El ataque a Marlaska, un síntoma más del grado de enfrentamiento en que vive España

Fernando Grande-Marlaska. : TVE
Fernando Grande-Marlaska. / TVE
La Guardia Civil es una institución muy compleja sobre cuya organización y dirección se solapa lo estrictamente profesional (militar) –códigos internos de honor y servicios a España– con la dirección política de una administración de seguridad que corresponde al Gobierno.
El ataque a Marlaska, un síntoma más del grado de enfrentamiento en que vive España

Están pasando cosas en España que evidencian un alto grado de enfrentamiento. Este martes, el director operativo de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, dimitió una vez que el coronel Pérez de los Cobos fue cesado por el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, con el trasfondo de un informe sobre el 8-M y la Covid-19. El documento policial, remitido al juzgado de Madrid que investiga por prevaricación al delegado del Gobierno en la capital, incluía graves acusaciones contra Fernando Simón. Se supone que la salida del teniente general, que tenía el compromiso de seguir en su puesto hasta el 2 de junio, pone de manifiesto sus discrepancias con el ministro del Interior.

El asunto del cese de Pérez de los Cobos es, pues, un síntoma más del grado de enfrentamiento y distopía en que vive la sociedad española. En general, los medios de comunicación se lanzaron a la yugular de Fernando Grande Marlaska en cuanto se filtró un cese que afecta al mando militar. De por medio, un famoso informe que ya conoce toda España antes que la jueza de instrucción que lo encargó.

La Guardia Civil es una institución muy compleja sobre cuya organización y dirección se solapa lo estrictamente profesional (militar) –códigos internos de honor y servicios a España– con la dirección política de una administración de seguridad que corresponde al Gobierno. De ahí que algunos intencionadamente estén utilizando esas claves de funcionamiento de la Benemérita para explicar, confundiendo a la opinión pública, lo que ha pasado.

El teniente coronel Pérez de los Cobos, como sucede con cientos de servidores públicos que por una decisión política ocupan un cargo de confianza, por libre designación, fue cesado por quien legalmente podía hacerlo. Hasta aquí todo sería normal en buena lógica político-administrativa. Pero el lodazal político y mediático esparce los rescoldos para embadurnar de sospechas, intrigas, arbitrariedades y hasta delitos, la decisión del ministro Fernando Grande Marlaska, que, como digo, es racional y legal.

Llegamos así a la invocación de un atentado a la independencia judicial, tal como de manera inveraz lleva hoy el diario ABC a su portada. No hay tal pisoteada a la independencia de los jueces. Y si la hubiera el causante de la misma sería el mismo Pérez de los Cobos. Porque el informe de marras fue elaborado por dos guardias que no están, en esta función de policía judicial, dependiendo del jeje de su comandancia, sino directamente de la jueza que instruye la causa y les encomienda la realización de dicho informe. Por tanto, ninguna cuenta tenían que dar a Pérez de los Cobos del resultado de sus investigaciones, y  a éste tampoco le está legalmente permitido interferir o interesarse ante sus subordinados por lo que estaban haciendo.

El teniente coronel, con cargo de confianza del ministro, sí que estaba obligado a informar a su superior de los aspectos marginales de dicha actividad, plazo de elaboración y remisión a la autoridad  judicial. Nunca de su contenido, que, como digo, no podía legalmente conocer. Y, si lo llegó a  saber es él y no el ministro quien habría atentado contra la división de poderes.

Que hayan decidido llamadas o comunicaciones en Interior interesándose por el asunto es perfectamente natural. Peor cosa sería incurrir en una flagrante irresponsabilidad. Y en este punto es donde las confirmaciones y opiniones se vuelcan tendenciosas para herir de muerte al ministro del Gobierno de Pedro Sánchez.

La gota que ha rebasado el vaso del aguante de Fernando Grande Marlaska ha sido el comunicado de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), que se une al maldito festejo de este despropósito, saliendo en defensa del militar y poniendo en cuestión  la profesionalidad del que fue, es y seguirá siendo uno de los mejores jueces de España. @mundiario

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