Un alcalde confunde a Churruca, Gravina y Cervera con almirantes fascistas

Barcos de la batalla de Trafalgar.
Barcos de la batalla de Trafalgar.
Los dos primeros desarrollaron una carrera brillante como marinos –combatieron en la “franquista” batalla de Trafalgar en 1805– y Cervera defendió a España en la “fascista” guerra de Cuba en 1898.
Un alcalde confunde a Churruca, Gravina y Cervera con almirantes fascistas

Hay políticos que toman decisiones en nombre de la democracia que la razón democrática, que cursa con sentido común, no entiende.

Ocurre en Baleares. El gobierno de la comunidad impone el catalán hasta el extremo de que profesionales de distintos sectores no pueden acceder a puestos públicos si no conocen este idioma. El caso de los médicos es paradigmático. Saber catalán puntúa más en su curriculo que acreditar conocimientos teóricos y prácticos de la medicina, que es lo que realmente importa al enfermo, y sucede lo mismo con otros profesionales, como abogados, ingenieros o arquitectos.

Esa imposición idiomática que excluye el castellano implica que las Baleares, igual que Valencia, se empobrecen intelectualmente. Tendrán trabajadores que conocen la lengua vernácula, pero pierden los saberes y el buen hacer de otros profesionales excelentes.

En esa línea fanática hay que incluir al alcalde de Palma –gobierna con Unidas Podemos y Més per Mallorca– que, invocando la Memoria Democrática, retiró del callejero de la ciudad los nombres de los almirantes Churruca, Gravina y Cervera por –¡pásmense!– “sus reminiscencias franquistas y fascistas”. Los dos primeros desarrollaron una carrera brillante como marinos –combatieron en la “franquista” batalla de Trafalgar en 1805– y Cervera defendió a España en la “fascista” guerra de Cuba en 1898.

José Hila, así se llama el regidor, dijo que “es necesario eliminar símbolos fascistas para avanzar en democracia” y en su analfabetismo reescribe la historia diciendo que esos almirantes dieron nombre a buques de guerra. “Nunca hubo barcos franquistas o republicanos llamados Almirante Churruca o Almirante Gravina…, no insulte la inteligencia”, tuiteó el académico Pérez Reverte.

No es el primer patinazo en nombre de la Memoria Democrática. Pero este es un claro ejemplo de ignorancia de la historia de España que borra del callejero a personajes ilustres porque no encajan en el relato de historiadores y políticos escasos de luces que no ven más allá del muro virtual que rodea la ciudad. Abochorna ver como mentes tan cortas toman decisiones que marcan la vida de las urbes.

Como abochorna que el alcalde diga ahora “no sé quiénes son esos almirantes, no he profundizado en esa parte de la historia…”. Otro político incapaz de hablar media hora de la historia de España, como dijo Felipe González de Sánchez. El ridículo y la ignorancia son una mezcla explosiva, pero al menos pararon su decisión demencial.

Un personaje de El Roto grita a sus seguidores “¡Entretenedles con el pasado! ¡Que no se fijen en lo que viene!”. No descarten que José Hila busque también desviar la atención de la crisis que ahora sufre Palma. @mundiario

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