Almeida rectifica: los coches sin etiqueta podrán circular en Madrid durante 2026

Cartel en Madrid de Zona de Bajas Emisiones. / RR. SS.
Carabante ha dicho que la medida beneficiará a entre 14.000 y 15.000 vehículos, que podrán seguir circulando por Madrid a pesar de no tener etiqueta medioambiental.

Madrid se prepara para un año más de coches sin etiqueta contaminante circulando por sus calles. El Ayuntamiento, bajo la dirección de José Luis Martínez-Almeida, anunció este jueves que la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) no entrará en vigor en 2026 como estaba previsto. La decisión, que beneficia a entre 14.000 y 15.000 vehículos empadronados en la capital, reaviva el debate sobre la política ambiental y la salud de los madrileños. Lo que para algunos es un gesto de “comprensión social”, para otros se traduce en un retroceso de décadas en materia de sostenibilidad urbana.

La explicación oficial del Consistorio, a través del delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, es clara: los coches más antiguos tienen un “bajo impacto” en la calidad del aire y su restricción podría alterar la vida diaria de los ciudadanos. Sin embargo, para activistas y partidos de la oposición, esta “marcha atrás” es la evidencia de que la protección ambiental sigue cediendo ante intereses políticos y económicos.

La ZBE, en vigor desde 2022, ha vivido una implementación escalonada: primero, sanciones para vehículos no empadronados, luego moratorias parciales para coches locales, y finalmente, la aplicación completa que debía comenzar el 1 de enero de 2026. Ahora, la entrada en vigor total se retrasa un año más, extendiendo la permisividad para los vehículos sin etiqueta que circulan por toda la ciudad, a excepción de Madrid Central y Plaza Elíptica.

La polémica política detrás de la moratoria

Más Madrid no ha tardado en reaccionar con dureza. La concejala Esther Gómez calificó la decisión del Ayuntamiento como un “retroceso inadmisible”, argumentando que solo beneficia a un 0,05% de la población mientras pone en riesgo la salud del 100% de los madrileños. Según Gómez, la excusa de la “buena calidad del aire” es insostenible: Madrid aún no cumple los estándares que la normativa europea exigirá en 2030, y la contaminación por ozono troposférico sigue sin recibir la atención necesaria.

Por su parte, el PSOE señala que el verdadero problema es la falta de infraestructura para vehículos eléctricos. Ignacio Benito, concejal del partido en el municipio, subraya que muchas familias no pueden permitirse un coche eléctrico y carecen de garaje para cargarlo durante la noche. “La moratoria se convierte en una solución temporal que no aborda la raíz del problema: movilidad sostenible accesible para todos”, apunta Benito.

Entre la comodidad y la sostenibilidad

Según señala EL PAÍS, el Consistorio argumenta que su decisión busca equilibrar sostenibilidad ambiental y social. Carabante recuerda que se mantiene el programa de ayudas para renovar vehículos antiguos, con 111 millones de euros destinados a incentivar el relevo natural hacia coches más limpios. Sin embargo, expertos en movilidad urbana advierten que estas medidas son insuficientes frente a la urgencia de reducir emisiones y mejorar la calidad del aire en una ciudad que registra 4,8 millones de accesos diarios.

La polémica no solo es política, sino emocional: muchos ciudadanos se sienten atrapados entre la comodidad de poder usar sus coches antiguos y la responsabilidad colectiva de proteger la salud de la población. Madrid, como muchas grandes capitales, enfrenta una encrucijada: ¿priorizar la accesibilidad inmediata o la sostenibilidad a largo plazo? La decisión de Almeida inclina la balanza hacia la primera opción, al menos por un año más. @mundiario