Buscar

MUNDIARIO

Bobbio predijo que los catalanes dejarían de sentirse españoles

Tras leer la Constitución de 1978 y las cesiones a las autonomías, Norberto Bobbio llegó a advertir a Peces Barba que en dos generaciones, los catalanes dejarían de sentirse españoles.

Bobbio predijo que los catalanes dejarían de sentirse españoles
Peces Barba y Norberto Bobbio.
Peces Barba y Norberto Bobbio.

Firma

Fernando Ramos

Fernando Ramos

El autor, FERNANDO RAMOS, es columnista de MUNDIARIO. Es doctor en Derecho y en Ciencias de la Información. Es profesor titular de la Universidad de Vigo y periodista. Autor de 25 libros sobre temas de Derecho de la Comunicación, Protocolo y Comunicación institucional, es profesor invitado en diversas universidades de Europa y América. Está en posesión de diversos premios como periodista. El Ministerio de Defensa le otorgó la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco como historiador militar. @mundiario

El profesor Peces Barba, ex presidente del Congreso de los Diputados y ponente constitucional, contaba que el mismísimo Norberto Bobbio, el gran filósofo del Derecho, tras estudiar la Constitución de 1978 y las prerrogativas de los Estatutos de Autonomía, especialmente en algunas comunidades como Cataluña, que asumirían competencias esenciales, como la Educación, le comentó los riesgos de ésta y otras, a su entender, erróneas cesiones del Estado. De modo premonitorio, Bobbio llamó la atención de dichas disfunciones, señalando que, en dos generaciones, los ciudadanos de esas regiones iban a dejar de sentirse españoles.

Parece que el autor de la “Teoría General de la Política” acertó de lleno. Ese fenómeno es más que evidente, y no sólo en Cataluña. Por encima de las propias ideologías, la sociedad española presenta hoy tres grandes categorías de ciudadanos: A) Quienes se consideran miembros de una gran nación histórica y quieren que siga existiendo como tal. B) Los que relativizan su vinculación al concepto mismo de España y/o en todo caso, entienden, como Podemos, que España es una realidad plurinacional, o los que hacen suya la teoría de la “nación de naciones”, formulada primero por Felipe González; desarrollada por Zapatero y perfeccionada por Pedro Sánchez. Aunque González se retractó de lo que dijo en una ocasión en Barcelona, Zapatero cuestionó el concepto mismo de nación como discutido y discutible, y Sánchez, tras afirmar que Cataluña es una nación, nos dijo que España estaba formada por cuatro naciones: “Galicia, El País Vasco, Cataluña y España”. Dejando aparte de que el definido no debe entrar en la definición, quizá el Doctor Sánchez quiso decir que, aparte de las tres nacionalidades históricas quedaba todo lo demás. C) Y están por último los españoles que quieren dejar de serlo, grupo variado donde al lado de independistas recalcitrantes se alistan, en el caso de Cataluña, descendientes de andaluces o murcianos, como es notorio, de requintado odio hacia el lugar donde nacieron o de donde proceden sus padres, como en caso de Rufián, Anna Gabriel y otros.

1446466608_21066702254_ea2e7741d1_k [640x480]

El sentimiento independentista surge desde la escuela.

Pi y Margall, padre del federalismo español, en su libro “Las nacionalidades”, donde queda expresado su pensamiento, escribe: La nación está vigorosamente afirmada en el pensamiento y el corazón de todos los españoles. En este mismo siglo se han presentado, como hemos visto, ocasiones para que la nación se hiciera pedazos. Las provincias, y esto es más, han llegado a declararse independientes. Les ha faltado después tiempo para reorganizar un poder central que personificara la nación y la sostuviera durante la crisis. Han manifestado siempre tanto ardor para mantener la unidad nacional corno para recuperar su propia autonomía. En medio de tantos y tan generales trastornos como nos han afligido, ¿en qué pueblo. ni en qué provincia se ha visto jamás tendencia a separarse de España? No se ha visto ni siquiera en esas provincias Vascongadas, autónomas como ninguna, que han sostenido contra nosotros dos largas guerras civiles y en las dos han debido bajar la frente. Ni en el movimiento cantonal de 1873 se observó el menor conato de independencia”.

El pensamiento socialista

Tal y como lo expresaron Largo Caballero, Daniel Anguiano, Julián Besteiro, Saborit, Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto, ni el federalismo simétrico ni el asimétrico menos, tienen aquí encaje para un socialista.  Julián Besteiro, en una entrevista publicada en el periódico El Sol, el día 3 de junio de 1931, cuando la II República inicia su caminar, afirmó: “Si se intentase someter a toda España a un esquema de República federal se cometería, a mi juicio, un grave error.”

Hace ahora 18 años, el catedrático de Derecho Constitucional, profesor Jiménez de Parga, nos legó un artículo impagable de rigurosa actualidad en estos tiempos de abandono y zozobra, de hombres mediocres y sin proyecto ni sentido del Estado (ABC 31 de marzo de 2001). Se refería a la necesidad de “nacionalizar España”: “Al hacer el recuento de quienes en la España del siglo XX dedicaron sus mejores esfuerzos al saber jurídico-político, desde Santamaría de Paredes y Adolfo Posada a los recientemente desaparecidos, se advierte una doble preocupación en los de perfil intelectual bien trazado: por un lado, les inspira interés España como Nación; por otro lado, les inquieta la vertebración y el funcionamiento del Estado”, escribe.

Y añade que “era impensable, en el primer tercio del siglo XX, que uno de nuestros maestros hubiese dudado, o tuviere recelo de clase alguna, al utilizar la palabra «España». Por el contrario, en todos ellos se nota un acercamiento sentimental a la idea de España. Flotaba en el ambiente lo que Antonio Machado hace decir a Juan de Mairena: «La patria es, en España, un sentimiento esencialmente popular (...) Si algún día tuvierais que tomar parte en una lucha de clases, no vaciléis en poneros del lado del pueblo, que es el lado de España».

Apuntaba Jiménez de Parga, al insistir en la defensa de España como nación, como gran nación, como lo es Francia, que quienes en el pasado defendieron con más vehemencia el concepto de nación, el concepto de España, fueron precisamente profesores situados en la izquierda sin admitir en su vocabulario expresiones del estilo de «Estado español» o «nuestro país», de uso ahora frecuente. Una de las voces que con mayor precisión se pronunció en la defensa de España como realidad nacional fue el profesor comunista catalán, y ponente constitucional, Jordi Solé Tura, quien se oponía al uso de la expresión “Estado español”.

Y como muestra de la vigencia, en la izquierda, de la defensa del concepto de España, Jiménez de Parga se remite al Manifiesto-Programa del Comité de Huelga de la UGT y del PSOE, dirigido «A los obreros y a la opinión pública», el 12 de agosto de 1917, que se termina de este modo: «Aceptamos una misión de sacrificio por el bien de todos, por la salvación del pueblo español, y solicitamos vuestro concurso. ¡Viva España!». Este grito, «¡Viva España!», fue lanzado entonces por Largo Caballero y Daniel Anguiano, en nombre de la UGT, y por Besteiro y Saborit, en nombre del PSOE. Y en un mitin en Cuenca, Indalecio Prieto dijo «Nosotros queremos multiplicar la capacidad espiritual de España, porque al levantar al ciudadano español, levantamos a España, y al levantar España, hacemos patria».  Parece que aquellos socialistas lo tenían claro. @mundiario