Las acusaciones de Trump a Obama lo meten en un nuevo lío en el Congreso

Paul Ryan y Donald Trump se saludan en el Congreso de Estados Unidos. / Twitter
Paul Ryan y Donald Trump se saludan en el Congreso de Estados Unidos. / Twitter

El presidente acusó a su antecesor de haber espiado su búnker de Nueva York e interceptar llamadas telefónicas de su equipo de campaña sin tener ninguna prueba.

Las acusaciones de Trump a Obama lo meten en un nuevo lío en el Congreso

La semana pasada Donald Trump acusó al expresidente estadounidense Barack Obama de haberle espiado y grabado sus comunicaciones justo antes de las elecciones del 8 de noviembre, en las que fue elegido como mandatario de Washington. Lo hizo desde su plataforma favorita, Twitter y, a estas alturas, todavía no ha presentado ninguna prueba que respalde semejante acusación.

El mandamás demandó al Legislativo que investigara la imputación, pero en su mente está más que consciente de que no cuenta con el apoyo de los congresistas, sean republicanos o demócratas, quienes a cambio le demandan pruebas para respaldar su aseveración y, si no cuenta con ellas, que la retire. Todo ello en medio de un tormenta que ha sacudido a la Casa Blanca desde hace semanas a raíz de las acusaciones que ha recibido su Gabinete por sus contactos con diplomáticos rusos, algo que el Despacho Oval ha negado de todas las maneras posibles. Con todo, la persecución es inminente e imparable y el FBI, respaldado por comités de la Cámara Baja, van a la caza de la verdad.

Uno de los legendarios tótems del Partido Republicano debió advertirle de que en el Capitolio no ha caído bien sus acusación contra Obama. “El presidente tiene dos opciones: retractarse o facilitar la información que el pueblo americano se merece”, dijo John McCain, senador republicano y jefe del comité de servicios armados y uno de los tantos pesos pesados del mismo partido que nunca ha ocultado su disgusto con Trump y sus salidas de tono. “No tengo ninguna razón para creer que la acusación es verdadera, pero también creo que el presidente de Estados Unidos podría aclarar esto en un minuto”, insistió McCain en declaraciones hechas en una entrevista a la cadena CNN.

El halcón McCain fue respaldado por Roy Blunt, también senador conservador, y quien está a cargo del comité normativo de la Cámara Alta. Blunt avisó al presidente de que en lugar de exigirle a la Cámara Baja que investigue la veracidad de sus acusaciones, podría simplemente acudir a las agencias de inteligencia para que sean ellas quienes hagan el trabajo, aunque las mismas necesitarán pruebas y material para hacer su trabajo. “El presidente mismo podría hacer esa pregunta”, explicó Blunt en declaraciones hechas a la cadena estadounidense FOX y recogidas por El País.

A la vez, dos senadores del comité judicial, Lindsey Graham y Sheldon Whitehouse, republicano y demócrata respectivamente, han exigido al FBI y al Departamento de Justicia “copias de cualquier orden judicial” que tengan material respectivo a las intromisiones que ha acusado el neoyorquino ya sea en sus campamentos de campaña o la torre de Nueva York que lleva su nombre, añade el diario español.

La del 4 de marzo fue la primera y última vez que el magnate habló de este polémico tema. Aquella publicación de Twitter fue hecha en el mismo momento en que uno de sus funcionarios más cercanos, Jeff Sessions (fiscal general), era acusado de haber mantenido contactos diplomáticos con el embajador de Rusia en Washington, por lo que pudo haber sido una cortina de humo nada más. Pero sus piques con agencias de inteligencia y Obama vienen de mucho antes, desde antes incluso de ser elegido como presidente. Las oficinas de espionaje han cerrado filas contra el magnate, aunque en esta lucha no les ha apoyado el Departamento de Justicia, liderado cabalmente por Sessions, pese a que el FBI mismo les ha solicitado que fuerce al presidente a que se retracte de todos los comentarios y acusaciones que ha hecho en su contra.

En tanto, el exdirector de la CIA, James Clapper –quien dejó el puesto en el momento en que Trump asumió como presidente-, aseguró que no tenía ninguna constancia de que el Gobierno de Obama contara o siquiera haya solicitado una orden judicial para instalar sistemas de espionaje en la Torre Trump, búnker del magnate en Nueva York. Fue eso precisamente lo que acusó Trump tras haberlo leído en medios de comunicación de corte conservador pese a que no contaban ellos tampoco con evidencia para respaldar tamaña acusación.

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