¿Alivia a Sánchez que salga Iglesias?

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Pedro Sánchez, jefe del Gobierno; y Pablo Iglesias, vicepresidente segundo. / Mundiario.
Dentro del propio PSOE muchos piensan que la salida de Pablo Iglesias del Gobierno, pese a los elogios que le ha dedicado Pedro Sánchez, es un alivio para el presidente.
¿Alivia a Sánchez que salga Iglesias?

La noticia de que Pablo Iglesias abandonaba la vicepresidencia segunda del Gobierno de progreso para presentarse como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ha provocado en apenas unas horas, y luego días, un caudal de comentarios, chistes, parodias, críticas, caricaturas y valoraciones hasta ocupar gran parte de la crónica nacional por encima incluso de otros hechos perentorios que deberían, creo yo, preocupar más al vecindario.

De cuantas cosas se han dicho laudatorias de Iglesias, ninguna como las del doctor Pedro Sánchez, quien ha alabado la gestión y “coherencia” como miembro sólido de su Gobierno, alabando la eficacia de su presencia en la Moncloa. ¡Cuán lejos quedan aquellos días en que la sola idea de tenerlo cerca perturbaba su sueño, y el de la mayoría de los españoles, auguraba! ¡Cuán lejos aquellos de que era un mentiroso y que su populismo de ideas conducía a Venezuela, la pobreza y las cartillas de racionamiento!

Pero lo más curioso es que en medio de todo esto, el más coherente es el propio Pablo Iglesias, que nunca se ha desdicho ni renegado de los mismos planteamientos e ideas. De entre todas las cosas que se echan en cara, desde quienes no le tienen simpatía, es que –literalmente- es un gran “expedidor de odios”, y que su presencia en la vida pública española ha radicalizado el discurso y el debate mismo en su conjunto.

El Pablo Iglesias de siempre

¿Es este Pablo Iglesias el mismo de siempre? ¿Es aquel que decía que iba al parlamento burgués a armarla, porque el poder debe estar en la calle? ¿Es el mismo que decía que hay que vivir ocupando, que se debe aprender a fabricar cócteles molotov, que la guardia civil que ahora lo protege era una institución represora al servicio de la burguesía, el mismo que decía que no podía decir a España, el mismo que convivía con los predecesores de Bildu, alabando sus principios y diciendo que se los iba a echar de menos cuando se fueran de España? ¿Es el mismo que recibió a los familiares de los matones que dieron una paliza a dos guardias civiles en Alsasua? ¿Es el mismo que Sánchez quisiera tener lejos porque cree que en Cataluña hay presos políticos y que se debe celebrar al referéndum de independencia? ¿Es el mismo que considera que el Estado no debe perseguir a Puigdemont y que estaba en contra del levantamiento de la inmunidad parlamentaria? ¿Es el mismo que defendía el asalto a supermercados por parte de sus colegas de Andalucía o que pedía la libertad de un agresor a otros concejales y a que formando un piquete violento llegó a atacar a una embarazada que se oponía al cierre de su tienda en Sevilla?

Pues es el mismo. Pura coherencia. Y todo eso se resumen en que ha dicho y mantiene que España no es un país del todo o perfectamente democrático.

Curiosamente, nadie ha escrito en los medios o en digitales críticas tan acervas contra este personaje como destacados miembros del PSOE, según o venían sobre el mismo las opiniones y los intereses de Pedro Sánchez, y en ese sentido, fue el expresidente del Congreso y exministro Bono quien de modo más expresivo se opuso a lo que se llamó la “polemización” del PSOE. Decía Bono que Sánchez “nunca debiera pactar con Podemos, porque el PSOE nunca debe pactar con los comunistas, que a Podemos había que contarle el aire y arrinconarlo”. ¿Qué cosas se dicen?

Sánchez le pidió perdón

No deja de ser curioso, según las propias manifestaciones de Iglesias, que uno de los puntos de mayor fricción con Sánchez fuera la postura del PSOE con respecto a la monarquía y la pulsión republicana de Podemos. El propio Iglesias, en una entrevista a la cadena SER, en septiembre de 2020, llegó a decir que Sánchez "se disculpó por no haberle informado de la situación de la Casa Real y del posterior comunicado en relación al rey emérito tras una discusión fuerte entre ambos. Eso le engrandece, que diga esto tenía que habértelo dicho habla bien de él, ha asegurado”, como recogía en un despacho la agencia Europa Press.

Y mientras, dentro del propio PSOE, hay sectores que consideran que para Sánchez será un alivio la salida de Iglesias, oficialmente, en la reunión que ambos celebraron a la salida del consejo de ministros donde se conoció oficialmente la marcha de Iglesias y la designación de su sustituta en la vicepresidencia, el presidente confirmó que seguirán en vigor todos los acuerdos del programa conjunto. A ver.

Con cierto humor, luego de las alabanzas de Sánchez, se ha dicho que, si el Gobierno de coalición ha funcionado tan bien, ¿por qué no han hecho una candidatura común? Y así evitar el papelón futuro, si no gana, que le espera al exministro Gabilondo, repetido candidato al puesto que deja libre la señora Ayuso.

Incierto futuro

Para Iglesias se abre un incierto futuro, pese a las contrarias presunciones que se hacen en cuanto a su posible éxito y las consecuencias de la derrota. Hay dos novedades importantes: que el dirigente de Podemos quiere seguir en el ejecutivo hasta que comience la campaña electoral, y que al tiempo dejaría su escaño en el Congreso. De todos modos, en el plano judicial, el abandono de los dos cargos o puestos importantes se compensaría si es elegido presidente de la Comunidad, con el aforamiento que le corresponde con respecto a sus cuitas judiciales pendientes.

De todos modos, el inicio de la campaña electoral desde su despacho de la vicepresidencia del Gobierno, calificando a la derecha de ser una organización criminal y otras cosas parecidas, fue –aparte de otras consideraciones sobre su oportunidad legal—una demostración del Pablo Iglesias de siempre en estado puro. Y eso es ser consecuente. @mundiario

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