Abascal marca el paso a Feijóo: Vox impone sus condiciones para pactar al sustituto de Mazón

Santiago Abascal, líder de Vox. / @Santi_ABASCAL
Vox supedita sus apoyos para elegir al próximo presidente de la Comunidad Valenciana a la continuidad del pacto original, pero amaga con elevar al máximo las exigencias aunque no reclame la inclusión en el Gobierno.

La dimisión de Carlos Mazón ha abierto un escenario incierto en la Comunidad Valenciana que trasciende el ámbito autonómico y se convierte en un nuevo pulso político entre Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo. En este tablero, Vox ha vuelto a demostrar que su apoyo no será un cheque en blanco: Abascal pone en aviso a Feijóo de que el respaldo de sus diputados dependerá de que el nuevo candidato del PP mantenga —e incluso refuerce— los compromisos ideológicos pactados con Mazón hace apenas cinco meses.

El líder de Vox ha sido claro. No le interesan los nombres, sino las posiciones políticas. Y esas posiciones pasan por un discurso frontal contra las políticas climáticas europeas y el rechazo a la inmigración, según una entrevista en La Vanguardia. Se trata de dos ejes que definen la identidad de Vox y que, al mismo tiempo, sitúan al PP en una posición incómoda: entre el pragmatismo institucional y la presión de su socio a la derecha.

Feijóo, que aspiraba a una transición ordenada y silenciosa para evitar un terremoto político en plena antesala del ciclo electoral de 2026, se encuentra ahora ante un dilema. El PP necesita la estabilidad valenciana para proyectar una imagen de solidez nacional, pero esa estabilidad depende de un socio que quiere marcar diferencias ideológicas en un momento de desgaste mutuo tras la ruptura de en Extremadura y el bloqueo a los Presupuestos en Aragón.

Abascal ha olido la debilidad del PP y actúa en consecuencia. Sin Mazón —un dirigente con el que se sentía cómodo tras la dura imagen de la gestión de la dana—, Vox considera que debe dar el golpe sobre la mesa para hablar en igual de condiciones con Génova. Y lo recordando que “nosotros nunca tememos unas elecciones”. Si el PP cede demasiado, quedará como rehén; si se resiste, podría enfrentarse a las urnas en un territorio clave, con el riesgo de una fuga de votos hacia la ultraderecha.

Según se desprende de la entrevista, en el fondo Vox no exige entrar en el Gobierno valenciano a cambio de su apoyo para una nueva investidura, como hizo con Mazón y el resto de comunidades después de los comicios de 2023. Su objetivo es más estratégico: condicionar la agenda política del PP y mantener viva la narrativa de que los populares se alejan de los principios conservadores por su “sumisión a Bruselas” y su falta de concreción en temas identitarios. Esa tensión, medida y calculada, le permite a Abascal presentarse como el guardián de la coherencia frente a un PP que busca moderar su discurso sin romper la alianza con los ultras.

Feijóo intenta ganar tiempo

Por su parte, Feijóo busca tiempo y equilibrio. El líder del PP ha sostenido una conversación “cordial” con el líder de los ultras, evitando abrir un nuevo frente de negociación. Su estrategia pasa por proyectar calma, rebajar el tono y evitar que la salida de Mazón se traduzca en un adelanto electoral que pondría en riesgo el control de los populares sobre la Generalitat Valenciana

Sin embargo, en Génova son conscientes de que el margen de maniobra es mínimo. La decisión de Vox será determinante no solo para el futuro de la Generalitat, sino también para el relato político del PP en un contexto donde cada gesto se mide en clave nacional. De hecho, mientras Abascal endurece su discurso, dirigentes populares como el secretario generral Miguel Tellado insisten en apelar a la “altura de miras” del partido ultra, un giro retórico que contrasta con la reciente acusación de Feijóo de que Vox actuaba “en pinza con el PSOE”.

La posibilidad de elecciones anticipadas planea sobre Valencia como una amenaza real. En el PP saben que un adelanto sería un golpe difícil de explicar a los ciudadanos y un riesgo electoral con consecuencias nacionales. En Vox, en cambio, esa hipótesis no les inquieta: un regreso a las urnas podría apuntalar su auge en las encuestas y recortar distancias de los populares. @mundiario