Agricultura ha subvencionado con 3,5 millones de euros a Aeceriber por cerdos con falta de fidelidad genética

Cerdo ibérico. / Feagas
Cerdo ibérico. / Feagas

Las subvenciones deben ir vinculadas al cumplimiento de que sean animales reproductores de raza pura de una raza determinada, haciendo mención de sus ascendientes (progenitores). Pero Aeceriber ha empadronado a 455.000 ejemplares que no disponían de ascendencia conocida (parentesco directo) ni pedigrí de la raza ibérica.

Agricultura ha subvencionado con 3,5 millones de euros a Aeceriber por cerdos con falta de fidelidad genética

El diputado de Ciudadanos, Toni Cantó, parece haber destapado una cuantiosa negligencia del Ministerio de Agricultura durante 10 años. Cantó realizó una pregunta parlamentaria cuestionando y censurando los métodos que la Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico (Aeceriber) utiliza para testar y verificar la pureza de los animales reproductores de la autóctona raza porcina ibérica y su posterior inscripción en el Libro Genealógico.

Según publica El Correo de Extremadura, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha reconocido haber entregado a Aeceriber durante la última década, en concepto de subvenciones para la gestión del citado registro censal, la cantidad de 3.550,000 €. Estas millonarias aportaciones ministeriales proceden mayoritariamente del fondo del Programa Agrícola de Desarrollo Rural, cofinanciado por la Unión Europea, y figuran vinculadas al estricto cumplimiento de lo que el prevalente Reglamento (UE) Nº 702/2014 (por el que se regulan determinadas ayudas para los sectores agrícola y forestal) define como Libro Genealógico: “cualquier libro, registro, fichero o sistema informático, en el que se inscriban o registren los animales reproductores de raza pura de una raza determinada, haciendo mención de sus ascendientes (progenitores)”. Pero según El Correo de Extremadura, Aeceriber ha empadronado en el Libro Genealógico 455.000 ejemplares que no disponían de ascendencia conocida (parentesco directo) ni pedigrí de la raza ibérica.

Desde Agroinformación destacan que la norma de calidad del cerdo ibérico pasa por la obligatoria inscripción en el Libro Genealógico de todas las madres reproductoras existentes en las explotaciones que cumplan con el prototipo racial, –una especie de patrón morfológico–, que Aeceriber ha diseñado con las características anatómicas supuestamente comunes a todos los ejemplares de la raza ibérica.

El modus operandi seguido por los técnicos Aeceriber para identificar y calificar a todos estos ejemplares como animales de pura raza o 100% ibéricos, culmina con una sencilla revisión visual sobre prefijadas partes corporales del animal.

Para camuflar a estas más 431.000 falsas madres reproductoras, en el archivo de la raza ibérica, (representan el 84% del censo total) la cúpula de Aeceriber acondicionó en el año 2008 un fichero satélite, dentro del reglamentario Libro Genealógico cuyo nacimiento se remonta a 1987. Este periférico registro censal, –bautizado como auxiliar–, fue creado ex profeso “para inscribir hembras con una edad mínima de 6 meses que posean los caracteres definitivos de la raza y carezcan de antecedentes genealógicos”, según reza una de las cláusulas de su arquitectura composicional.

La reforma de la reglamentación del Libro Genealógico, propuesta por los responsables de Aeceriber y aprobada en marzo de 2016 por el vigente Director General de Producciones y Mercados Agrarios del Mapama, Fernando Miranda, permite catalogar, normalizar y registrar como ibéricos puros de pleno derecho, “a todos aquellos reproductores de ambos sexos que tengan al menos dos generaciones completas de ascendientes (padres y abuelos paternos y maternos) inscritas en el libro genealógico de la raza ibérica”, señalan desde Agroinformación.

Desde la Asociación Española de Criadores de Cerdo Ibérico (Aeceriber) han reivindicado la legalidad de su actuación. Desde El Correo de Extremadura destacan que la confesa y admitida falta de fidelidad genética de casi todo el censo de las madres reproductoras de la raza ibérica, pone al descubierto un descomunal fraude de calidad alimentaria, porque las piezas cárnicas obtenidas de la canal de un animal nacido mediante un cruce reproductivo entre estas falsas hembras ibéricas y sementales de la norteamericana raza duroc, (la norma de calidad del ibérico, –R.D. 4/2014–, permite este tipo de cruzamientos, pero exige que las hembras tengan un 100% de pureza genética de la raza ibérica y figuren inscritas en el Libro Genealógico) jamás llegarán a poseer el porcentaje del 50% de raza ibérica –modalidad productiva mayoritaria en el sector– como certifican sus etiquetas.

Agricultura ha subvencionado con 3,5 millones de euros a Aeceriber por cerdos con falta de fidelidad genética
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