Balada de las mentiras que nos pueblan con la báscula de la corrupción

Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. Twitter @IdiazAyuso
Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. Twitter @IdiazAyuso
El panorama social y político ofrece una decadencia y no menos desencantos para esa generación que conoció guerras, posguerras y dictadura. 
Balada de las mentiras que nos pueblan con la báscula de la corrupción

“El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer”.

 Mariano José de Larra

Dos literatos de  primera línea y perennidad, bajo la protección de sus escuderos, juegan al tute subastado en la calle Génova, entre a los que aseguran poder salvar España en un abrir y cerrar de ojos por disfrutar de protección divina. Precisamente ahora que andamos escasos de dicha diligencia, solo nos apasiona con fervor las procesiones de las mejores tallas de santos que un artista esculpiera. Y es que Dios todopoderoso no está para cualquiera y al que le dé que perdone por tanto a disfrutar de la vida que  es cuestión de poco calendario.

Max Estrella, poeta: se fija usted  como nos miran los transeúntes. Solo nos leen lectores de un modelo de sociedad. Ellos, alienación pura y dura, y, no menos cateta asustando a los infelices zombis alienados. Son autores de “la calle es mía” por herencia. Max y Don Latino, los indomables, no es nada banal nuestra, que ya tuvimos un fragoso cantor de otros tiempos. Los de ahora aburren vomitando mentiras cantando eso de montañas nevadas.

“¡No es pequeña desgracia sino fortuna otorgada!”. En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero. Magistral manifestación por parte de Cervantes que en estos análisis críticos sí que no es manco. Y el poeta inmenso confirma y responde sin paliativos: “Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol”, señala  el poeta Max, que ha quedado ciego y solo de apoyo en su insobornable Latino, dueño y señor de repuestas validas colgadas de las narices, siempre apoyando a su adorado poeta.

Y Cervantes, que se las sabía todas, le responde con el saber del hombre de la calle y te cambio esto por aquello “El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa." "Ninguna ciencia, en cuanto la ciencia, engaña; el engaño está en quien no la sabe." "La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.” El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.". Mucho puede el pueblo llano que nunca llega a final de mes con su sueldo, eso sí lo tiene, responde de nuevo el poeta mira alrededor y tira las cartas sobre la mesa. Max: “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. Y los ultraístas son unos farsantes. El esperperpento lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.

En el pintoresco y bonito barrio popularmente conocido de Las Letras, se encuentra una calle con historia y leyenda. La calle Álvarez Gato, estrecho callejón que albergó importantes cafés decimonónicos, multitud de locales variopintos y dónde el propio Valle-Inclán descubrió y creó un género literario: el esperpento. Magistral la idea de buscar tan pintoresco lugar muy propio para literatos bohemios. Cuando el panorama social y político ofrece una decadencia y no menos desencantos para esa generación que conoció guerras, posguerras y dictadura con un caudillo culero protegido y santificado por la Iglesia nacional, apasionada del saludo mano en alto al ver venir el alba, mientras el mocito con bachiller se balancea con la corrupción protegida y beatificada que ha cambiado el sermón desde el pulpito por los medios informativos que prodigan. Por cierto con bastante torpeza. @mundiario

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