En Venezuela hay dudas sobre las presidenciales e incluso sobre las primarias
Venezuela fue durante un tiempo uno de los países más ricos de América, coincidiendo con un período bonanza democrática en el que se alternaron en el poder socialdemócratas de AD y democristianos de COPEI. Aquellos tiempos atrajeron la atención de muchos españoles –sobre todo canarios y gallegos– que se fueron a Venezuela a hacer las américas. La llegada del chavismo al poder y, de manera especial, el período de gobierno de Nicolás Maduro hundió la economía. Su incesante caída de la producción y una represión política severa expulsó de su país a millones de venezolanos.
Ahora, a un mes de las elecciones primarias de la oposición venezolana, María Corina Machado, una política de derecha, lidera cómodamente en las encuestas con alrededor del 40% de apoyo, triplicando a su competidor más cercano, el excandidato presidencial Henrique Capriles. A pesar de no tener acceso a la televisión ni a los medios masivos, su candidatura ha experimentado un rápido crecimiento debido a su diferenciación del liderazgo tradicional de la Plataforma Unitaria, la desafección política de la gente hacia el partido del Gobierno y el deseo de cambio político en Venezuela, que según el consultor político Osvaldo Ramírez, citado por El País, es compartido por ocho de cada diez venezolanos.
Pero el problema es que en Venezuela hay dudas sobre las elecciones presidenciales de 2024 e incluso sobre las primarias de la oposición democrática de este año; máxime una vez que la Plataforma Unitaria ha denunciado un "plan perverso" orquestado desde Miraflores para debilitar su proceso electoral. Tanto es así que María Corina Machado y Henrique Capriles están formalmente inhabilitados para participar en las presidenciales debido a una medida administrativa del Gobierno chavista. Aunque algunos partidos opositores buscan acuerdos con el Consejo Nacional Electoral (CNE), la respuesta de este último sugiere que el chavismo está maniobrando para dividir a sus adversarios. Diosdado Cabello, del oficialista PSUV, ya ha cuestionado las primarias, algunos voluntarios han renunciado y ciertos centros de votación están expuestos a represalias legales del chavismo.
Más allá de las ideologías, parece evidente que Venezuela necesita un cambio radical, ya sea por la vía de las elecciones presidenciales de 2024 o de otra manera. Pero ese cambio no llegará con una varita mágica, sino con tasas de crecimiento de al menos dos dígitos durante años. Por fortuna, Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y, en buena lógica, una administración mínimamente sensata debería alcanzar esos objetivos a medio plazo.
La democratización, una premisa indispensable
Parte del éxito dependerá de la gestión política interna –la democratización es una premisa indispensable–, pero otra parte exigirá la vuelta de muchos de los que se fueron, entre ellos cualificados profesionales de todas las ramas, ahora perfectamente integrados en las economías de países como España o Estados Unidos.
Hoy hay tres veces más venezolanos en España (438.000) que españoles en Venezuela (136.000), pero aun así el número de gallegos en Venezuela (30.000) duplica el de venezolanos en Galicia (14.000). Son cifras que admiten matices, ya que en ambos casos hay segundas y terceras generaciones, dobles nacionalidades, etcétera, pero eso no resta importancia al número de gallegos que sufren los efectos de la crisis venezolana. Y no tanto porque sean los menos favorecidos del país de acogida, sino por el fuerte deterioro de sus patrimonios y empresas.
El prototipo de gallego que emigró a Venezuela suele estar asociado al triunfo en los negocios, en parte porque quienes retornaban de vacaciones fueron mayormente los que se hicieron ricos. Muchos pueblos de Galicia saben lo que es ver a un gallego emigrado a Venezuela pagando una ronda completa, generalmente con el llavero de un Mercedes en la mano y una mansión de alto nivel. Fue una imagen habitual en la Galicia de los años 60 y 70. A partir de entonces, todo cambió: para bien en Galicia, y para mal en Venezuela.
La democracia y la adhesión a la entonces llamada CEE dispararon la riqueza en Galicia y la corrupción y la crisis política de Venezuela se llevaron a un gran país por delante, cuya economía terminaría afrontando dificultades monumentales, intolerables desde 2014 hasta 2020, un período en el que Venezuela perdió el 80% de su Producto Interno Bruto, algo solo visto en los países en guerras muy largas. El salario mínimo mensual apenas equivale hoy a 5 dólares.
Los gallegos que emigraron en los 50 y los 60 a Venezuela eran pobres que en apenas diez años se hicieron ricos. Los venezolanos que emigraron recientemente a España tienen un perfil distinto: son profesores, médicos, abogados, economistas, periodistas, ingenieros… , altamente preparados. También se vinieron millonarios que hoy residen en el barrio de Salamanca e incluso estrellas de la música, el cine y la televisión. Dentro y fuera sueñan con volver a ser Eldorado. @J_L_Gomez
AL ALZA
La hiperinflación
Nada queda por ver en Venezuela en materia de hiperinflación, por lo que el desastre actual puede parecerlo menos, si se compara con años atrás, especialmente con lo sucedido en 2018. Aun así, la inflación acumulada en el país supera el 100% en la primera mitad de este año, según el Observatorio Venezolano de Finanzas, y los analistas económicos predicen que podría llegar al 200% para finales de 2023. Los cambios profundos en la economía y los incentivos a la inversión se hacen de rogar.
A LA BAJA
El crecimiento
La economía de Venezuela se hundió, literalmente, debido a una dramática caída en la producción petrolera bajo los gobiernos chavistas de Hugo Chávez y, sobre todo, de Nicolás Maduro. A pesar de una reciente recuperación en el PIB petrolero, el crecimiento económico de Venezuela es insuficiente. La depreciación cambiaria y los nuevos escándalos de corrupción también impactaron negativamente en la actividad productiva de un país rico, empobrecido. ¿Marcará 2024 un antes y un después? @mundiario
PROTAGONISTAS
António Guterres
Secretario general de la ONU
En breve podrían liberarse 3.000 millones de dólares en activos de Venezuela retenidos en el extranjero, que gestionará la ONU. Este desbloqueo podría desatascar las negociaciones para fijar la fecha de las elecciones presidenciales de 2024.
Gustavo Petro
Presidente de Colombia
Junto a Emmanuel Macron, lidera el proceso para favorecer la transición en Venezuela. Ambos esperan que Maduro ponga ya una fecha concreta a las elecciones presidenciales de 2024 y que permita participar a políticos opositores inhabilitados.
María Corina Machado
Líder opositora
En las encuestas, esta política liberal es la favorita para ser la candidata opositora en las elecciones presidenciales de 2024. Pero está inhabilitada por el régimen, que tampoco da garantías para celebrar unas elecciones democráticas limpias.
Nicolás Maduro
Presidente de Venezuela
Sus bonos y las bolsas de comida como ayuda llegan a poco. Muchas personas se ven obligadas a tener dos o tres trabajos, todos con bajos salarios, y cada vez es más común que los venezolanos dependan del dinero enviado por familiares en el extranjero. @mundiario