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MUNDIARIO

Las autoridades educativas mutualizan el desgaste mientras evitan los problemas importantes

Ha habido un cierre de filas corporativo, sin distinción de partidos. Sólo el PNV se ha abstenido pues no necesita el acuerdo: hará lo mismo, con más recursos y además siendo socio del Gobierno es inatacable.
Las autoridades educativas mutualizan el desgaste mientras evitan los problemas importantes
Aula. / fxxu de Pixabay
Aula. / fxxu de Pixabay

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

Tras generar una expectación inaudita, la reunión de tres ministros con todos los consejeros autonómicos, unos y otros asistidos de nutridos equipos, ha acordado un documento administrativo con medidas tan innovadoras como lavarse las manos y ventilar. Además una lista de precisiones técnicas sobre cómo actuar si se detectan casos. Es evidente que el objetivo no era normalizar el curso académico, sino simplemente pactar un procedimiento de mínimos para que ningún responsable político pueda ser acusado al compararlo con otro. Podríamos considerarlo un cierre de filas corporativo, sin distinción de partidos. Sólo el PNV se ha abstenido pues no necesita el acuerdo: hará lo mismo, con más recursos y además siendo socio del Gobierno es inatacable.

Los problemas importantes en la educación española ni se consideraron. No los económicos, número de profesores suplementarios, recursos para acondicionar nuevos espacios, personal sanitario de apoyo, recuperación del tiempo académico perdido, programas de refuerzo, etc. Las autoridades educativas no querían hablar de recursos, a pesar de que, siendo ellas mismas personas de larga experiencia, son conocedoras de que es el talón de Aquiles de nuestro sistema educativo. España gasta el 4´3% del PIB en educación, según la OCDE, ligeramente por debajo de la media de la Unión Europea, pero muy por detrás de Noruega, Reino Unido, Estados Unidos, Finlandia, Suecia, Países Bajos e incluso Portugal.

Tampoco han hablado en la reunión de los problemas endémicos: fracaso elevado, abandono prematuro, bajo nivel relativo en los test internacionales, baja orientación hacia los estudios STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), recursos en red, dotación tecnológica, redes, etc.). Digamos en su descargo que rara vez en la historia de la educación española un Ministro ha apostado por medidas innovadoras.

De los numerosos titulares que ha tenido la cartera ministerial de Educación, solamente cinco son recordados como protagonistas de cambios sustanciales. Marcelino Domingo (Izquierda Republicana) y Fernando de los Ríos (PSOE) en la Segunda República, Villar Palasí en el tardofranquismo, José María Maravall y Alfredo Pérez Rubalcaba ambos socialistas en el Gobierno González. Curiosamente casi todos ellos se rodearon de directivos de gran nivel, con una mirada permanente hacia los modelos europeos. Todos ellos trataron de dar un impulso decisivo a la ampliación de la escolarización, la modernización de los contenidos y la homologación con los sistemas más avanzados. Ese impulso reformista hoy sencillamente no existe. No hay recursos para impulsarlo ni figura entre las prioridades de los gobiernos, probablemente con la excepción del País Vasco.

La situación de las familias ante el comienzo de curso, es la misma que antes de la reunión. Ahora saben, si les sirve de ayuda, que todos los gobernantes están de acuerdo y que por tanto nadie será más responsable que otros. Si la preocupación familiar es por el tiempo académico perdido, las lagunas formativas o el acceso a recursos formativos en la red, sepan que su interlocutor no será una autoridad educativa, sino un profesorado que como los profesionales sanitarios, estará desbordado de trabajo, solo ante los problemas y con recursos muy limitados. La distancia entre los problemas tratados por las autoridades educativas y los que demandan los profesionales es máxima, como si unas y otros no hablasen entre sí.

No se trata de resucitar el paniberismo, pero conviene mirar más hacia fuera, incluso hacia Portugal. @mundiario