Las 4 claves para entender el conflicto pesquero entre Francia y Reino Unido

Barco pesquero. / Ktine01 en Pixabay
La tensión aumenta en medio de la disputa por los derechos de pesca tras el Brexit. París amenaza con sanciones y Londres promete represalias.

El conflicto pesquero dispara la tensión entre Francia y Reino Unido. En el último episodio de un pulso político por la concesión de licencias de pesca tras el Brexit, el Gobierno francés ha detenido a un barco británico que pescaba en sus aguas territoriales “sin permiso”. El movimiento llega luego de que París decidiera endurecer la supervisión en el Canal de la Mancha "en el contexto de las discusiones sobre las licencias con el Reino Unido y la Comisión Europea".

Y hay más: Francia ya ha publicado una lista de sanciones que podrían recaer sobre los buques pesqueros británicos y sus importaciones, a partir del 2 de noviembre, si Londres no cumple su parte: emitir las licencias necesarias para que los pescadores europeos puedan pescar en las aguas a las que tenían acceso antes del divorcio de la Unión Europea. 

Licencias de pesca

La escalada de tensiones de las últimas semanas responde a la cuestionada decisión de Reino Unido y la isla del Canal de Jersey (una dependencia de la corona británica en el Canal de la Mancha con gobierno propio, ubicada a 22 kilómetros de la costa francesa) de rechazar 75 licencias a barcos pesqueros galos para operar en sus aguas. 

París, que tachó la medida de "inaceptable", se quejó entonces de que el Gobierno de Boris Johnson solo había entregado 64 licencias de las 169 solicitadas y además había concedido otras 31 licencias temporales. Así, los franceses creen que Downing Street pretende incumplir una promesa que fue clave para sacar adelante el acuerdo comercial del Brexit: permitir que la UE siguiera faenando en sus aguas al menos hasta 2026. 

Bruselas y Londres fijaron un sistema de licencias como parte del acuerdo de cooperación y comercio que entraría en vigor tras la salida oficial de Reino Unido del bloque comunitario. Dicho pacto establecía que el acceso a las aguas británicas estaría sujeto a que los pescadores solicitantes pudiesen demostrar que habían pescado en el pasado de forma regular. Los profesionales franceses, sin embargo, han denunciado que Reino Unido ha añadido unilateralmente criterios adicionales a las solicitudes.

 

El primer ministro británico defiende que han concedido el 97% de las licencias comunitarias solicitadas. El presidente francés, Emmanuel Macron, en el otro extremo, arguye que el conservador solo ha aprobado el 90% de las licencias y que el 10% de licencias denegadas fueron para pescadores franceses. 

Los analistas coinciden en que, en la práctica, la no concesión de las licencias que pide Francia afecta a solo un pequeño porcentaje del intercambio comercial que hay entre ambas partes. Pero lo que París no puede tolerar es la actitud de su vecino, que parece estar dispuesto a reventar todos los acuerdos que firmó cuando abandonó la UE. 

“No se equivoquen, no es un asunto que afecte únicamente a los europeos, sino a todos sus socios [del Reino Unido]. Cuando dedicas años a negociar un tratado, y pocos meses después haces lo contrario de lo acordado en aquellos asuntos que menos te convienen, no estás dando una gran muestra de credibilidad”, sentenció el mandatario galo en una entrevista al diario británico The Financial Times.

Francia pierde la paciencia 

Por todo esto, el Ejecutivo de Macron publicó el pasado 27 de octubre una lista de sanciones que podrían entrar en vigor a partir del próximo mes. Los castigos incluirían desde la prohibición de desembarcar en puertos franceses designados, hasta un refuerzo de los controles sanitarios y aduaneros de las importaciones británicas, así como de los camiones que viajan hacia y desde Reino Unido.

"El Gobierno ha establecido una lista de las licencias a las que tenemos derecho. Hemos trabajado con los británicos, les dimos todos los datos, documentos e información solicitados para respaldar estas solicitudes. Hoy vemos que nos falta alrededor del 50% de las licencias a las que tenemos derecho. Esta situación es inaceptable, y lo diré muy claro, hoy nuestra paciencia ha llegado al límite", ha dicho Gabriel Attal, portavoz del Gobierno francés.

Por su parte, el portavoz del Gobierno británico ha denunciado que las amenazas de Francia son “decepcionantes y desproporcionadas". "Es muy decepcionante que Francia haya considerado necesario hacer amenazas a última hora de la noche contra la industria pesquera británica y, al parecer, los comerciantes en general", añadió el ministro del Brexit, David Frost, antes de afirmar que no hubo una comunicación formal sobre el asunto.

El País adelanta que los ministros de Johnson ya valoran la opción de usar la ira de Francia a su favor: si el Ejecutivo galo señala a Downing Street de incumplir su promesa sobre la pesca, Londres apostará al marco legal para denunciar a París por reventar los términos del acuerdo comercial que el Reino Unido y la UE firmaron tras una intensa negociación.

“Nos tememos que haya una violación implícita del acuerdo comercial con todo lo que está ocurriendo y con algunas de las cosas que se han dicho, y obviamente estamos preparados para adoptar las medidas apropiadas, y para hacer lo que sea necesario para defender los intereses del Reino Unido”, ha advertido Johnson. 

Detención en el puerto de Le Havre 

En ese contexto, la detención de un pesquero escocés en el puerto de Le Havre ha encendido las alertas. París informó por medio de un comunicado de que una de sus patrulleras de la Gendarmería había llevado a cabo controles a dos barcos en la bahía del Sena. Uno de los barcos fue multado por intentar evadir los controles y el otro, un barco de pesca de arrastre de vieiras llamado ‘Cornelis Gert Jan’, fue retenido porque no figuraba en las listas de licencias acordadas por la Comisión Europea y Francia al Reino Unido.

El segundo pesquero fue conducido al puerto de Le Havre, donde se le ha abierto un procedimiento y su propietario será llevado ante la justicia criminal. "Eso representa consecuencias económicas importantes para el armador", ha detallado el Ministerio francés del Mar, antes de añadir que el capitán podría ser objeto de "sanciones penales".

Algunos creen que el movimiento podría ser clave para que Reino Unido ahora dé la vuelta al escenario. La subida de tono de París, hasta ahora, no era más que eso: una subida de tono, sin represalias reales. Pero las tensiones ya han escalado a otro nivel. 

Se espera que Emmanuel Macron y Boris Johnson se reúnan este fin de semana en Roma, al margen del G-20.

 

Reino Unido responde

Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Liz Truss, ha pedido a la secretaria de Estado para Europa, Wendy Morton, que convoque a la embajadora francesa en suelo londinense, Catherine Colonna, para que "explique" la postura del Ejecutivo francés ante este hecho sin precedentes. 

“Tenemos que hablar el lenguaje de la fuerza porque este es el único lenguaje que entiende el Reino Unido”, ha dicho el ministro de la UE francés, Clément Beaune. @mundiario