Los 'biafreños' se suman a los fundadores de la futura nación catalana

Ola independentista en Cataluña.
Ola independentista en Cataluña.

Colectivos de otros países reclaman “su derecho” a decidir el futuro de la nación española, pues entienden que poseen ese derecho para resolver el futuro del lugar donde quieren vivir, Cataluña.

Los 'biafreños' se suman a los fundadores de la futura nación catalana

Colectivos de otros países reclaman “su derecho” a decidir el futuro de la nación española, pues entienden que poseen ese derecho para resolver el futuro del lugar donde quieren vivir, Cataluña.

 

Si no fuera por la dolorosa evocación de lo que fue la llamada Guerra de Biafra, la apertura de una “embajada” de esta “nación” en Cataluña no dejaría de ser otro episodio chusco del camino hacia la independencia de esta comunidad autónoma española. No entiendo cómo puede haber nadie que se tome en serio este tipo de cosas, pero ahí están.

Imaginemos, por imaginar algo, que una provincia o territorio de Nigeria, Colombia, Pakistán o Marruecos, hubiera un gobierno regional y un sector de su población que pretendiera separarse del conjunto del Estado. Y supongamos que en ese territorio hubiera una colonia o colectivo significativo de españoles. ¿Alguien puede imaginar que ni los propios promotores de la separación, ni obviamente las autoridades del Estado, iban a permitir que en un supuesto referéndum (máxime si fuera ilegal o pretendiera forzar la propia Constitución del Estado) que los extranjeros pudieran ejercer el llamado ahora “derecho a decidir” para romper el Estado donde son meros huéspedes?

Pues esto es lo que se pretende y pregona en Cataluña. Como no van a poder disponer del censo electoral, la masa de votantes habrá de salir de los padrones municipales, es decir de las personas con vecindad civil y domicilio en Cataluña, extranjeros incluidos. Y lo insólito es que determinados colectivos de nacionales de otros países reclaman “su derecho” a decidir el futuro de la nación española, pues entienden que ellos poseen ese derecho para resolver el futuro del lugar donde quieren vivir, Cataluña. Y las actuales autoridades de aquella comunidad lo defienden, proclaman y pregonan como la cosa más natural del mundo.

En este asunto, el personaje más relevante el presidente de la Fundació Nous Catalans con la que Convergència y Democràtica de Catalunya trata de atraer a los inmigrantes al independentismo, y secretario de inmigración de CDC, Àngel Colom. Durante su estancia en Casablanca, este sujeto –además de promocionar el cava- hizo muchas amistades peculiares. Y durante la campaña autonómica de noviembre de 2012, prometió a los musulmanes que “la Cataluña independiente aceptaría la doble nacionalidad; buscaría un buen encaje para el islam en el futuro Estado y que no discriminaría en función de la lengua”.

Uno de los amigos de Colom es el siniestro Noureddin Ziani, que fue presidente de la Unió de Centres Culturals Islàmics de Catalunya. A instancias del CNI (servicio secreto español), este sujeto expulsado de España en mayo de 2013 por ser un agente de una potencia extranjera (la DGED, inteligencia marroquí) y poner en peligro la seguridad nacional.

De todos modos, donde parecen tener mejores resultados, aparte de la colonia marroquí, el movimiento que encabeza Colom es entre pakistaníes y senegales, cuyas organizaciones han publicado declaraciones y manifiestos, reclamando “su derecho” a decidir el futuro del país donde quieren vivir, al tiempo que la fundación Nous Catalans los acoge como “padres fundadores” de la futura nación catalana.

Yo creo que, aunque el movimiento natural sería no tomarse todo esto en serio, la persistencia y sucesivas novedades, como lo de la embajada de Biafra, convendría atajar con las adecuadas medidas las actividades de las organizaciones extranjeras que se han coaligado con el movimiento independentista y aplicar o disponer de las normas adecuadas para que los extranjeros se acomoden a su propia condición y estatuto, en cuanto a meterse a resolver las cuestiones que atañen solamente a los españoles, como harían Senegal, Pakistán, Colombia o Marruecos en su caso.

Estos desafíos están llegando demasiado lejos y va siendo hora de recordar a ciertos huéspedes que son eso, huéspedes.

Los 'biafreños' se suman a los fundadores de la futura nación catalana
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