuelta en un conservadurismo legislativo sobre la materia, sin embargo, en pleno mes del orgullo mundial LGTB (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transgénero) algo, que no es para nada extraño si se toma en cuenta que la nación a lo largo de muchas décadas, ha estado envuelta en un conservadurismo legislativo desde que recuperó el sistema democrático en 1985.

Bolsonaro no se ha quedado quieto y ha refutado la volutad del Supremo y comentó en un encuentro con periodista que relata El País, que ahora las complicaciones para que un LGBT puede encontrar oportunidades labores serán más complejas y que esta situación devengará “una escisión de luchas de clases”.

Esto es apenas el inicio de una controversia entre el alto gobierno brasilero y sus instituciones que pondrá a prueba el talante independiente de los poderes del gigante amazónico. @mundiario