La banca no quiere a Clinton: el 62% de sus donaciones va a los republicanos

Bernie Sanders vs Hillary Clinton.
Bernie Sanders vs Hillary Clinton.

Los candidatos demócratas a la presidencia de EEUU, Hillary Clinton y Bernie Sanders, debaten qué medidas aplicar al sector financiero, conscientes de que a priori no despiertan muchas simpatías.

La banca no quiere a Clinton: el 62% de sus donaciones va a los republicanos

Los candidatos demócratas a la presidencia de EEUU, Hillary Clinton y Bernie Sanders, debaten qué medidas aplicar al sector financiero, conscientes de que a priori no despiertan muchas simpatías.

Los candidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton y Bernie Sanders, debatieron el pasado martes sobre las medidas que aplicarían al sistema financiero de la primera potencia mundial en el caso de que se sentaran en el Despacho Oval de la Casa Blanca. No hablaron de apretar las tuercas, sino sobre los matices en la regulación financiera. Esa sutileza obedece a que los demócratas son muy conscientes de que no despiertan grandes simpatías en ciertos sectores de la economía ni en Wall Street, especialmente en el ámbito financiero. Por tanto, toca ir con pies de plomo para seducir al lobby banquero.

Como analiza el economista y Premio Nobel Paul Krugman, hay pequeñas diferencias entre las propuestas entre ambos candidatos, que parecen ser los que actualmente están en mejores posiciones para ser los cabeza de lista del partido demócrata de cara a las elecciones de 2016 (aunque Clinton saca bastante ventaja a Sanders). Estas diferencias no son ni mucho menos irreconciliables. Sanders aboga por reimplantar la ley Glass-Steagall (derogada en 2010), que separaba los bancos comerciales del negocio financiero para evitar la especulación pura y dura, una de las causas que desembocaron en la crisis financiera de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. Por su parte, Clinton prepara un plan para controlar los bancos en la sombra, aunque no se sabe en concreto cómo se llevará a cabo ese plan. Krugman duda de la determinación de Clinton para llevarlo a cabo teniendo en cuenta las medidas liberalizadoras que se aplicaron en la década de los 90, cuando su marido Bill ocupaba la presidencia.

Los republicanos, favoritos de la banca

Lo que está claro es que, como punto de partida, tradicionalmente el partido demócrata no es el principal blanco de las donaciones del sector financiero, lo cual puede ser un síntoma de que en realidad se tomen en serio las propuestas políticas y regulatorias que anuncian en la precampaña. De hecho, según los datos aportados por OpenSecrets.org, que hace un seguimiento exhaustivo de todas las donaciones a los partidos políticos en Estados Unidos, en los años 2013-2014 el 62,5% de las donaciones de los bancos y aseguradoras fue a parar al partido republicano, lo cual supone 216 millones de dólares de un total de casi 346 millones. Los demócratas se quedaron con el 37,3% y el resto fue a parar a otros partidos. Si hacemos un repaso general por las donaciones a los partidos comprobamos que la mayoría de sectores económicos se decantan por los republicanos, salvo las compañías tecnológicas, que casi siempre tienden al ala demócrata (se lleva el 60% de las donaciones de este sector).

Donaciones a los partidos políticos en EEUU. / Fuente: OpenSecrets.org

Sobre este escenario, los demócratas con más posibilidades de representar a su partido en las elecciones tienen que maniobrar y decidir si, con la recuperación en marcha (en Estados Unidos antes que en Europa), se aplica una regulación financiera más suave o se pone mano dura a un sector que es vital en el devenir económico de la economía más sólida del mundo. Expertos como Krugman ponen el foco en este tipo de debates sobre la banca porque saben que de estas políticas depende, en gran medida, el futuro más inmediato del país y, al mismo tiempo, del resto del mundo. España lo vivió en 2008, por lo que es importante mirar al otro lado del Atlántico en busca de pistas sobre hacia dónde irá la economía.

El primer presidente del nuevo contexto

Con todo, ahora es el tiempo de la precampaña, dado que todavía queda un año para que los estadounidenses tengan que elegir a sus representantes. La batalla se antoja reñida, teniendo en cuenta que son las primeras elecciones en las que la economía global ya está más lejos de la conocida como “Gran Recesión”. El próximo mandatario norteamericano tendrá que afrontar un tiempo diferente y comandar la nueva fase expansiva de la economía global que ya se está abriendo ante nuestros ojos. Su estilo y sus políticas, especialmente las financieras, serán claves para valorar lo que venga después. 

La banca no quiere a Clinton: el 62% de sus donaciones va a los republicanos
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