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Bolsonaro y la derechización

En esencia hay un mundo internacional que ayuda a comprender este insólito e inesperado acontecimiento de las elecciones nacionales en Brasil, donde Jair Bolsonaro casi gana en primera vuelta. Habla pestes de las mujeres y preferiría ver muerto a su hijo si fuera gay.

Bolsonaro y la derechización
Jail Bolsonaro. / Sputnik Mundo
Jail Bolsonaro. / Sputnik Mundo

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Alberto Couriel

Alberto Couriel

El autor, ALBERTO COURIEL, economista uruguayo, es columnista de MUNDIARIO. Exsenador, exdiputado y profesor emérito, fue también profesor de post grado en diversos países. Es autor de numerosas publicaciones. @mundiario

Estamos viviendo una etapa histórica de predominio del capitalismo financiero. Lo financiero predomina sobre lo productivo y lo social. Grandes empresas transnacionales obtienen ganancias superiores en inversiones financieras de carácter especulativo que en sus actividades normales de producción de bienes. Los activos financieros pasaron de representar menos de un tercio del producto bruto interno mundial a más de doce veces dicho producto en las últimas décadas. Una de las consecuencias de este proceso de globalización financiera lo constituye el significativo aumento de las desigualdades de ingreso, de las desigualdades sociales.  Y ésta es una de las principales causas de los descontentos económicos, sociales y políticos que prevalecen tanto en países desarrollados como en el mundo en desarrollo. Son una especie de descontento anti-sistema, contra la política y los políticos, donde puede ser más importante tener un empleo digno, aunque se vean afectados principios de la democracia. Estos descontentos han sido capitalizados por políticos de extrema derecha que obtuvieron importantes triunfos como el de Trump en EE UU, el Brexit en el Reino Unido, en Austria, en Hungría, en Polonia, en Italia y avances significativos en Holanda, en Suecia y en Francia. 

En esencia hay un mundo internacional que ayuda a comprender este insólito e inesperado acontecimiento de las elecciones nacionales en Brasil, donde Bolsonaro casi gana en primera vuelta. Tal vez hay otro fenómeno internacional muy relevante como el Plan Atlanta, donde la extrema derecha internacional y regional elaboró planes para enfrentar a los gobiernos de izquierda, utilizando a los medios de comunicación para juzgar a políticos de izquierda por corrupción y dar especio para una ulterior acción de las instancias judiciales. Sin duda el procesamiento de Lula en Brasil es el mejor ejemplo de esta acción. Lo tuvieron y lo tienen en prisión para que no pudiera participar en elecciones donde ganaría de punta a punta.  El colmo es que Haddad, sucesor de Lula, no puede usar imágenes de Lula en su campaña electoral ni tampoco en la publicidad televisiva. La judialización de la política en Brasil jugó un rol central para las definiciones electorales. 

Como factores internos pesan los problemas de corrupción, en todos los partidos políticos, Pero es distinto si los corruptos son de derecha que si son de izquierda. Y aquí el partido de los Trabajadores tiene una alta responsabilidad.  La sociedad brasileña tiene menor grado de politización, que por ejemplo las sociedades uruguayas y argentinas. La elevada votación de Bolsonaro es fruto del fastidio y descontento de la sociedad e  inclusive de una actitud anti PT (partido de loTrabajadores). Haddad quedó 17 puntos por debajo de Bolsonaro, pero además Dilma Roussef no salió senadora por Minas Geraes ni tampoco Suplicy por  el estado de San Pablo. El voto anti partidos políticos se muestra no sólo por estos relevantes políticos del PT que no lograron llegar a senadores, sino también por la extraordinaria caída del PSDB, el clásico partido de Fernando Henrique Cardoso.

Este generalizado descontento le dio alas a un militar retirado, que habla pestes de las mujeres, que preferiría ver muerto a su hijo si fuera gay, que defiende la dictadura militar, que habla bien de las torturas y los torturadores. En fin, podríamos llenar páginas de nefastas declaraciones de Bolsonaro, que en los últimos días recibió el apoyo de los evangelistas y de ruralistas de extrema derecha. 

Si ganase Bolsonaro en segunda vuelta surgen múltiples incertidumbres, interrogantes e incógnitas. Brasil es muy importante en la política de la región y en los últimos tiempos, lideró posiciones diversas a las de EE UU en la América del Sur. ¿Qué va a pasar con la política internacional? ¿ Se acercará a EE UU y se alejará de los BRICS, compuesto por Brasil, Rusia. India, China y Sudáfrica? ¿Cuál será su actitud con respecto al Mercosur? ¿Privatizará todas las empresas públicas para pagar deuda externa? ¿Implantará a rajatablas un modelo neoliberal que viene fracasando en el mundo desarrollado? ¿Cuál será el papel de los empresarios brasileños? ¿Quiénes serán sus Ministros y cuáles serán las alianzas políticas para gobernar en un parlamento muy fragmentado?

Un triunfo de Bolsonaro en la segunda vuelta, le haría  muy mal a Brasil y a la América del Sur. Le haría muy mal a la democracia, profundizaría las desigualdades, implantaría el racismo y afectaría la equidad de género, en un momento de avances relevantes del feminismo en el plano regional e internacional. @mundiario