Angela Merkel tira la toalla

Angela Merkel. / UCV
Angela Merkel. / UCV

Después de resultados electorales muy malos para los cristianodemócratas, tanto en Baviera como en Hesse, la canciller Angela Merkel da los primeros pasos para su retirada de la política alemana y europea. ¿Tomará ahora decisiones para una mejor gobernanza de la Unión Europea y de la Zona Euro?

Angela Merkel tira la toalla

No hay la menor duda que Angela Merkel ha sido una política que ha dejado su sello en el desarrollo político, económico y social tanto alemán como europeo desde 2005. Por ser la canciller del país más importante de la Unión Europea, pero también por sus aciertos como gobernante, sus convicciones europeístas y su prestigio como una de las voces más respetadas en el concierto internacional.

Aunque la fortaleza de la economía alemana está fuera de cualquier duda, son otros factores los que han llevado a muchos ciudadanos a darle la espalda en las últimas elecciones en estados federales a los 3 partidos que componen la Gran Coalición actual, los cristianodemócratas de la CDU y la CSU, así como a los socialdemócratas de la SPD. Entre ellos el tema de la migración. La decisión de Angela Merkel de abrir las fronteras en 2015 para dejar entrar a 1 millón de inmigrantes dividió al país en partidarios de la medida y en sus opositores. Con el tiempo, los problemas de cualquier integración, desde la formación de los inmigrantes hasta encontrarles trabajo y vivienda, se convirtieron en quebraderos de cabeza para los gobernantes a nivel estatal, federal y local. De esta difícil gestión del problema se han aprovechado dos partidos: los Verdes, que han sido el apoyo más firme que ha tenido Merkel en este tema, y la Alianza para Alemania AfD, un partido de extrema derecha xenófobo y nacionalista cuya obsesión es echar a la canciller del poder.

La CDU y la CSU, divididas en este tema, le hacían la vida imposible a Angela Merkel, lo que dificultaba sus tareas como jefa de gobierno.

Aunque su gabinete actual tiene en su haber logros importantes, tantas peleas internas entre los cristianodemócratas comenzaron a hartar a los votantes. Con la consiguiente pérdida de confianza en la capacidad de la canciller de seguir siendo el mejor faro político para orientar la política alemana. Ahora, que ha decidido dejar la presidencia de su partido, quizás tenga las manos libres para seguir gobernando hasta 2021 según sus convicciones y sin tener que hacer compromisos para satisfacer a las diferentes corrientes de su partido.

Para los partidarios de una Unión Europea siempre más fuerte, también sería deseable que la canciller, hasta ahora dubitativa en cuanto a los planes del presidente francés Emmanuel Macron para mejorar la gobernanza de la Zona Euro, se sienta ahora con más libertad para poner en marcha las reformas necesarias para fortalecer la moneda única. En una época de grandes desafíos europeos e internacionales, y con unas elecciones europeas previstas para mayo de 2019 y por lo tanto a la vuelta de la esquina, a políticos nacionales, así como a los candidatos al Parlamento Europeo, se les deberían exigir que se comprometan con un decálogo de compromisos, antes de darles nuestro voto:

> Que defiendan la Carta de Derechos Humanos de la ONU.

> Que se comprometan con la Democracia Liberal, la independencia de los poderes del Estado, la defensa de la Constitución y las Instituciones, así como los principios básicos de la economía de mercado social y del Estado de bienestar.

> Que defiendan la libertad de prensa.

> Que respeten los 4 principios básicos de la Unión Europea: la libertad de movimientos de personas, capitales, productos y servicios.

> Que se comprometan a ceder siempre más soberanía de las instituciones nacionales a las europeas, para poder defender mejor intereses comunes de Europa frente a otras potencias geopolíticas, cuya deriva hacia el autoritarismo y el nacionalismo es un signo preocupante de nuestro tiempo.

> Que promuevan la solidaridad y el apoyo entre los estados miembros de la Unión Europea, en temas que van desde la política internacional hasta la justicia, pasando por problemas puntuales económicos y sociales, la inmigración, la seguridad y lucha contra la delincuencia, la corrupción, etc.

> Que, dentro de la Zona Euro, se comprometan a promover la mejora de su gobernanza.

> Que luchen por sus ideales políticos, sin menospreciar, ni descalificar, ni difamar, al contrario.

> Que se muestren dispuestos a dialogar y buscar compromisos con rivales políticos, excluyendo de esta ecuación a los populistas de extrema derecha e izquierda, para formar gobiernos estables que solucionen los problemas de los ciudadanos.

> Que promuevan desde tempranas edades la educación en valores como responsabilidad, compromiso, solidaridad, igualdad, respeto, tolerancia, esfuerzo, honestidad, humildad, el impero de la Ley, etc.

Dentro de este catálogo, Angela Merkel ha cumplido con casi todos los puntos. Quizás le haya faltado coraje para avanzar hacia una mejor gobernanza de la Unión Europea y de la Zona Euro. Sería de desear que en el poco tiempo que le quedan como canciller enmiende este déficit. Por lo demás, hay un sentir generalizado de mucho respeto por lo que Angela Merkel ha logrado en sus 13 años de gobierno, por lo que muchos la echarán de menos cuando finalmente deje la política activa. Yo lo haré. @mundiario

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