26-M: En todas partes cuecen habas

Logos de varios partidos españoles. / RR SS
Logos de varios partidos españoles. / RR SS

Las habas son una comida popular. Era una alimento tan humilde que incluso se usaba para alimentar animales. De ahí una frase proverbial con sentido de imperfección. Cuando hay situaciones difíciles, disgustos, problemas, ... esto ocurre por igual en todas partes.

26-M: En todas partes cuecen habas

El ámbito territorial varía mucho cada elección y cuanto mas próximo está al ciudadano, más influye su personaje y menos el partido, aunque en Galicia se confundan muchas veces, existiendo verdaderas dinastías donde las alcaldías pasan de padres a hijos  o a yernos si estos no existen, ya que las mujeres siguen siendo una opción menor en el mundo rural. Cualquiera de nosotros sería capaz de votar a uno de extrema derecha o izquierda en un ayuntamiento, si es “una buena persona” y si la gente lo percibe como ética y resolutiva.

En estas elecciones municipales, de toda la gente que conozco, no hay absolutamente nadie que no fuera en una candidatura y  que haya votado convencido a la opción que ha votado. A uno de mis amigos le preguntaba cómo era capaz de votar a alguien que como mediocre era opinable su elección, lo que ya no lo era, era su nº 2 , un reconocido “chanchulleiro” de esos que dicen “ti vai facendo” para luego y previo a las elecciones, pasar la recomendación “temos que ganar nos, xa que se non o teu...” En Galicia el clientelismo sigue muy vivito y coleando y sigue siendo rentable. ¿Nos hemos acostumbrado tanto a la corrupción que ya forma parte de nuestro adn? Su respuesta fue: ¿y qué te parecen los otros.? Los otros no tenían experiencia de gobierno y por tanto de corrupción; seguimos instalados en nuestra zona de confort y preferimos a los malos conocidos.

Analizar el programa cuando existía, sobre todo en los ayuntamientos rurales, era una bajada a la depresión: parecería que la ciencia no existe y los programas no pasaban de “hacer aceras” donde muchas veces suponían verdaderos incordios,  “poner luces”... eso sí, sin ni siquiera plantearse que el alumbrado público podría complementarse con luces solares o con pequeños molinos de viento; que en otros sitios hasta se plantean instalaciones comunes para calefactar las viviendas y que habría algo más que hacer para rentabilizar nuestros bosques.

En cuanto a los ayuntamientos llamados del cambio, tuve oportunidad de hablar con uno de sus miembros y me asombró su falta total de empatía con los ciudadanos, como si al estar en posesión de la verdad, no fuera con ellos los problemas reales y que estaban allí para darles solución y no crear otros mayores. Tendrían que haber sabido que no solo hace falta buena voluntad, también la agilidad para dar respuesta a problemas surgidos de su gestión o cualquier otro. Y están muy bien las smartcity, pero no también que no puedas llevarle la compra a tu madre después del trabajo, porque no puedes entrar en la Ciudad Vieja con el coche después de las 11 de la mañana.

El caso de Caballero en Vigo es digno de estudio: una amiga residente en Vigo me cuenta que ejerce el poder como Napoleón,  y ella que no lo es, dice que a los gallegos nos va la marcha y la autoridad. Que gente adulta valore cosas como los dinos o el alumbrado navideño en febrero, da que pensar en nuestra inteligencia y en nuestras prioridades. Sería un buen vendedor de hielo a los esquimales, pero Vigo sigue sin despegar como ejemplo de algo que no sean soberanas tonterías, como si lo hizo Pontevedra. De lo que puedo dar fé es de que “por orden no escrita de...” una licencia puede retrasarse más de un año en el ayuntamiento de Vigo.

El caso de Podemos duele, porque fue la ilusión de mucha gente y cada voto perdido es una desilusión. Su falta de experiencia y su orgullo han sido sus peores consejeros haciendo caso omiso a gente sensata, como Bescansa, que avisaba de lo que pasaría. Sus sonoras meteduras de pata, en cuanto al apoyo a los secesionistas lo alejaban de una parte importante de su electorado; su apoyo al burka es como una burla a todas las mujeres que hoy mueren por negarse a llevarlo y por si no fuera poco aparecen con falsos debates de sanidad pública o privada criticando una donación de Amancio Ortega, que una gran mayoría agradece. No parece que hayan aprendido la lección por las declaraciones de Monedero de hoy, dignas de un adolescente: Yo les recomendaría un análisis de su situación con sus padres y abuelos, a modo de consejo de ancianos como los sioux, y tomar tierra.

En Europa lo más destacable fue el triunfo de Farage en Reino Unido, lo que da el espaldarazo definitivo a un Brexit duro. ¿Debemos consolarnos como ciudadanos, ya que en otros países, tampoco la mentira pasa factura?

Movimientos como el de Varoufakis no han arrancado y Europa sigue huérfana de un movimiento fuerte que aglutine a sus ciudadanos y unas normas que blinden derechos elementales como la igualdad de sus ciudadanos y su libertad, si bien socialistas y populares pierden poder en favor de liberales y verdes. Hoy también deberíamos ser refugio de tantos otros que se han quedado sin patria y que serían la solución a nuestra juventud inexistente. Legislar adecuadamente para combinar ambos fines debería ser una prioridad y dejar de ser solo la Europa de los mercaderes. 

En España, para recuperar la ilusión, urge un cambio de ley electoral que nos obligue a los ciudadanos a un seguimiento efectivo de a quien votamos porque está en nuestro entorno; el sistema actual de listas bloqueadas nos deja indefensos y sin control. Estas últimas elecciones nos dejan el regusto de que no había nada que pudiéramos hacer. La gente nueva que ha entrado, también nos asegura por sus sistemas de selección, que nada va a cambiar y los partidos por sí mismos no lo van a hacer; ellos están muy cómodos donde están y como están. ¿Nos conformamos con este futuro? @mundiario

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