Baltasar Garzón sigue siendo una esperanza para mucha gente que cree en la justicia

El exjuez Baltasar Garzón.
El exjuez Baltasar Garzón.
Ante en el anuncio estos días de un posible regreso a la vida política de Garzón, muchos ya ven en él un enemigo asegurado, cuando solo está preocupándose por todo lo que está sucediendo.
Baltasar Garzón sigue siendo una esperanza para mucha gente que cree en la justicia

Que la justicia al 100% no existe ya lo sabemos, que en nuestro país ciertas leyes protegen a algunos delincuentes (dependiendo de su categoría social) también lo sabemos, que la envidia es nuestro pecado capital pienso que también, pero ya rozamos los niveles de la desolación cuando contemplamos casos como el del juez Garzón. Muchos lo podrán de tachar de ególatra, pero me gustaría que me explicasen por qué.

Personalmente me parece todo un señor, capaz de emprender una auténtica contienda por la defensa de los derechos humanos, por tener los “huevos”, con perdón, como para querer sentar en el banquillo de los acusados a un dictador. A mi juicio es un tío brillante, íntegro y completo.

Se le acusa de prevaricación, del delito de vulnerar los derechos de una banda de presuntos corruptos políticos en la trama Gürtel, una trama que apesta pero que alcanza la cúpula de un partido que ha arrasado en las elecciones y va más allá.

Es lamentable la memoria histórica que tenemos, cuando se ha encargado de los casos más complicados de este país: desde la operación Nécora contra el narcotráfico, la lucha contra ETA… Pero empezó a hacer “pupita” a diestro y siniestro, y eso no tiene perdón, demasiados intereses por el medio.

Quiso investigar la muerte de miles de civiles de la dictadura, por lo que también quisieron juzgarlo, porque independientemente de los argumentos que por “derecho” o por “ley” lo imputen, aquí hay un trasfondo que canta y atufa a celos profesionales, apesta a pavor de que siga escarbando, a que remueva, a que arañe, a que rasque donde no debe.

Como individuo ha sido tan íntegro y valiente como para no casarse con nadie, y eso en este país genera odio, rencor y rabia, porque o comulgas o estás fuera, y por lo tanto eres un enemigo. Concluyo que esa necesidad de notoriedad pública que se presume que tiene Garzón viene simplemente de que él tiene la osadía, y el valor de destapar lo que otros dejan que se pudra, y eso siempre acaba por salir a la luz y la luz al ojo del que no quiere ver es lacerante.

Se le juzga por tener audacia, decisión y valentía, simplemente. Por meterse con los que se creen intocables en este mundo al revés en el que estamos tan acostumbrados a vivir. Es inconcebible que los supuestos culpables consigan sentarlo en el banquillo, y a éstos nadie les meta mano, que se inhabilite a alguien que cree en la justicia universal, alguien que lucha para que los crímenes de guerra y las violaciones de los derechos humanos puedan ser perseguidos más allá de las fronteras en las que se cometieron.

Ciertamente alguien que se toma tantas cosas en serio realmente es un problema, un hombre que cree en la justicia como un instrumento próximo, ágil y eficaz, que se salió por decisión propia del camino añejo y rancio de una justicia que todos sufrimos a día de hoy, es un inconveniente.

Ahora, en este momento, en este caso, en su caso, en el de él, claro que el fin justifica todos los medios, pero como sentenció Da Vinci, “apenas nace la virtud, cuando ya genera contra sí la envidia, pues antes verás un cuerpo sin sombra que la virtud sin ésta… ” y cuando la virtud ataca los intereses de los enviciados y los corruptos éstos se revuelven siempre contra ella, perdónales Garzón, porque no saben lo que hacen, pero si por alguna razón asomas tu alma para intentar continuar por ese camino ten por seguro que como yo, muchos otros sabremos seguirte y apoyarte. La justicia no puede ser una ramera que se pueda vender al mejor postor.

Baltasar Garzón sigue siendo una esperanza para mucha gente que cree en la justicia
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