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MUNDIARIO

Así no, Presidente

En esta crisis el Gobierno ha desarrollado un relato en el que se afana más en introducir continuos McGuffin que en argumentar la realidad de una situación que se le escapa un poco más cada día.

Así no, Presidente
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. / RR SS
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. / RR SS

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Fernando Cueto

Fernando Cueto

El autor, FERNANDO CUETO, es colaborador de MUNDIARIO. Publicitario, consultor, escritor y bloguero. @mundiario

Mintieron con las fechas en las que se enteraron de la gravedad del virus. Mintieron con la importancia de las medidas a tomar. Mintieron en la explicación de por qué no decretaron el confinamiento antes. Mintieron en cuanto al material que supuestamente compraron a China. Mintieron al decir que nadie se quedaría atrás y que las medidas económicas iban a proteger a todo el mundo, trabajadores, empresarios y autónomos. Mintieron sobre la cifra real de muertos. Mintieron y siguen mintiendo.

Mintieron, sí, porque un error deja de serlo cuando se descubre que es deliberado y el gobierno se ha empeñado en acumular desaciertos que poco a poco vamos conociendo. Mintieron y lo grave es que siguen haciéndolo pero ahora trasladando a periodistas y rivales políticos la responsabilidad de la ¿desinformación?

Desde la implantación de la democracia en nuestro país la libertad de expresión jamás había estado en una situación tan delicada. Tan extrema. 

La presión que han denunciado periodistas y asociaciones varias, con despidos y ceses de colaboración, es tan vergonzante que se hace difícil para cualquier ciudadano sin título salir de la perplejidad.

El Gobierno ha movilizado todos los recursos a su alcance con la misión de pasar a la ofensiva desprestigiando a cualquiera que ose cuestionarles bajo el mando de Iván Redondo y Pablo Iglesias, dos expertos en comunicación política y maestros en el arte del engaño. Iglesias es autor de “Desobediencia civil y movimiento antiglobalización: una herramienta de intervención política”.

El Gobierno ha movilizado todos los recursos a su alcance con la misión de pasar a la ofensiva desprestigiando a cualquiera que ose cuestionarles

Redondo e Iglesias. Iglesias y Redondo –tanto monta, monta tanto– se conocen al dedillo los manuales de agitación y de desobediencia civil, de Thoreau a Casarini y los Engler, pasando por las 10 estrategias de manipulación mediática formuladas por Timsit y amplificadas por Chomsky.

No contentos con establecer un mecanismo de negación continua y ocultación de la realidad en este periodo de crisis, ambos parecen haber encontrado su principal objetivo en cortar de raíz cualquier oposición a la actuación del gobierno y en su estrategia no dudan en amedrentar a periodistas, líderes de opinión y últimamente al ciudadano común amenazando con la cárcel por difundir bulos.

Lo que resulta curioso es que en la última semana se hayan destapado dos bulos atribuidos a a otros tantos ministros y una torticera tergiversación de los datos de la última -y nauseabunda- encuesta del CIS a cargo del PSOE. Para ellos no hay amenazas de represalias.

Pedro Sánchez, quien ha basado su carrera política en la mentira, está convirtiendo España en una autocracia limitando la libertad de expresión. Pide unidad pero no da diálogo. Exige lealtad pero oculta interesadamente la verdad a la oposición. Se muestra conciliador pero lanza a la portavoz de su partido para que muerda la garganta del adversario. Muestra públicamente un interés por la situación económica de las familias mientras en el despacho introduce medidas claramente insuficientes y condena a la incertidumbre el futuro de empresarios, autónomos y trabajadores.

Desde el despotismo ilustrado no se había visto un ejercicio tan grande de cinismo político en una democracia occidental consolidada. Así no, Presidente. Así, no. @mundiario