Aciertos y errores de los partidos frente a la epidemia Covid-19

Una imagen relativa al coronavirus. / Pixabay
Una imagen relativa al coronavirus. / Pixabay
Hay un comportamiento oficial que permitió entrar el virus y su propagación sin control, y otro del posicionamiento de cada partido frente a la epidemia que todavía continúa.
Aciertos y errores de los partidos frente a la epidemia Covid-19

En un principio no hubo alarma en la población porque era un virus poco agresivo, de hecho las cifras de infectados y defunciones nos llevaría a afirmar que este año no hubo gripe si fuera una gripe, pero no lo es. Es un coronavirus altamente contagioso por lo que de no controlar la epidemia llegaría masivamente a la población de riesgo y sería un desastre, especialmente si llegaba al continente africano que en general no está preparado para atender picos de enfermos. Se pedía a niños, jóvenes y a los países desarrollados un esfuerzo de empatía reforzada.

No era de esperar que los españoles reaccionáramos con la disciplina de alemanes o coreanos con sus exhaustivos controles ni tampoco que pudiésemos actuar con la libertad de una dictadura como la china. Aquí se trataba de mirar hacia los focos activos en los países de los que importamos el virus y copiar sus medidas de éxito desechando las fracasadas, sin embargo hechos como la coincidencia con procesos electorales, fechas populares como el 8M, las fallas o la Semana Santa, y la propia situación de España muy centrada en el sector servicios y especialmente en el turismo, ha hecho que las comunidades y los partidos aún no hayan unificado criterios frente a esta alarma nacional.

Sorprende la lenta respuesta del Gobierno que alcanza su punto álgido el 8-M permitiendo una manifestación feminista de más de cien mil asistentes en Madrid aunque sabiendo que el virus ya estaba descontrolado desde el día anterior, prohibió la asistencia masiva de ministros del PSOE y no sabemos si también de IU y Podemos porque es extraño ver a Irene Montero repartiendo besos entre tos y tos durante la manifestación, aunque esto más que una negligencia institucional debemos achacarlo al comportamiento de la juventud a la que está costando mucho admitir que no siendo muy vulnerables son el agente encargado de transportar el virus hasta multitud de gente precisamente porque en general se niegan a encerrarse unos días.

Como lo que aquí queremos analizar es el comportamiento de los políticos y no del Gobierno, lo que hay que decir es que en Podemos su portavoz,  el diputado Echenique, ha continuado tratando de sacar partido con ataques partidistas a Cs y el PP que poco tienen que ver ya que el poder de las Comunidades es muy limitado en esto y por eso algunas como Madrid han solicitado medidas al Gobierno sin obtener respuesta, las mismas que ha solicitado Cataluña parece que con más éxito. También el diputado del PSOE, Sr. Zaragoza, sigue en sus ataques partidistas hablando de la guerra civil, la falange, el fascismo y cosas que ya  ni contaminan ni matan. De este grupo de partidos que conforman la alianza de gobierno quizás el comportamiento más plausible sea el de Torra que asume que debe pedir permiso al Gobierno para tomar determinadas medidas que no son de su competencia y lo hace dando por fin un paso dentro la ley aunque antes miembros del Govern habían afirmado que el virus catalán no tenía nada que ver con el español. Otro partido de los que apoyan a Sánchez, el PNV, siempre ha ido por delante en las medidas a tomar precisamente cuando está negociando la transferencia de la Sanidad.

Entre los partidos de la oposición destacan dos comportamientos. Uno la de la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que renunció públicamente a los reproches y tendió su mano para aprobar unos Presupuestos de Emergencia que permitan al Gobierno de Sánchez tomar medidas con coste elevado aún a costa de otros recortes sin aumentar impuestos y también pidió una reunión urgente de los partidos y de las Comunidades, algo a lo que Sánchez cedió aunque posponiendo las fechas unos días, imaginamos porque quería tomar su paquete de medidas antes de consensuarla. Este partido fue el primero en suspender actos como la toma de posesión del cargo que Arrimadas ganó en primarias, o el Congreso del fin de semana. Esto no logró hacer piña dentro del partido y hubo gente de la corriente critica que pese a su derrota en las votaciones siguió con su discurso sin darse cuenta que España está ahora en otras prioridades. 

Lo contrario de Cs lo hizo Vox con una gran concentración el domingo donde Ortega propagó sus virus con fuertes estrechamientos de manos y abrazos que alcanzaron incluso a su líder, Abascal. Una gran imprudencia similar a la del PSOE  ese mismo día aunque en el caso de Vox el partido pidió perdón. ¿Y el PP? Pues lento en sus Comunidades, exigente con el Gobierno, y estadista en sus apoyos al Gobierno para tomar medidas drásticas que no ha criticado, excepto cuando hay retrasos injustificados.

En general la epidemia está demostrando un comportamiento responsable en los líderes políticos y un uso partidista y demagogo en algunos de sus portavoces, mientras la sociedad va concienciándose poco a poco aunque menos lento que el Gobierno. Lo más triste, el punto al que nunca deberíamos haber llegado, es la falta de credibilidad alcanzada por Sánchez. Si afirma que nunca habrá desabastecimiento los ciudadanos salen urgentemente camino al hipermercado para hacer acopio de todo. El Presidente debería recapacitar sobre esto porque si algo debe transmitir un dirigente es confianza. @mundiario

 

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