La abstención de Vox y Teruel Existe otorga al PP el control de la Mesa de las Cortes de Aragón
La constitución de las nuevas Cortes de Aragón ha dejado una fotografía política sobre cómo pinta la legislatura después de las elecciones autonómicos. El PP controlará tres de los cinco asientos de la Mesa, incluido el más poderoso, la Presidencia, que recae en María Navarro Viscasillas. Lo hará, sin embargo, en un contexto de negociación todavía inconclusa con Vox, socio imprescindible para la investidura del candidato popular, Jorge Azcón.
Navarro fue elegida en segunda vuelta con los 26 votos de su grupo parlamentario, frente a los 25 obtenidos por el candidato socialista, Fernando Sabés, que recibió el apoyo de los diputados de Chunta Aragonesista e Izquierda Unida-Sumar. Las 16 papeletas en blanco —14 de Vox y dos de Teruel Existe— resultaron determinantes. La abstención permitió al PP imponerse por mayoría simple y evita, al menos de momento, que la izquierda se hiciera con el control del órgano rector de la Cámara.
El movimiento de Vox ha sido interpretado desde distintos ángulos. La formación liderada en Aragón por Alejandro Nolasco renunció a presentar candidato no solo a la Presidencia, sino también a las vicepresidencias y secretarías. Con ello, se autoexcluye de la Mesa, algo que contrasta con la legislatura anterior, cuando sí ocupó ese puesto con el respaldo del PP.
En términos políticos, la decisión refuerza el discurso que mantiene la dirección nacional del partido encabezado por Santiago Abascal, que pasa por priorizar acuerdos programáticos antes que el reparto institucional de cargos. Vox insiste en que su objetivo no es “ocupar sillones”, sino condicionar políticas concretas en materias como fiscalidad, inmigración o gestión medioambiental.
Desde el PP, por su parte, se admite que existía disposición a integrar a Vox en la Mesa, pero se rechaza “regalar puestos” sin un acuerdo previo que garantice estabilidad. Este argumento ya se utilizó en el debate paralelo abierto en Extremadura, donde las negociaciones también atraviesan dificultades.
La investidura de Azcón en Aragón
La elección de Navarro tiene un valor institucional evidente, asegura al PP la capacidad de ordenar la actividad parlamentaria en el arranque de la legislatura. Junto a la Presidencia, los populares ocuparán la Vicepresidencia primera y la Secretaría primera, consolidando una mayoría interna en la Mesa.
Este control ofrece margen estratégico a Azcón en plena negociación de investidura. Aunque el PP fue la fuerza más votada con 26 escaños, necesita a Vox —que cuenta con 14— para alcanzar la mayoría necesaria. El calendario impone presión, el 3 de mayo es la fecha límite para evitar una repetición electoral.
Los dos diputados de Teruel Existe desempeñaron un papel decisivo. Su abstención evitó un empate o un eventual bloqueo que habría beneficiado indirectamente al bloque de izquierdas. La plataforma mantiene así una posición de autonomía táctica, sin alinearse explícitamente con ninguno de los dos grandes bloques, pero facilitando una solución institucional que desbloquea el arranque parlamentario.
Este movimiento sitúa a Teruel Existe como rol de bisagra en futuras votaciones clave, especialmente si las negociaciones entre PP y Vox se estancan.
El escenario aragonés no puede analizarse de forma aislada. Las conversaciones entre PP y Vox se desarrollan bajo la supervisión de las direcciones nacionales y con la vista puesta en Extremadura y el resultado de las elecciones en Castilla y León, donde la correlación de fuerzas es similar por la dependencia de ultraderecha. La estrategia de la dirección popular busca evitar asimetrías territoriales y consolidar un patrón negociador común.
En este contexto, la elección de Navarro representa un primer hito institucional para el PP, pero no resuelve la incógnita central, si Vox facilitará la investidura de Azcón, y de ser así, sería a través de un apoyo explícito o mediante la abstención. @mundiario