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MUNDIARIO

Del blanqueo de capitales al blanqueo de delitos

Mientras el independentismo descorcha botellas de champán por el exPresident excarcelado, la oposición titubea y el Gobierno mantiene la bandera a media asta, un servidor brinda por la añorada recuperación del Landismo. Estamos asistiendo a una reposición actualizada de aquella inolvidable comedia typical Spanish: ¡Vente a Alemania, Pepe!

Del blanqueo de capitales al blanqueo de delitos
Carátula de Vente a Alemania, Pepe.
Carátula de Vente a Alemania, Pepe.

El problema no es que un simple Tribunal Territorial alemán haya descartado el delito de rebelión que había vislumbrado el solemne Tribunal Supremo español, sino el poco tiempo que ha tardado en despejar esa incógnita. La cuestión no es si ha habido o no violencia durante el proceso del Proces, sino lo violento que resulta que donde un juez del Supremo español haya dicho digo, un humilde juez de un tribunal periférico teutonico haya dicho diego. El asunto ni siquiera es si el exPresident sigue sirviendo o no a la causa independentista catalana, sino para qué le sirven al Estado español dos instituciones como TS y el TC en ese paradigmático espacio único europeo en el que los altos magistrado de un país proponen je, y los más comunes magistrados de otro disponen.

La lenta y maníaca Justicia española

Hay, desde el otro día, un antes y un después de la Administración de Justicia española. Hemos descubierto que un presunto delincuente español, por ejemplo, aprovechando el derecho comunitario a la libre circulación de las personas, se puede convertir de la noche a la mañana en una heroica víctima de la represión y la injusticia genuinamente hispana al módico precio de un billete low cost. También ha quedado claro que la Justicia española no es que sea lenta, sino lo siguiente, que nuestro colectivo jurídico/intelectual autóctono no es que tenga discrepancias, sino insolubles contradicciones, y que nuestro Sistema Judicial es un infierno ultramontano, inquisidor, maníaco-persecutorio, rodeado de paraísos judiciales donde impera el sentido común, el principio de neutralidad y la vertiginosa cordura entre los magistrados instructores. Lo que por esos mundos de Dios se puede dictaminar en tres días, aquí, ya ves, los menos zotes de nuestros tribunales se tiran tres años rellenando más folios de un sumario que Cervantes folios de El Quijote.

Nuevo nicho de mercado para abogados y agencias de viajes

Hombre, servidor porque no es abogado, colegiado en ese mercado profesional que, curiosamente, en pleno apogeo de la demanda de acusados padece un endémico exceso de oferta de picapleiros, si no, estaría ya especializándome en códigos penales europeos, ¡al rico código penal europeo, oiga!, para abrir un nuevo, inesperado e innovador nicho de mercado. Si es que, por lo visto, allende nuestras fronteras hay códigos penales para todos los gustos, favorables para todos los delitos, condescendientes con todos los delincuentes, aunque semejante hallazgo haya llegado tarde para Urdangarines, Ratos, Puyoles, Chaves, Granados y demás imputados e imputadas de delitos de toda condición, ideología, lugar de origen, edad, sexo, naturaleza penal, cometidos (a de C), o sea antes de Carles. Ahora (d de C), o sea, después de Carles, va a ser talmente una bicoca, lo que yo te diga. Como además debe haber tantos “paraísos judiciales” como “paraísos fiscales”, tampoco sería una tontería complementarlo con una agencia de viajes de turismo judicial, oye, vuelos chater, limusinas fantasma, discretos medios de transporte para trasladar al personal hasta el tribunal más idóneo, en el momento más oportuno y con las garantías más contrastadas de que se van a pasar el euroespacio, las euroórdenes, la euroquimera por donde la espalda pierde su noble nombre.

¿Por qué llaman riesgo de fuga a inocentes viajes de placer?

¡Para que luego digan que El Proces no le ha prestado un impagable servicio a los españoles, hombre! Nos han abierto los ojos, han dejado al descubierto la cara oculta de nuestra Justicia, han demostrado que no es delincuencia todo lo que reluce en esta España que pasó y no ha sido, esa que sigue teniendo la cabeza cana, como ya avisó Machado, y que el riesgo de fuga al que apelan con tanta facilidad Sus Señorías, o sea, nuestras Señorías, solo es otro más de los tics que nos ha dejado la oprobiosa dictadura. Hemos pasado del franquismo, que confundía inofensivas idas y venidas de El Lute por la geografía española con preocupantes y obsesivos riesgos de fuga, ¿recuerdas?, a este neofascismo que previene, persigue y condena inofensivas idas y venidas de damas y caballeros del Proces a lo largo y ancho de la geografía europea. Menos mal que, al final, un sensato tribunal alemán, en un envidiable record de tiempo, ha dictaminado que solo han sido inocuos viajes de placer, escapadas turísticas, una especie de estancias Erasmus en un extravagante espacio continental sin fronteras físicas, monetarias, comerciales, etc que, sin embargo, mantiene fronteras judiciales.

¡Vente a Alemania, Pepe!

Hasta hace unos días, verás, a todo eso que estaba ocurriendo en Cataluña le llamábamos trascendentemente independentismo. Pero, chico, desde hace unos días, qué quieres que te diga, a mi me parece la recuperación del añorado Landismo. Cierto es que ya no contamos con el crak de Alfredo Landa, pero nos ha sorprendido el papelón de Carles Puigdemont en esa moderna versión de aquella comedia de tan grato recuerdo: ¡Vente a Alemania, Pepe! @mundiario