¿Abocados irremisiblemente a un nuevo gobierno del PP?

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy encabezan los resultados preliminares / laSexta.com
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. / laSexta.com

Mariano Rajoy se extingue, pero el PP permanece en el poder. Con P de Pedro y de Pablo, naturalmente, de Progresismo y Populismo, de Psoe y Podemos, todo junto y quizá a veces revuelto…

¿Abocados irremisiblemente a un nuevo gobierno del PP?

Permaneced atentos al “próximo acontecimiento histórico que se va a producir en el planeta”. César Luena, que viene siendo a Pedro Sánchez lo que Pepe Blanco era a Zapatero, saldrá un día de estos por las “cajas bobas” y anunciará urbi et orbi el prodigioso y delicado acoplamiento Sánchez-Iglesias en el inescrutable espacio postelectoral español. Es lo que tienen en común el irresistible influjo de Podemos y el irresistible influjo de la luna, oye: que lo mismo aplacan las mareas líquidas oceánicas que las sólidas mareas independentistas de Galicia, Euskadi y Valencia. Como además Ada Colau va a preferir votos sin honra que honra sin votos en las inminentes elecciones catalanas (¡la pela es la pela y el voto es el voto!), los augures, tras analizar el vuelo de los pájaros que surcan en bandadas los cielos de la política española, predicen que saldrá fumata blanca por la chimenea de esa comuna ideológica a la que podríamos llamar, corriendo un serio riesgo de quedarnos sin aire, social-democracia-populista-plurinacional.

¡Habemus presidentem!

No, de verdad. Con esto de la CUP, la larga agonía del caudillet catalán (que empieza a parecerse un horror a la larga agonía de aquel otro caudillo de infausto recuerdo) y la sospecha de que en política, al contrario de las matemáticas, el orden de los factores si podría alterar el producto, el personal social-demócrata-populista-plurinacional ha empezado a anteponer el derecho a decidir de la pluriizquierda al derecho a decidir de las pluriburguesías independentistas. Entre otras cosas, porque la segunda opción tendría muchas menos posibilidades si la primera no ocupa u okupa (a gusto o a disgusto del consumidor, claro) el palacio de este invierno de los descontentos en el que todavía habita Mariano Rajoy.

 De manera que id preparándoos para escuchar la voz del protodiácono de Ferraz anunciándole al personal: ¡habemus presidentem!

Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, con perdón

¿De verdad dudabais de que lo que la historia lleva un horror uniendo, a Pedro y Pablo compartiendo onomástica  el 29 de junio, iba a separarlo ahora un quítame allá esa pajas, esos referendos, esas cosas…? ¡Venga ya, hombre! Otro asunto distinto es cómo acabará todo esto. Si este Pedro y este Pablo correrán la misma suerte que aquel otro Pedro y aquel otro Pablo, no sé si te acuerdas, que acabaron sufriendo martirio por defender un reino que no era de este mundo. O, bueno, si España acabará siendo otro Piedradura, a imagen y semejanza de aquel célebre y celebrado pueblo inmortalizado por Hanna-Barbera Productions, a ver si me entiendes, con su Pedro Picapiedra y su Pablo Mármol llevándose como el perro y el gato, sus demagógicos troncomóviles oficiales, sus troncoministros con mochila y sin cartera, nuestro Pablo sometido a los caprichos de sus Bettys, o sea, sus Adas, sus Manuelas, sus Mónicas, y nuestro Pedro dando voces desesperadamente en la Europa que le dio con la puerta en las narices a Tsipras: ¡ábreme la puertaaaa, Wilmaaaaa, perdón, Ángelaaaaa….!   

El PSOE y sus apocalípticas conjunciones planetarias

Desde que Pajín introdujo el innovador método Nostradamus en la política de comunicación del PSOE, estos chicos es que van de acontecimiento planetario en acontecimiento planetario hacia el Apocalipsis, oye. Primero fue Leire, la peculiar “chica Zapatero” que, en versión política, claro, llegó a competir en fugaz popularidad con las “chicas Almnodovar”. Aquella mujer, no sé yo si en un mero ataque de nervios o bajo el influjo de la ley del deseo, anunció urbi et orbi un nuevo acoplamiento Apollo-Soyuz entre Obama (flamante presidente de los EEUU) y ZP (interino presidente de la UE). Después, verás, llegó Elena Valenciano, la primera y la última “chica Rubalcaba”, y aprovechando que el socialismo había tomado París y Hollande El Elíseo, ¿recuerdas?, profetizó la mimética e inevitable entrada de Don Alfredo en La Moncloa, ay, con los resultados por todos conocidos. Servidor, no es por hacer sangre, sino un sencillo ejercicio de aritmética: cada vez que Estos Chicos encomiendan su destino en las manos de otro, un Obama, un Hollande, un Iglesias, se desploman las cotizaciones del PSOE en Bolsa. Desde aquel anuncio de Pajín hasta éste que está a punto de hacer Luena, pasando por aquella alucinación pasajera de Valenciano, se han dejado en el corto y tortuoso camino 79 escaños, casi el 50% de los que tenía ZP cuando decidió hacerse aquel oportuno harakiri.

¡Abran paso al nuevo gobierno del PP!

Y luego, otra cosa. También es casualidad que las iniciales de los líderes, los programas y los partidos conjurados para hacerle un implacable exorcismo a un gobierno del PP, vayan a conformar precisamente, juntas, y a veces revueltas, ¡lagarto, lagarto!, otro inevitable gobierno del PP:  Pedro-Pablo, Progresismo-Populismo, Psoe-Podemos. Al final, ya ves, tenían razón los profetas que auguraban que la abstención de Ciudadanos acabaría favoreciendo, je, a un gobierno del PP. Eso sí, muy renovado, prácticamente irreconocible. Un gobierno, por otra parte que, sin la imprescindible colaboración del prescindible PP de la calle Génova, tiene muy complicado hacer una reforma constitucional que permita volver a exclamar a los españoles: ¡viva la Pepa! O sea, una Constitución confeccionada, a lo Victorio & Lucchino,  por Pe-dro y Pa-blo.

¿Abocados irremisiblemente a un nuevo gobierno del PP?
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