Actas de ETA revelan que Zapatero informó de que Francia preparaba un golpe

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Membros de ETA y el ex presidente Zapatero.

Ahora que se conocen las actas de ETA de las negociaciones que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo con la banda, se hace necesaria una aclaración del propio ex presidente y parece conveniente una declaración del Gobierno.

Actas de ETA revelan que Zapatero informó de que Francia preparaba un golpe

El artículo 576 del Código Penal dice literalmente: "Será castigado con las penas de prisión de cinco a diez años y multa de dieciocho a veinticuatro meses el que lleve a cabo, recabe o facilite cualquier acto de colaboración con las actividades o las finalidades de una organización o grupo terrorista." ¿Y qué se considera colaboración?: "Cualquier otra forma equivalente de cooperación, ayuda o mediación, económica o de otro género, con las actividades de las citadas organizaciones o grupos terroristas".

En la medida que se conocen las actas de las negociaciones que José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo con ETA, luego del atentado de la T4 y el anuncio de que no se negociaría con el terrorismo, se hace necesaria na declaración del Gobierno actual y, sobre todo, del propio ex presidente.

Resulta un tanto impúdico, al conocerse el desarrollo del proceso negociador y las cesiones que ofrecía Zapatero, que en su haber se siga anotando que acabó con ETA. Aunque sorprendan las cesiones que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ofreció a ETA, el detallado examen de las mismas provoca estupor, pero tiene toda lógica dentro de los objetivos de la organización terrorista ETA: anexionar Navarra al País Vasco, legalizar Batasuna, no detener etarras, liberar a Iñaki de Juana Chaos, uno de los más contumaces asesinos, y derogar la Doctrina Parot. Y por si todo esto fuera poco, hasta “solucionar su financiación a través de una organización internacional para que dejaran de enviar cartas de extorsión”.

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La etarra Inés del Río.

La primera de las actas lleva fecha del 16 de mayo de 2005, y se prorrogan hasta mediados de diciembre de 2006, momento en que Ternera dirige a los enviados por ETA. La juez antiterrorista francesa Laurent Levert remitió estas actas cuando fueron reclamadas por el caso Faisán y permanecieron secretas oficialmente incluso después de que el Tribunal Supremo dictara sentencia. Los documentos detallan desde la primera reunión mantenido por Josu Ternera y el socialista Jesús Eguiguren en junio de 2005 en Ginebra hasta las negociaciones políticas y técnicas que llevaron a cabo el Gobierno y la banda, el PSE y Batasuna tras el atentado de la Terminal 4 de Barajas. Los participantes de esas reuniones y otras referencias se camuflan con siglas en clave: Lau (mediador), Era (ETA), Eo (Josu Ternera), Go (Jesús Eguiguren), GorBuru (José Luis Rodríguez Zapatero).

El soplo a la banda

Se puede argüir que, dentro del objetivo de que ETA cesara su actividad criminal, un Gobierno tiene capacidad de realizar determinadas cesiones dentro de una negociación secreta; pero ¿se fue Zapatero más allá cuando se informa al mediador de que Francia preparaba un importante golpe contra la banda, entrometiéndose en la propia política antiterrorista de una nación soberana que, por otro lado, mantenía una leal línea de colaboración con España?

Las actas de ETA revelan que les dieron el soplo tras la detención de Ramón Sagarzazu a finales de mayo de 2005. Este mediador, según la documentación incautada en Francia, se citaba con el entonces jefe de Gobierno “quien además le pidió que la relación entre la organización y él solo se produjera por esa vía y con total discreción".

No se sabe la identidad de ese mediador, por lo menos no figura en la documentación que obra en poder de la Audiencia Nacional, a la que ha tenido acceso Europa Press, pero las referencias a su papel dejan en claro que se ocupó de organizar las reuniones entre los enviados del Gobierno y los comisionados por la banda. Al mediador se le reconoce con la clave “LAU”, cuyas funciones eran, según el atestado de la policía gala: conducir las discusiones entre ETA y el Gobierno y el interlocutor legítimo de cada una de las partes en caso de desacuerdo" y que su procedencia parte de la organización "Nobel". Otra de sus funciones era facilitar el proceso y convocar las reuniones a establecer las relaciones con las autoridades para garantizar la seguridad de los lugares de encuentro y de las delegaciones.

Según la agencia Europa Pres, "LAU" expuso una de las reuniones que mantuvo con ETA, a la que asistió como representante 'Alain' –Ramón Sagarzazu–, el 16 de mayo de 2005, que ya había encontrado un intermediario directo "para acceder a Gorburu", el nombre en clave que se dio a Zapatero en la negociación, quien aceptó todas las condiciones que impuso la banda a través de este personaje y sólo presentó una objeción, debido a las elecciones –las vascas se celebraron en abril de 2005–, le había solicitado un "cambio de fechas".

Otro de los encuentros que recogen las actas es uno celebrado en julio de 2005 entre la banda terrorista y el facilitador "LAU" y el mediador. Este último les traslada que solo hay cuatro personas que saben de la representación de ETA, que son el presidente, el propio mediador, los enviados del Gobierno y otra persona más y les traslada una conversación mantenida con Zapatero.

Y ahí queda al descubierto que el entonces presidente del Gobierno le había revelado que "fuentes policiales francesas" le trasladaron que "después de la detención de 'Alain' tenían preparado un golpe operativo importante contra la Organización". Ese era el nombre que utilizaba Ramón Sagarzazu Gaztelumendi, detenido a finales de mayo de 2005 y hasta ese momento había participado en las reuniones para facilitar la negociación del Gobierno con ETA. En su confesión Sagarzazu aseguró que los policías le dijeron: "bien, tendrá pronto una reunión con Zapatero, ¿no?". A lo que él les respondió: "Y ustedes tienen como misión joderlo todo, ¿no?".

Llegados a un acuerdo, las actas muestran que, una vez ETA leyese su propio comunicado, el Gobierno debía comprometerse en tres puntos entre los que estaban la "disminución palpable de la presencia policial" o "aceptar de facto que Batasuna y otras organizaciones" puedan desarrollar una "vida política". ETA anunció el alto el fuego el 23 de marzo de 2006; el 29 de junio, Zapatero leyó en el Congreso de los Diputados el comunicado anunciando el principio del diálogo con la banda. Otra de sus imprecisiones. Llevaba meses negociando, incluso luego de que ETA volviera a matar.

La doctrina Parot

Si examinamos las exigencias de ETA y la situación actual de la banda, bien se puede concluir que obtuvieron parte de sus pretensiones, especialmente la anulación de la Doctrina Parot. En este sentido, cabe recordar que uno de los magistrados que votó a favor de anular dicha doctrina en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos fue un juez español, amigo de Zapatero y especialmente enemigo de dicha doctrina, Luis López Guerra.

La Doctrina Parot fue establecida por el Tribunal Supremo en 2006 y refrendada luego por el Tribunal Constitucional. Consistía en la aplicación de los beneficios penitenciarios sobre cada una de las condenas impuestas (y no sobre una sola de 30 años, ahora elevada a 40 años como pena máxima) empezando por la más grave, y así sucesivamente. De este modo, los etarras, violadores y otros delincuentes por hechos graves estarían más tiempo en prisión.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos aceptó el recurso presentado por la etarra Inés del Río –autora de 24 asesinados, condenada a más de 3.000 años de cárcel– y dejó en la calle a más de sesenta terroristas y delincuentes sexuales. Sin esa sentencia, Pedro Luis Gallego, conocido como "El violador del ascensor”, liberado en 2013, tras 22 años de prisión, no hubiera vuelto a delinquir, como ocurrió en otros casos, especialmente graves. @mundiario

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