Balbuceos del PP y silencios del Gobierno español en el asunto Bárcenas

El ex tesorero del PP Luis Bárcenas.
El final de la partida se demora incomprensiblemente para un público que contempla a todo un entramado de poder repartido entre Gobierno y partido cada vez más acorralado por un solo hombre.
Balbuceos del PP y silencios del Gobierno español en el asunto Bárcenas

Luis Bárcenas, la pesadilla del PP.

Queda tiempo por delante para que la fruta de las próximas elecciones esté madura y ello puede tener tanto de dulce como de amargo para el PP sin que en este partido sepan qué sucederá al final. Las demás organizaciones políticas lo saben y tienen tiempo para desarrollar sus estrategias, aunque entre los populares haya quien recuerde con intención consoladora las palabras del incombustible político italiano Giulio Angreotti ‘El poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene’. Lo que ocurre con Rajoy es que la tortilla se le está comenzando a quemar por los dos lados, por el del partido y por el de la gestión al frente del Gobierno. El fuego es de tal potencia que el fondo de la sartén se encuentra tan caliente, que por más vueltas que le dé a la ‘omelette’, el pincho no será digerible para la ciudadanía porque sabe a carbón antes de haberse probado. Tienen el partido y su presidente poco tiempo por más que éste vaya utilizando a sus círculos concéntricos de poder diferido de cortafuegos para protegerse, incluso anunciando negociación, es decir lidia, con esa vaca resabiada que es el no tan antiguo tesorero Bárcenas. El final de la partida se demora incomprensiblemente para un público que contempla a todo un entramado de poder repartido entre Gobierno y partido cada vez más acorralado por un solo hombre que les lanza unos envites paralizantes. Todos balbucean y nadie responde con claridad, mientras el señor Rajoy calla como si con él no fuese la partida.

La política de tabla rasa de los derechos sociales practicada por el PP en la gestión de Gobierno tiene a los españoles en el límite de lo razonable y las ampulosas esperanzas con las que quiere embaucarlos no surten efecto porque Rajoy no puede ocultar su aspecto de ficha de un dominó que juega frau Merkel. La canciller y sus palafreneros de Bruselas no temen al pollino noqueado de Moncloa, sino al encabritado corcel italiano, que, ingobernable, puede dar serios disgustos a la lejana burocracia de la UE. Los descendientes de los italiotas con el resultado de las últimas elecciones, le han enviado un bouquet de flores realmente venenosas, que no podrá la teutona ignorar. El asunto de Bárcenas podría habérsele perdonado al PP si no estuviera siendo el martillo pilón con el que nos machaca esa señora a la que Berlusconi dedicó desafortunados epítetos, pero qué puede ofrecer el partido de Rajoy si ni piedad tiene ni perdón pide. Nada.

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