Trump tensa la cuerda con el chavismo: una crisis de alto voltaje

Una pared pintada con los colores de la bandera de Venezuela. / David Peterson en Pixabay
La cancelación de las licencias de exportación de petróleo venezolano hacia Estados Unidos marca un nuevo capítulo en la conflictiva relación entre Washington y el chavismo.

Donald Trump ha decidido romper con la relativa estabilidad que la Administración Biden había intentado construir con Venezuela. La cancelación de las licencias de exportación de petróleo venezolano hacia Estados Unidos marca un nuevo capítulo en la conflictiva relación entre Washington y el chavismo.

Como respuesta inmediata, el régimen de Nicolás Maduro ha redoblado su asedio contra la líder opositora María Corina Machado, en lo que parece un claro mensaje de represalia ante la presión estadounidense.

La medida anunciada por Trump, efectiva a partir del 1 de marzo, se justifica en las irregularidades de las elecciones venezolanas y en la supuesta lentitud de Caracas en la repatriación de inmigrantes irregulares. Sin embargo, el modo en que el presidente estadounidense hizo pública la decisión –a través de un confuso mensaje en sus redes sociales– refuerza la percepción de una política exterior errática y orientada más a los titulares mediáticos que a la estrategia diplomática.

El anuncio de Trump revierte la autorización concedida por Biden en noviembre de 2022, cuando se permitió a Chevron ampliar su producción en Venezuela e introducir crudo venezolano en el mercado estadounidense. Chevron ha sido la única empresa norteamericana con licencia para operar en el país sudamericano, lo que le ha permitido mantener una posición estratégica en un sector dominado por un régimen sancionado internacionalmente.

Un golpe a la economía venezolana

La decisión de Trump no solo supone un duro golpe para el régimen de Maduro, sino también para la ya frágil economía venezolana. Actualmente, la producción petrolera del país ronda el millón de barriles diarios, de los cuales una parte sustancial proviene de los acuerdos con empresas extranjeras como Chevron, Eni y Repsol. La suspensión de estas operaciones amenaza con generar una caída en la disponibilidad de divisas, una nueva devaluación del bolívar y una mayor inestabilidad económica.

En el último mes, Chevron había enviado a Estados Unidos aproximadamente 238.000 barriles diarios de petróleo venezolano, lo que representaba una fuente clave de ingresos para Caracas. Sin estas exportaciones, el régimen chavista deberá buscar alternativas en mercados menos accesibles, como el asiático, con mayores costos logísticos y descuentos en el precio del crudo.

Maduro responde con represión

La reacción del chavismo ante la medida de Trump no ha tardado en manifestarse. En un acto de abierta intimidación, las fuerzas de seguridad del régimen han intensificado el hostigamiento contra la vivienda de María Corina Machado, líder de la oposición, en Caracas. Esta no es la primera vez que el chavismo recurre a la persecución política como respuesta a la presión internacional: en ocasiones anteriores, agentes del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) han acosado a la madre de Machado en un claro intento de amedrentarla.

El acoso a Machado ocurre en un contexto de creciente represión contra la oposición venezolana. A pesar de que numerosos gobiernos y organismos internacionales, como el Centro Carter, han denunciado el fraude electoral de 2024 y reconocido a Edmundo González Urrutia como el legítimo ganador, el chavismo sigue aferrado al poder mediante el uso de la fuerza y la manipulación institucional.

Chevron y la diplomacia petrolera

La cancelación de la licencia de Chevron también genera incertidumbre sobre el futuro de la relación entre Washington y Caracas. Hasta ahora, la petrolera estadounidense había mantenido su presencia en Venezuela como una vía de comunicación indirecta entre ambos gobiernos. La reciente visita del enviado especial de la Casa Blanca, Richard Grenell, parecía haber consolidado un entendimiento basado en la repatriación de inmigrantes venezolanos a cambio de cierta estabilidad en las operaciones de Chevron. Con la revocación de esta licencia, ese frágil equilibrio queda en entredicho.

Chevron ha invertido grandes esfuerzos en mantener su actividad en Venezuela, no solo para recuperar deudas pendientes, sino también para capitalizar sus operaciones en un país con las mayores reservas de crudo del mundo. Michael Wirth, consejero delegado de la compañía, había advertido recientemente que si la empresa se retiraba, las operaciones petroleras en las que participa acabarían en un estado crítico. La decisión de Trump pone en riesgo no solo la presencia de Chevron, sino también la viabilidad del sector petrolero venezolano a corto plazo.

Escenarios a futuro

Las declaraciones de Trump han generado sorpresa y preocupación tanto dentro del chavismo como en sectores de la oposición que temen una escalada de la crisis política. La comunidad internacional observa con cautela los próximos movimientos de ambos bandos. Por un lado, el régimen de Maduro podría intentar sortear las sanciones buscando nuevos compradores para su crudo, lo que le obligaría a aceptar condiciones más desfavorables. Por otro, Washington podría endurecer aún más su postura, aumentando la presión diplomática y financiera sobre Caracas.

La realidad es que la cancelación de la licencia petrolera no resolverá de inmediato la crisis venezolana. En todo caso, podría empujar al chavismo a una mayor radicalización y represión contra sus adversarios. Mientras tanto, la oposición se enfrenta al reto de mantener su lucha en un contexto de creciente hostilidad.

En este escenario de máxima tensión, la estrategia de Trump parece apostar por el colapso económico del chavismo como herramienta para forzar un cambio político en Venezuela. Sin embargo, la historia reciente ha demostrado que el régimen de Maduro ha sobrevivido a sanciones, bloqueos y crisis de todo tipo. La gran incógnita es hasta qué punto el chavismo puede resistir esta nueva ofensiva sin generar un nuevo éxodo masivo de venezolanos ni provocar una implosión social dentro de sus fronteras. Por ahora, la cuerda sigue tensándose. La pregunta es quién cederá primero. @mundiario