Ayuso enfría su gran promesa fiscal: la rebaja del IRPF se aleja del calendario
La gran rebaja fiscal que Isabel Díaz Ayuso anunció como uno de los pilares de su segundo mandato en la Comunidad de Madrid ya no suena a certeza, sino a interrogante. Lo que en 2023 se presentó como un compromiso claro —una reducción de medio punto en todos los tramos del IRPF— hoy se mueve en un terreno resbaladizo, lleno de matices, excusas y plazos difusos. En el Gobierno regional ya no se habla de fechas concretas, sino de condicionantes externos. Y el principal tiene nombre y apellidos: Pedro Sánchez.
La promesa fiscal, pensada para reforzar el perfil liberal del Ejecutivo madrileño y consolidar su relato de “bajos impuestos y crecimiento”, ha quedado relegada en favor de otras nueve rebajas aprobadas para 2025, sobre todo vinculadas a la vivienda. La del IRPF, la más simbólica y transversal, no está. Tampoco hay garantías de que llegue antes de 2027, el año en que los madrileños volverán a las urnas. En el entorno de la presidenta ya se desliza la idea de que podría reservarse como un golpe de efecto electoral, una baza final para movilizar a su electorado.
El argumento oficial es la falta de recursos. Ayuso y su consejera de Economía, Rocío Albert, sostienen que el Gobierno central adeuda a Madrid más de 10.500 millones de euros, principalmente por el incumplimiento del compromiso estatal de financiar el 50% de la Ley de Dependencia. A esta cifra suman agravios recurrentes: fondos europeos, transporte, planes hidrológicos o el coste de la atención sanitaria a presos. El mensaje es claro: sin ese dinero, no hay margen para grandes rebajas fiscales.
Una promesa atrapada entre cifras y reproches
El choque con el Gobierno central es, en realidad, una batalla de números con fuerte carga ideológica. Desde Moncloa y el PSOE se responde con datos de ejecución presupuestaria y transferencias históricas. Madrid, recuerdan, lidera la ejecución del gasto estatal en 2024 y 2025 y ha recibido 129.000 millones de euros en los últimos siete años, un 50% más que en la etapa de Mariano Rajoy. Para el Ejecutivo de Sánchez, el problema no es la falta de fondos, sino la estrategia fiscal del PP madrileño.
La acusación es directa: no se puede denunciar infrafinanciación mientras se renuncia voluntariamente a ingresar miles de millones de euros. El Gobierno central considera que Madrid actúa como un “bombero pirómano”, bajando impuestos —especialmente a las rentas más altas— y esperando que el resto de España compense esa merma vía financiación autonómica.
El legado fiscal del PP y la crítica al ‘dumping’
Desde 2004, las sucesivas rebajas fiscales aplicadas por los gobiernos del PP en Madrid han supuesto, según los cálculos que manejan sus críticos, más de 74.000 millones de euros que no han entrado en las arcas regionales. La bonificación del 100% del impuesto de Patrimonio y del 99% en Sucesiones y Donaciones ha convertido a la Comunidad en un imán para grandes fortunas, despertando las quejas de otras autonomías, sobre todo gobernadas por el PSOE, que hablan abiertamente de dumping fiscal.
Para el PP, ese dinero no se ha perdido, sino que “se ha quedado en el bolsillo de los madrileños”. Para la izquierda, en cambio, es una recaudación que se ha sacrificado a costa de servicios públicos e inversión en infraestructuras. El debate no es técnico, sino político: qué modelo de Estado y de servicios públicos se quiere sostener.
Sanidad, modelo económico y cálculo político
La discusión fiscal se entrelaza además con el modelo de gestión. Ayuso defiende la colaboración público-privada en la sanidad, incluyendo la gestión privada de hospitales públicos, como una vía de eficiencia. La izquierda lo rechaza frontalmente y alerta de que convertir la sanidad en un negocio es incompatible con la igualdad de acceso.
Mientras tanto, el Gobierno regional presume de estabilidad y de haber aprobado presupuestos, frente a un Ejecutivo central que aún no ha logrado sacar los suyos adelante. Paradójicamente, esta incertidumbre política apenas afecta a corto plazo a las comunidades, ya que Hacienda ha comunicado una cifra récord de financiación para 2026: 157.731 millones de euros, un 7% más que el año anterior.
Y aun así, Ayuso no se atreve a dar el paso. La rebaja del IRPF, la promesa que debía definir su mandato, sigue en el aire. Quizá llegue en 2027, envuelta en campaña. @mundiario