Un análisis sobre la seguridad que incomodará a derecha e izquierda

Santiago Abascal, líder de Vox e Ione Belarra, líder de Podemos. / Mundiario
La cuestión de la seguridad se polariza en torno a las posiciones reaccionarias de Vox, que asocia muchas veces inmigración irregular con delincuencia; más a las progresistas, que minimizan este fenómeno.

Los sucesos de Torre-Pacheco de julio de 2025 han vuelto a poner el foco en la cuestión de la seguridad en España. Un tema a menudo muy polarizado entre la visión de Vox, que suele asociar la delincuencia al descontrol migratorio sin considerar los problemas estructurales socioeconómicos; y la izquierda buenista, que, a diferencia de otras cuestiones sociales (educación, sanidad, pobreza, desigualdad, incendios, Cambio Climático…), no se toma verdaderamente en serio la problemática de la seguridad. Por tanto, vamos a llevar a cabo en este artículo un análisis sobre esta temática.

En primer lugar, el Instituto para la Economía y la Paz situó en 2024 a España como el 23º país más seguro del mundo de entre ciento sesenta y tres Estados analizados. Esta lista la encabezó Islandia. El mismo año la compañía de servicios médicos y de seguridad International SOS creó un planisferio con cinco indicadores de seguridad (muy bajo, bajo, mediano, bueno y muy bueno). Nuestro país logró un notable (nivel bueno). Como podemos apreciar, el nivel de seguridad en España es avanzado, pero no sobresaliente.

Por otro lado, el pasado año el Ministerio del Interior elaboró un informe que incluía trece tipologías de delitos. Estos se redujeron un 0,3% respecto a 2023. Aumentaron, entre otros, los ciberdelitos, el narcotráfico, los delitos sexuales y la sustracción de vehículos.

Si nos centramos en el porcentaje de delitos (2024) según el tipo de persona física, los inmigrantes que presuntamente alguna vez han cometido alguno representan el 2% de estos (según el magistrado Joaquim Bosch). El citado ministerio estipula (2024) que el 25% de los delincuentes son inmigrantes. Según el INE (2024), el 81,82% de la población residente en España posee la nacionalidad española.

Teniendo en cuenta todos estos datos, a través de las matemáticas resolvemos que únicamente el 1,33% de los españoles ha cometido presuntamente alguna vez algún delito: un 0,67% menos que la población inmigrante.

¿Cuáles son las causas de los delitos comunes en España? Vamos a desglosarlas por áreas temáticas:

Institucionales:

  1. Organizaciones como SUP o la AUGC sostenían en 2019 que eran necesarios 10.000 efectivos más entre policías y guardias civiles para incrementar nuestros niveles de seguridad nacional.
  2. Las principales asociaciones judiciales (APM, FdV y JJpD) piden un aumento del personal de Justicia. Ello favorecería, entre otras cuestiones, la agilización de los procedimientos de desalojo de okupas.

Jurídicas:

  1. El Código Penal español es de los más punitivos de Europa, aunque bastante más laxo que el de países como Singapur, uno de los más seguros del mundo (5ª puesto, de acuerdo con el Global Peace Index 2024) y más desarrollados de la Tierra (13º en 2023, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).
  2. La relajación de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor: un ciudadano con menos de 14 años no tiene responsabilidad penal y el internamiento tiene un máximo de una década, y solo en casos muy graves.
  3. La Ley Orgánica 4/2000 de Extranjería, en sus artículos 57.1 y 57.2, establece que solamente serán expulsados los inmigrantes que cometan delitos que estén sancionados en la LO 10/1995 de Código Penal con penas superiores al año en prisión. De esta forma, los delitos leves no constituyen causa directa de expulsión de inmigrantes delincuentes, por lo que existe riesgo de reincidencia en nuestro país en el caso de algunos.
  4. La legislación española prohíbe la actuación de militares con funciones policiales. En este sentido, hay un desaprovechamiento de este personal público en los distritos más peligrosos de España.

Socioeconómicas:

  1. Según el jurista Laurent Lemasson y la argentina Asociación Civil Usina de Justicia, a mayor criminalidad, mayor riesgo de pobreza en una sociedad. Es decir, los datos extraídos por estos actores nos sugieren que la relación delito-economía es contraria a la que habitualmente sucede en el imaginario colectivo (a mayor tasa de pobreza, mayor criminalidad). En todo caso, más allá de este interesante análisis, el estar en situación de pobreza (necesidad) o -en el polo extremo- en una situación de gran poder social (egoísmo) son factores de cierto riesgo de cara a cometer delitos desde el punto de vista psicosocial. Por ejemplo, según el Global Subnational Atlas of Poverty, en 2020 Luxemburgo fue el país con menor índice de pobreza en el mundo. Y, apenas un trienio después se encontraba en el top 10 de países más seguros del mundo (fuente: Índice de Paz Global). En contraposición, el dato de que España es (2025) uno de los países más desiguales de la UE -de acuerdo con el medio digital Agenda Pública- no contribuye, desde luego, al fomento de la seguridad. Al menos, desde una perspectiva psicológica.
  2. A nivel internacional no existe un plan ambicioso para luchar contra la pobreza y contra la desigualdad en el mundo. Ello generaría mayores índices de desarrollo humano en el conjunto del planeta. En lo que se refiere al caso español, recordemos que un 2% de los inmigrantes ha cometido presuntamente alguna vez, al menos, un delito. Pero si la estructura económica mundial fuese más justa, seguramente los porcentajes de criminalidad variarían, con independencia de que estas personas residiesen en España o en sus países de origen.

En conclusión, España es un país avanzado en materia de seguridad, pero aún lejos del podio. La laxitud iuspenal, la falta de efectivos de seguridad, los problemas estructurales de pobreza y desigualdad en la economía española más la pobreza del Tercer Mundo (con las consecuentes oleadas migratorias de seres humanos de entre los que 2/100 cometieron presuntamente delitos en España, desde el punto de vista jurídico-estadístico de 2024) son factores de riesgo de nuestra seguridad.

En lo que respecta a Vox, le falta imparcialidad y sentido de la justicia. Si bien es cierto que los de Abascal separan inmigración regular de irregular -de esta segunda tipología migratoria carecemos de fuentes, precisamente por tratarse de seres humanos que no están en nuestro Registro Civil-, deberían también tener en cuenta que más de un 1% de la población nativa española ha cometido presuntamente alguna vez algún delito. Además, su visión desigualitaria de las relaciones socioeconómicas es un factor de riesgo de nuestra seguridad, aparte de que la pobreza es un serio perjuicio para el desarrollo de aquellas personas que la padecen, sean españolas o extranjeras.

En lo que respecta a la izquierda progresista (PSOE) y posmoderna (Sumar y Podemos), estos deberían mostrarse más ambiciosos en la lucha contra la criminalidad, reconocer que la seguridad es una cuestión pública de gran relevancia y que defenderla abiertamente no les hace en absoluto más derechista. Minimizar la inseguridad estereotipa a los líderes de izquierdas como intelectuales buenistas alejados de las clases populares y abre las puertas de estas a Vox, un partido que no es ni patriota ni obrerista, como expliqué en dos de mis artículos de MUNDIARIO: Vox es un partido favorable a los intereses de los poderosos y ¿Por qué Vox no es una formación auténticamente patriota?. Además, las clases humildes son los más vulnerables en cuestiones de seguridad y son un target electoral clásico de la izquierda, aunque cada vez más en declive por cuestiones como precisamente esta.

Por último, este artículo desmonta un mito: la relación de inmigración con delincuencia, pues el 98% de los inmigrantes jamás ha delinquido. Asimismo, tampoco está muy clara la relación entre pobreza y delincuencia. En todo caso, los distintos indicadores internacionales nos explican que aquellos países con mejor situación económica y social están entre los más seguros del mundo. @mundiario