Antes de ser famosos: Vladimir Putin, de pésimo estudiante a jefe de Rusia

Vladimir Putin, presidente de Rusia. / RR SS
Vladimir Putin. / RRSS

Antes de convertirse en uno de los hombres más poderosos del mundo, Putin fue un alumno mediocre, peleonero y un fanático del idioma alemán.

Antes de ser famosos: Vladimir Putin, de pésimo estudiante a jefe de Rusia

Antes de ser famosos es una serie exclusiva de MUNDIARIO en la que se descubre y estudia la vida de ciertas celebridades antes de alcanzar la fama. En episodios anteriores se ha explorado la biografía de célebres líderes del crimen organizado, deportistas, estrellas porno y hasta empresas virtuales. El episodio de hoy está dedicado a uno de los hombres más poderosos del mundo: Vladimir Putin.

Biografía

Vladimir Vladímirovich Putn nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado (actualmente llamada San Petersburgo), que en la extinta Unión Soviética. Sus padres eran Vladimir y Maria, quienes eran un antiguo oficial de la Marina Soviética y una trabajadora en una fábrica, respectivamente. Tuvo dos hermanos, pero ambos murieron trágicamente: el primero, Victor, en 1930, a los pocos meses de haber nacido; y el segundo, Albert, casi una década del nacimiento de Vladimir, a causa de una difteria durante el Asedio de Leningrado, en la que también murieron otros parientes suyos en combate.

La familia Putin vivía en un apartamento comunal, el cual compartían con otras tres familias. El pequeño Vladimir empezó a asistir a la escuela a los 8 años, en 1960. Su primer día de clases fue el 1 de septiembre de aquel año y asistió a la escuela número 193.

Vladimir nunca fue precisamente un alumno brillante. Sus notas eran realmente mediocres y tenía serios problemas de conducta. De hecho, su padre tuvo que reunirse con los directores de la escuela pues su pequeño hijo se peleó a puñetazos con un alumno que era mayor que él. Pero pelear con alumnos no saciaba su hambre y también peleaba con maestros cuando era necesario. Y probablemente también cuando no.

Dentro de todos sus problemas en la escuela, había un área que dominaba sin problemas: los deportes. El joven Vladimir siempre fue un ágil deportista y tenía un gusto especial por las artes marciales, puntualmente por el judo. Otra de sus pasiones era el alemán, por lo que aprendió por su propia cuenta el idioma tomando clases extra. Vladimir sabía que aprender a pelear y a hablar alemán le servirían algún día.

Como sea, se las ingenió para terminar la escuela y entrar a la facultad de Derecho de la universidad de su ciudad. En esta época se unió a las filas del Partido Comunista, en el que permaneció hasta 1991.

Inicios en el Gobierno

Tras haberse graduado se unió a la KGB (la agencia de seguridad de la Unión Soviética). Putin demostraba desde aquel entonces que no entendía de juegos. Durante una de las primeras reuniones en las que participó confrontó a uno de sus superiores porque el plan que éste presentaba era ilegal.

Como sea, aquello no impidió que este novato agente de la KGB se quedara trabajando en Leningrado durante 10 años. En estos años conoció a una joven mujer llamada Liudmila, Abrámovic, con quien se casaría años después. De este matrimonio nacieron dos hijas.

Antes de que su primera hija naciera, la pareja se mudó a Dresden, Alemania, donde Putin fue reubicado para ejecutar algunas operaciones de contrainteligencia. ¿Cuál era su función? Monitorear a diplomáticos soviéticos que se sospechaba que estaban traicionando a la URSS. Con la caída del muro de Berlín se terminó también el trabajo para Vladimir. Regresó a San Petersburgo a reclutar nuevos agentes para la KGB.

En esta época conoció también al alcalde de la misma ciudad, quien lo nombró inmediatamente su asesor en asuntos internacionales. Cuando finalmente tenía roce con los grandes pesos pesados de la política, a Putin le llegó el rumor de los planes contra un tal Mijail Gorvachov. Vladimir eligió aliarse con los reformistas y renunció a la KGB de inmediato. Aquella fue probablemente la decisión que lo ha llevado hasta donde está hoy en día.

Con Boris Yeltsin en el poder, Putin fue ganando protagonismo en el Gobierno de San Petersburgo, hasta que en 1996 se mudo a Moscú, el escenario estrella de la política local. Apenas un año después se convirtió en el subjefe del Gabinete de Yeltsin. Posteriormente se terminaría convirtiendo en el director del Servicio Federal de Seguridad, es decir, la versión moderna de la KGB. Lo suyo con Yeltsin estaba más fuerte que nunca y fue ascendido a Primer Ministro.

Boris Yeltsin y Vladimir Putin.

Boris Yeltsin y Vladimir Putin.

Pero en 1999, Yeltsin renuncia de forma inesperada a la presidencia y, siguiendo lo dictado por la Constitución, Vladimir se convirtió automáticamente en el nuevo presidente interino de la Federación Rusa. Se convocaron a elecciones en el 2000 y Putin, quien también fue elegido como candidato por el mismo Yeltsin, ganó con un imponente 53%. Y desde entonces, ni un alfiler se mueve sin que él lo apruebe. De hecho, ha llegado a ser catalogado como el hombre más poderoso del mundo, de acuerdo a la revista Forbes.

Y a partir de ahí, el resto es historia. Hoy por hoy su nombre retumba en los pasillos de todas las instituciones gubernamentales de Europa y, principalmente, Estados Unidos. El presidente ruso y su Gobierno son acusados desde Washington de haber intervenido en las elecciones del país norteamericano el año pasado.

Esa fue la historia de este milagroso y superviviente hijo de un matrimonio humilde. Un estudiante mediocre pero un hombre que se enfrenta cara a cara a quien tenga que hacerlo. Así fue la vida de Vladimir Putin antes de ser famoso.

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