Ya hay acuerdo para un Frente Popular que vuelve para ganar la guerra

Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos), entre otros líderes de ambos partidos. / TW
Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos), entre otros líderes de ambos partidos. / TW
El PSOE, Podemos e Izquierda Unida se presentarán a la investidura con el 40,84 % de los votos y el apoyo del PNV y Mas País para alcanzar el 44,71%
Ya hay acuerdo para un Frente Popular que vuelve para ganar la guerra

A estos insuficientes apoyos esperan sumar a Teruel Existe, Partido Regionalista Cántabro, Bloque Nacionalista Gallego y Nueva Canaria que suman el 1,11% y  lograr la abstención de ERC y Bildu que cuentan como si la mitad apoyara la investidura, lo que añadiría otro 2,88%. Sumando esta sopa de letras con sus 11 grupos que a su vez engloban algunos más, llegan a representar al 48,7% de los votantes pero les daría una mayoría suficiente en escaños gracias a la Ley Electoral como se la dio a Trump o a Torra con su 47% o a Johnson en el Reino Unido con el 44%, una vieja tradición que supuestamente busca gobernabilidad y que en España ya utilizó el Frente Popular de 1936 gobernando con el 47,03% de los votantes. Lo que parece más difícil es que de ese conglomerado y, se intuye que con la mitad de los socialistas en contra, el gobierno logre sacar adelante sus leyes. De momento Pedro Sánchez ya ha tenido que dar o prometer a Unidas Podemos una vicepresidencia y cuatro ministerios, lo que no está mal para un partido que ha perdido la mitad de los escaños hasta quedarse en el 12,84% de los votos solamente y más si tenemos en cuenta que hay candidaturas como la de Irene Montero para ministra de Trabajo, una persona que no ha trabajado jamás y con formación deficiente. Otros regalos para la noche de Reyes son el informe favorable de la Abogacía del Estado a la excarcelación de Junqueras, una mesa de dialogo entre iguales, una consulta en Cataluña, la salida de la Guardia Civil de Navarra, un AVE discutiblemente rentable, o una lluvia de millones. 

La realidad es que así como en Alemania, Italia o Japón perdieron la guerra que había empezado, en España la ganaron y los derrotados marcharon al exilio hasta su regreso con la llegada de la democracia aceptando una Constitución que contribuyeron a construir y que aprobaron masivamente. Sin embargo, cuando el PCE estaba a punto de desaparecer con sus dos diputados, surgió Podemos con su líder gritando en los mítines "yo soy comunista", una amalgama de grupos que no aceptaban la derrota y lograron convencer al PSOE de una memoria histórica sectaria de la mitad perdedora del enfrentamiento de 1936. Las diferencias son mínimas. El partido comunista no había logrado escaño en las Cortes Constituyente del 28 de junio de 1931 y en las elecciones de 1933 solo 1. En 1936, ya con el apoyo leninista hacia las teorías bolcheviques y el apoyo de Stalin, negoció bien con el PSOE pero aún así solo logró 17 escaños pese a lo cual se fue haciendo con el poder absoluto.

Pablo Iglesias representa la esperanza de ganar la guerra perdida y hasta de "matar" a los muertos fascistas sacándolos de sus tumbas o quitándoles calles y estatuas. Esa lucha contra el peligro fascista que tanto éxito le dio en la Guerra Civil al comunismo renace ahora con ligeros retoques de la mano del populismo comunista. Donde era leninismo ahora es chavismo y donde era bolchevique ahora es bolivariano, pero la motivación a las masas es la misma, la lucha contra el fascismo. Durante la II Republica era la Falange que para darnos una idea de la amenaza que representaba diremos que en la cita electoral de 1933 había sacado un único diputado, Jose Antonio Primo de Rivera, y en 1936 ninguno quedándose en el 0,4%, y ahora es la extrema derecha que avanza en Europa. No se si Vox, que supuestamente es la extrema derecha, supone un peligro porque hasta ahora solo ha dado muestras de querer cambiar algunas leyes sociales, cambio que la sociedad actual no parece admitir, y en Europa se ha hecho un frente contra ella pero en ningún caso, ni siquiera en uno solo, alguien ha pensado que la solución es aliarse con el comunismo, una teoría obsoleta y desaparecida después de haber dejado atrás unos 100 millones de muertos.

No sé hasta donde Sánchez se dejará arrastrar en su afán de mantenerse en el poder y si podrá convertirse en Largo Caballero porque el PSOE está hoy lleno de Indalecios Prietos y moderados que se escandalizan de la deriva socialista, donde parece que manda el PSC de Iceta por el riesgo que supone la retirada de su apoyo. Todos o casi todos los barones del PSOE y grandes estadistas que tuvieron cargos de responsabilidad, denuncian las maniobras de Sánchez eludiendo el Congreso Federal y dejando que las decisiones las tomen las bases. Habría que analizar si es democrático que lo que votan más de 6 millones de españoles en base a unas promesas concretas de su rechazo a asociarse con Podemos o su promesa de no dialogar con separatistas, se cambie completamente y se consulte a unos miles de afiliados porque no tiene encargo de formar gobierno por esos afiliados sino por el voto de los españoles el 10N. 

Lo que sí es cierto es que después de permitir que Cataluña se dividiera en dos, ahora Sánchez ha hecho lo mismo con España. Se necesitan reformas, y algunas constitucionales, y para eso es necesario una mayoría cualificada que la sopa de letras no tiene pero si tiene la alternativa de los 221 diputados. @mundiario

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