Trump siembra el caos mientras ignora la opinión del público estadounidense

Ilustración sobre el ataque de EE UU e Israel a Irán. / Mundiario
La mayoría de los norteamericanos se opone a la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Mientras el presidente Donald Trump involucra a Estados Unidos en una guerra injustificada con Irán, arrastrado por el gobierno de Israel, la edad de oro que el polémico mandatario prometió a la nación en su campaña electoral no se ve por ninguna parte.

Para empezar, la guerra contra Irán ya está afectando el bolsillo de los estadounidenses. El martes, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos rompió la barrera de los tres dólares por galón, al situarse en 3,109 dólares, un alza de 3,7 por ciento de la noche a la mañana.

Y hay más malas noticias sobre el desempeño de la economía. El año pasado, las empresas norteamericanas agregaron solamente 181.000 empleos a sus nóminas, mientras en 2024 –el último año de la presidencia del demócrata Joe Biden– la cifra de crecimiento de los empleos fue de 1,46 millones.

Crisis laboral

De esta manera, el año pasado se convirtió en el peor en contrataciones laborales desde 2020, cuando la COVID-19 azotó a Estados Unidos, que se convirtió en el epicentro de la epidemia el 27 de marzo de ese año, al superar a China y a Italia en número de contagios.

El pasado enero, uno de cada 4 estadounidenses desempleados, aproximadamente 1,8 millones de personas, llevaba más de seis meses buscando trabajo, informó la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno federal.

Según la revista de finanzas Forbes, el 52 por ciento de los estadounidenses opina que las condiciones económicas del país han empeorado a causa de las políticas de Trump. Entre esas políticas: usar los aranceles como un arma contra gobiernos que no doblan la cerviz ante las exigencias del presidente norteamericano. En realidad, la subida de los aranceles tiene un efecto contraproducente: los consumidores de Estados Unidos son los que pagan el alza de los impuestos a los bienes importados. El 60 por ciento de los estadounidenses desaprueba la política de aumentar los aranceles, pero a Trump le tiene sin cuidado esa oposición. Es capaz de castigar a sus propios ciudadanos (casi digo súbditos) con tal de amenazar a los gobiernos que no se pliegan a sus caprichos imperiales.

En el terreno de la política exterior, las acciones de Trump enfrentan un rechazo similar entre el electorado. Según una encuesta de la empresa mundial de investigación de mercados y opinión pública Ipsos y la agencia noticiosa Reuters, solamente uno de cada cuatro norteamericanos apoya los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, una agresión criminal que ha causado la muerte de cientos de niños y de muchos civiles, y que va en contra de las normas internacionales.

El senador independiente Bernie Sanders, que aspiró a la presidencia en 2016 y en 2020, lo dijo claramente: “Trump apuesta vidas y dinero del pueblo estadounidense para cumplir el viejo sueño genocida de Netanyahu: arrastrar a Estados Unidos a un choque directo con Irán. La Constitución es tajante: SOLO EL CONGRESO declara la guerra. No un presidente que actúa como rey guerrerista”.

Cierto: de acuerdo con la Constitución, solo el Congreso puede declarar una guerra, no el presidente. Pero este miércoles, el Senado, de mayoría republicana, bloqueó un proyecto de ley bipartidista que habría frenado la agresión contra Irán si no cuenta con la aprobación del Congreso. La votación dejó a Trump con las manos libres.

Fuera de control

A Trump le importa muy poco el derecho internacional, al mismo tiempo que opera desdeñando al poder legislativo y no presta oídos a las opiniones de la nación a la que (des)gobierna. Está fuera de control. Ha puesto a la economía norteamericana en una espiral descendente, a pesar de sus alardes y sus falaces afirmaciones en el discurso del Estado de la Unión que pronunció el 24 de febrero. Está provocando una desestabilización en el escenario mundial con sus agresivas políticas imperialistas, creando un escenario de conflictos catastróficos cuyas consecuencias son impredecibles.

Y comete estos disparates, estas atrocidades, estos crímenes por su cuenta, ignorando al Congreso, ignorando la voluntad de su propio pueblo. En las democracias la mayoría manda, pero Trump hace caso omiso del principio mayoritario mientras socava los fundamentos del mismo sistema democrático que lo puso en el poder.@mundiario

Los invito a leer mis novelas El ocaso y La espada macedonia y mi ensayo Biden y el legado de Trump, libros publicados por Mundiediciones.