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MUNDIARIO

En 2012 propuse desde El País que Ortega hiciese lo contrario de lo que dice Iglesias

Si fue un error, debo reconocerlo. Y si no lo fue, que sirva para poner a Pablo Iglesias en su sitio. Porque el líder de Podemos demuestra una profunda ignorancia de lo que es la ética protestante y el espíritu del capitalismo inspirado en la reforma de Lutero. ¿También se atreverá a cuestionar a Bill Gates?

En 2012 propuse desde El País que Ortega hiciese lo contrario de lo que dice Iglesias
Amancio Ortega, dueño de Inditex. / Mundiario
Amancio Ortega, dueño de Inditex. / Mundiario

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José Luis Gómez

José Luis Gómez

El autor, JOSÉ LUIS GÓMEZ, periodista, es el fundador de MUNDIARIO. También es comentarista de la TVG, Radio Galega y Radio Coruña (SER), así como analista económico de La Región y coeditor del Anuario del Foro Económico de Galicia. Dirigió Capital, Xornal y La Voz de Galicia y fue director editorial de Grupo Zeta. Es autor, entre otros, del libro Cómo salir de esta. @J_L_Gomez

En enero de 2012 propuse desde la versión impresa del diario El País que Amancio Ortega hiciese justo lo contrario de lo que dice ahora Pablo Iglesias que debe hacer. Si fue un error aquella tribuna de opinión, debo reconocerlo. Y si fue un acierto, que sirva para poner a Pablo Iglesias en su sitio. Porque, sea como sea, el líder de Podemos demuestra una profunda ignorancia de lo que es la ética protestante y el espíritu del capitalismo inspirado en la reforma de Lutero (1483-1546), a quien se atribuye el inicio de la reforma protestante en 1517 con las 95 tesis contra la venta de indulgencias.

Vayamos por partes, primero con los antecedentes. En los últimos años –más bien después de 2012–, Amancio Ortega hizo donaciones a la sanidad pública española para redoblar esfuerzos en la lucha contra el cáncer. También ayudó a quienes atienden a los mayores de A Coruña, a los escolares de Arteixo (A Coruña) y a algunos medios de comunicación, si bien en estos casos jamás lo hizo público. Ni sumando todas sus donaciones –millonarias– alcanzó las cifras de otros milmillonarios como Bill GatesWarren Buffett. A otro nivel, más recientemente, también se ha hablado mucho del apoyo financiero privado a la reconstrucción de la catedral de Notre Dame, devastada  por un incendio; por cierto, tal vez siguiendo esos millonarios galos la estela de Amancio Ortega, quien había pagado la restauración de la artística embajada de España ante el Vaticano, en tiempos de Francisco Vázquez de embajador.

Pero ni las donaciones milmillonarias de Gates o de Buffet ni las ayudas millonarias de Ortega parecen ser del gusto de Podemos. Así, Isa Serra, candidata de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid, aseguró que la sanidad pública "no puede aceptar donaciones de Amancio Ortega", y Pablo Iglesias, líder de Podemos, subrayó que "una democracia digna no acepta limosnas de multimillonarios".

Con cierta habilidad –no exenta de demagogia– Pablo Iglesias añadió que España necesita que los ricos paguen impuestos "que se traducen en hospitales", en lugar de las donaciones del dueño de Inditex, como si ambas cosas fuesen incompatibles, cuando –evidentemente– no lo son. Ni en España ni en Estados Unidos, donde, por cierto, deben de estar flipando con las peculiares tesis del fundador de Podemos. De hecho, las donaciones son una práctica generalizada entre las grandes fortunas estadounidenses, cuyas inquietudes temáticas –sanidad, educación, investigación, ... – no son distintas de las de Amancio Ortega, inspirador de buenas prácticas que llevan a menudo el sello de su segunda mujer, Flora Pérez, la madre de la popular Marta Ortega.

¿Es Amancio Ortega el rey de la solidaridad?, me preguntaba en 2012, para responder que el propio Ortega sostiene en la presentación de la fundación que lleva su nombre lo siguiente: "Las vivencias que me han hecho crecer como persona, como empresario y como ciudadano se apoyan en una serie de principios que considero particularmente valiosos, tales como: solidaridad, comprensión, compromiso, laboriosidad, autenticidad y fidelidad".

Tan radicalmente distinta era la tesis que defendía en El País de la que ahora abandera Iglesias que escribía entonces sobre el creador de Inditex: "Por ahora, su indiscutible éxito como empresario es inversamente proporcional a su obra social, a eso que ahora se denomina la economía del cuarto sector. A Ortega no parecen convencerle los criterios de Bill Gates y Warren Buffett, que emprendieron la campaña The Giving Pledge (La promesa de dar) para conseguir que los hombres más ricos donen al menos el 50% de su fortuna en vida o como herencia, filantrópicamente. Y para ello han predicado con el ejemplo: los Gates donaron a su fundación –premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2006– 23.000 millones de dólares (17.748 millones de euros) y Warren Buffett aportó incluso más a la fundación de sus amigos: 37.000 millones de dólares (28.551 millones de euros)."

Sobre este asunto, sin duda controvertido, había –y hay– quien dice que Ortega ya hace bastante obra social con el empleo que crea y con los contratos que brinda a empresas generalmente de A Coruña que le acompañan por todo el mundo cada vez que abre una nueva tienda. Es verdad todo ello y tiene su valor, pero no sería incompatible con que decidiese convertir A Coruña en una referencia universitaria mundial o con que quisiera compartir con los 25.000 socios del Deportivo la salida del túnel, colocándolo en la Champions, con la consiguiente proyección mundial para Galicia. Son solo un par de ejemplos a los que podrían sumarse otros, seguramente mejores, pero lo importante es que Amancio Ortega dé el paso, escribía y vuelvo a escribir ahora, diga lo que diga Pablo Iglesias.

En otras palabras: no solo estoy en desacuerdo con el líder de Podemos en este aspecto, sino que sostengo que Amancio Ortega se queda corto como donante; al menos si lo comparamos con otros milmillonarios de su nivel, como Bill GatesWarren Buffett. Dicho queda, una vez más. @J_L_Gomez

Mejor en A Coruña y no en Madrid...

"Mi sencillo y genuino deseo es que, a través de las estrategias y actividades propias de la fundación, el fruto de mi experiencia vital, personal y profesional, alcance a aquellos miembros de la sociedad que, particularmente, precisen de especial acompañamiento y aliento". Son palabras del propio Amancio Ortega, creador de Zara, junto a su primera mujer, Rosalía Mera, madre de Sandra Ortega.

No se trata, pues, de pedirle nada a Amancio Ortega –nadie tendría derecho a hacerlo, cuando el dinero es suyo–, sino más bien de invitarle a que haga algo socialmente grande. A ser posible, mejor en A Coruña que en Madrid, entre otras cosas para no molestar más a Pablo Iglesias... @mundiario