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Benjamín Netanyahu es imputado por soborno y fraude

El primer ministro en funciones enfrenta la acusación formal de parte del fiscal general en medio del camino a unas terceras elecciones generales.

Benjamín Netanyahu es imputado por soborno y fraude
Benjamín Netanyahu, primer ministro en funciones de Israel. / RR SS.
Benjamín Netanyahu, primer ministro en funciones de Israel. / RR SS.

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Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

La autora, VALERIA M. RIVERA ROSAS, escribe en MUNDIARIO, donde fue coordinadora general. Es licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. @mundiario

El fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, ha imputado al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, por cohecho y fraude en tres casos de corrupción investigados por la policía desde 2015. La decisión había sido aplazada por los procesos electorales desde comienzos de este año, pero en medio de una tercera ronda de elecciones generales, el fiscal ha decidido lanzar la acusación formal.

Netanyahu no está obligado a dimitir de su cargo hasta que no exista una sentencia firme, pero se convierte en el primer jefe de Gobierno en ejercicio acusado de soborno en toda la historia de Israel. Aunque sigue siendo líder del Likud, miembros de su partido y otros socios de colación planean darle la espalda sino se aparta de la política luego de haber sido acusado formalmente. Esta sería una nueva estocada para el primer ministro que no ha logrado obtener la mayoría en el Knéset, parlamento de Israel, en las diferentes elecciones de este año perdiendo a uno de sus mayores aliados: Donald Trump.

El fiscal aguardó las celebración de los comicios legislativos de abril y septiembre, pero ha decido no esperar al siguiente para imputar al que es considerado el hombre más poderoso del Estado judío. En teoría, nadie puede acusar a Mandelblit de entrometerse en el proceso electoral luego de que fracasasen los dos principales candidatos a formar Gobierno. Netanyahu podría enfrentar hasta 10 años de prisión si es declarado culpable por soborno y una pena de hasta tres años por fraude.

Netanyahu ha sido un político de mano dura para Israel, y con 70 años, no parece querer bajar el ritmo. Nunca en la historia de ese país ningún primer ministro había sido imputado. Ha sido la misma policía israelí que recomendó el pasado diciembre, acusar al mandatario en un tercer escándalo de corrupción, antes ya había sido investigado por otros dos.

Los agentes presentaron el denominado caso 1.000 que el primer ministro y sus familiares recibieron entre 2007 y 2016 regalos de lujo como champán francés, puros habanos Cohiba o joyas evaluados en cerca de un millón de shequels –unos 230.000 euros- de manos, entre otros, del productor de Hollywood Arnon Milchan, que a cambio recibió varios millones de dólares en beneficios fiscales.

La policía también recomendó la imputación por el caso 2.000, donde se desvela las conexiones con Arnon Moses, editor del diario Yedioth Ahronoth, el de mayor circulación en Israel, para obtener una cobertura favorable a sus intereses a cambio de medidas legales que favorecían al rotativo.

Pero es la investigación más controvertida el llamado caso 4.000, donde se han analizado durante tres años los favores gubernamentales del primer ministro que reportaron un beneficio total de unos 250 millones de euros al grupo de telecomunicaciones Bezeq. A cambio, la empresa ponía al servicio de Netanyahu y sus familiares el portal Walla.

Anticorrupción afirma que entre 2012 y 2017 “Netanyahu y su entorno más cercano intervinieron notoriamente y de forma regular en la redacción de los contenidos de la web Walla, al tiempo que influyeron en la designación de redactores y editores sirviéndose de sus estrechos vínculos con Elovitch y su esposa, Iris”. Su objetivo era publicar “artículos y fotos halagadores y suprimir el contenido crítico contra el primer ministro y su familia”.

“No hay lugar para el soborno y el fraude en la vida pública”, dijo el fiscal general cuando presentaba la acusación ante la prensa. “Es un día triste para el país y para mí en particular”, aseguró Mandelblit, que durante un tiempo fue asesor legal del Gabinete de Netanyahu entre 2013 y 2016. “Pero también es un día importante para un Estado democrático”.

Durante cerca de cuatro años 140 testigos, entre ministros y altos cargos, han sido interrogados llegando a reunir un sumario de más de 800 páginas redactado por una veintena de fiscales.

Por ahora, Netanyahu tendría dos opciones. Por un lado podría llegar a un acuerdo judicial y apartarse de la política y por el otro, tomaría la decisión de valerse de la inmunidad que el asegura la Knéset hasta que no exista una sentencia firme de parte del Tribunal Supremo, algo que podría tardar años en suceder, pero tomando en cuenta el bloque político que atraviesa Israel, la imagen del primer ministro se corroe y esto podría ser perjudicial para las siguiente elecciones. @mundiario