¿Vamos a contar “neuromentiras”?

Una mujer con luces. / Rhett Wesley en Unsplash

En definitiva… la ciencia avanza y se puede equivocar, pero la pseudociencia no nos permite avanzar y siempre se equivoca.

La gran cantidad de mensajes asociados a lo “Neuro” que circulan en las redes sociales invitan a pensar que los investigadores sabemos menos al respecto que los “predicadores emocionales”.

Lo cierto es que preferimos no comentar de forma reactiva, evitando así la entrada en debates tan tediosos como falsos y quizás por ello, inspiradores.

A menudo se intentan explicar algunos conceptos científicos desde un punto de vista escasamente especializado y así llegar a personas ajenas a este mundo, pero también es verdad que de vez en cuando el planteamiento es que esas mismas personas ajenas a la ciencia se esfuercen un poco más.

Por ello, me he permitido explorar algunos conceptos que quizás nos ayuden a difundir mensajes verdaderos, los cuales paradójicamente son más inspiradores que los falsos.

Empecemos:

Sería bueno aceptar que poseemos aproximadamente 80.000 millones de neuronas y que 35.000, con sus partes, caben en la cabeza de un alfiler. Así se hará una idea de cuántos alfileres caben en su cerebro y podrá contar las neuronas que posee. Si usted no es un tipo raro, más o menos 2.300.000 alfileres.

Además, una neurona es una célula especializada que ha perdido su capacidad reproductiva por mitosis.
Por eso le digo que de momento no haga mucho caso a los que apoyan la “neurogénesis” (producción de nuevas neuronas) en el hipocampo. Hay bastantes probabilidades de que se trate de células gliales. Por eso mismo, se recomienda no confundir una neurona con una célula glial.

Esta última ofrece soporte a la primera y su ratio es aproximadamente entre 25 y 50 células gliales por cada neurona.

Aquí también puede hacer un cálculo y podrá concluir que además de alfileres caben más cosas en un cerebro.

NEURONAS Y CÉLULAS GLIALES

Sobre las células gliales, a mí las que más me gustan son las células de Schwann. Las que fabrican mielina… ese recubrimiento que permite que las conexiones entre neuronas sean eficientes a corta y a larga distancia. Su deterioro o mal funcionamiento nos puede llevar a padecer Esclerosis Múltiple, entre otras muchas patologías.

Así mismo, debe saber que la conexión entre neuronas no varía en su intensidad y que para potenciar la señal, se activa una mayor frecuencia. O sea, la misma intensidad, más veces.

Es importante saber que las neuronas no se relacionan por vecindad sino por su señalización previa. Algunas de ellas estiran sus axones y dendritas (receptores y terminaciones sinápticas) hasta emparejarse con esa otra neurona tan lejana como necesaria.
Así que eso de ser buenos vecinos, llamar al timbre y pedir sal, únicamente funciona a veces. No siempre.

Lo cierto es que si una neurona le pide sal a otra, ésta le ofrecerá un canal iónico de Sodio, y al cerrar la puerta, lo hará con un canal iónico de Potasio.

También existe una interesada interpretación sobre si la estructura cerebral cambia o no. Eso ya lo sabía Ramón y Cajal. Nadie puede modificar la estructura de su corazón, de sus riñones o de su cerebro.
No es lo mismo cambiar de casa que cambiar los muebles de sitio. Ya lo decía el Nobel Françoise Jacob… “La genética es más bricolaje que ingeniería”.

LA EXPRESIÓN GÉNICA. UN INTERRUPTOR INTERMITENTE, AUSENTE O PERMANENTE

Sobre cómo se forman los órganos y tejidos, le comento que la expresión génica de los más de 22.000 genes codificantes que poseemos en cada célula es la que determina su tamaño, relación y función. Cada expresión se comporta como un interruptor ON/OFF, el cual puede ser intermitente, ausente o permanente.

Según la combinación resultante de dichos interruptores, obtendremos distintos tejidos, órganos y prestaciones.

La expresión de los genes se genera en una cadena multidimensional y por ello debe saber que un interruptor concreto marca la acción de otros interruptores.

Ahora entenderá porqué personas con ciertas patologías de procedencia genética poseen rasgos faciales similares, propensión a riesgos cardiovasculares, retraso cognitivo, etc…

Incluso le digo más… Personas con patologías diferentes son coincidentes en esos mismos riesgos.

Creo que ha llegado la hora de dejar claro que únicamente tenemos un cerebro y que las ramificaciones del Sistema Nervioso están repartidas por todo el cuerpo.

El concepto de los 3 cerebros emitido en su día por MacLean es una buena metáfora para entender la evolución de este órgano, pero en absoluto es una evidencia. Vaya olvidando lo de “reptiliano”. Es un consejo.

No se preocupe… también vamos a comentar lo de la microbiota.

Todo está relacionado y por ello, ese todo está obligado a convivir… Ya sabe, células, bacterias, virus, hongos, minerales, etc…

Así, este conjunto de bacterias posee su funcionalidad y ya le adelanto que no es la de “pensar”.

Imagino que también llevará cierto lío con eso de la hormona y/o el neurotransmisor. Bien… aunque la materia activa puede ser idéntica en una hormona y en un neurotransmisor, la primera circula por el torrente sanguíneo mientras que el segundo lo hace entre neuronas.

Lo importante es saber que una molécula (en este caso, hormona o neurotransmisor) posee diferente función en relación a las moléculas (hormonas y neurotransmisores) con las que se asocie.

También es bueno que sepa que medir la concentración hormonal en sangre de una molécula concreta no es extrapolable a una medición neurotransmisora de esa misma molécula. De hecho podrían ofrecer datos y resultados opuestos.​

Le voy a dar una pista… El aminoácido precursor de la dopamina y de la melanina es el mismo (Tirosina).

Ahora, saque sus conclusiones sobre porqué las personas afroamericanas poseen una mayor sincronización motora (deportes, baile, ritmo, etc…) y sobre porqué después de un día de playa (tomando el Sol) una persona se encuentra más cansada.

Mucha gente cree que toda la serotonina y toda la dopamina, al igual que el resto de moléculas neurotransmisoras se sintetizan (fabrican) en el cerebro. Nada más lejos de la realidad.
Sobre la dopamina y/o la serotonina producidas en las glándulas suprarrenales, solo decirle que no pueden traspasar la barrera hematoencefálica. En cambio, la nicotina sí. Lo hace disfrazada de Acetilcolina. Ya ve… cosas…

ESO DE LA ESPECIALIZACIÓN POR HEMISFERIOS CEEBRALES… ¿ES CIERTO?

Sobre los hemisferios cerebrales, decirle que el cerebro trabaja de forma colectiva y que las áreas o zonas están determinadas por el tipo de neurona que ejerce su función. Es un “todo” que trabaja al unísono y de forma basculante.

¿Acaso, un oído detecta frecuencias graves y el otro las agudas? ¿Acaso un ojo ve los colores y el otro los grises? Bueno, también le digo que hay teorías que lo dividen en 4, 6 y hasta en 8 secciones.

También quiero que sepa que nuestro cerebro produce moléculas opiáceas y que por más que usted sea agradecido, disfrute de la naturaleza, baile o de abrazos a gente desconocida, no va a producir ni liberar más serotonina, oxitocina o norepinefrina.

Todos producimos los mismos neurotransmisores pero no lo hacemos en la misma cantidad, combinación e intensidad. Ese es el secreto de nuestro comportamiento emocional y no emocional.

Por ejemplo, en teoría, las personas de raza blanca son más propensas a padecer Parkinson y menos proclives a la Esquizofrenia.

Debe saber que la Enfermedad de Parkinson está relacionada con un déficit de dopamina y que la esquizofrenia se asocia a un superávit de este mismo neurotransmisor, probablemente causado por una poda sináptica precoz. Así que “no fuerce”…

Aun así, quiero que sepa que un superávit de un neurotransmisor conlleva una cierta similitud comportamental con la ausencia de su inhibidor. De ahí, en parte, la actividad del trastorno Bipolar.

Es bueno que sepa que los neurotransmisores se asocian buscando el equilibrio entre una función excitatoria y otra inhibidora. Si se libera una función excitatoria, su cerebro se esforzará en liberar su inhibidor. Ahora le encontrará sentido a la definición de “una persona desequilibrada”.

Le sorprenderá saber que la inmensa mayoría de investigaciones sobre el comportamiento “neuro” se ha realizado y se realiza con moscas, gusanos, peces, moluscos, ratones, etc… y en una cantidad muy reducida, con humanos.

LA CIENCIA Y LA ETERNIDAD

Sobre la eternidad, le comento que las células se suicidan (apoptosis) si ya han cumplido su función o si no pueden repararse. ¿Cuándo? Cuando está determinado y señalizado. Digamos que el destino de cada célula se encuentra escrito.

Si esto no ocurre, tendremos graves problemas que paradójicamente nos harán vivir menos tiempo.

En definitiva… la ciencia avanza y se puede equivocar, pero la pseudociencia no nos permite avanzar y siempre se equivoca.

Usted elige. Quizás piense que yo le he contado muchas mentiras y prefiera seguir creyendo que lo falso es verdadero. Quizás sea porque eso le hace sentirse mejor… diferente… cuando en realidad quiere ser igual a los demás. @mundiario