Temor a que presos comunes, liberados por Marruecos, acaben de nuevo en España

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Buena relación de Sánchez con Mohamed VI sore el fondo del último conflicto. /RR.SS,·F.R.
La liberación de presos comunes con motivo del final del Ramadán por Mohamed VI preocupa por la experiencia de que otra vez acaben llegando aquí ilegalmente.
Temor a que presos comunes, liberados por Marruecos, acaben de nuevo en España

Los recientes conflictos protagonizados por los funcionarios de prisiones de España, señalando falta de medios, las agresiones de los reclusos, el asesinato de una empleada de uno de estos centros por parte de un penado “de confianza”, pese a sus antecedentes y otros hechos como que en Cataluña los internos extranjeros superen ya a los nacionales, ha puesto en evidencia una situación que refleja la existencia de un grave problema en ese sentido. El caso catalán es especialmente significativo, dado el incremento exponencial de la población magrebí y su reflejo en la criminalidad. Cuando empezó a percibirse un problema, hace ya años, el diputado Durán y Lleida señaló que frente al recurso de hablar de xenofobia y racismo “hablar de un problema era solo hablar de un problema”, asunto especialmente expuesto desde que en algunas localidades la población magrebí supera ya a la nacional y eso genera evidencias y otras disfunciones, ante el escaso grado de integración. El asunto repunta, especialmente en Cataluña, ante el repetido fenómeno de que el rey de Marruecos Mohamed VI libere, con ocasión del Ramadán a presos comunes que, en muchos casos, acaban llegando a España de manera ilegal y prosiguen aquí su carrera delictiva. El hecho de que de manera general oculten su identidad, les permite no ser inicialmente detectados, pese a sus de origen. Por cierto, que actualmente en España ha cundido el uso en los medios de ocultar la nacionalidad del delincuente por entender que este dato tiene una connotación racista y xenófoba.

El contraste de los datos aporta, objetivamente, elementos para la reflexión, ya que los presos extranjeros han superado a los españoles en Cataluña. En la actualidad, hay 7.991 delincuentes en las cárceles catalanas, de los cuales 3.987 son nacionales (el 49,89%) y 4.004 (50,11%) son extranjeros: Un 62,24% de los presos por hurto; el 53%, robo; 68%, tráfico de drogas; 51%, agresores sexuales; y un 52%, asesinos de mujeres. Sobre una población de 7.792.611 habitantes, de los cuales 1.271.810 son extranjeros, el 16,32%. De entre todos estos, destaca la población marroquí. De suyo, de los 872.759 marroquíes afincados en nuestro país, la mitad están empadronados en Cataluña (238.192) y Andalucía (157.113). En las prisiones de Cataluña hay 1.424 marroquíes encarcelados: el 17,82%, pese a que son tan solo el 3,08% de la población catalana y un 1,8 por ciento de la española.

Este datos se refleja en el conjunto de la población de España, en cuanto a que sobre el conjunto de los marroquíes que residen aquí, existe una clara desproporción entre el tanto por ciento que representa sobre el total y el de los presos de ese origen en nuestras cárceles, lo que desmonta la acusación de delincuencia generalizada de las personas de origen magrebí con carácter general, lo que es absolutamente injusto, pese a que los delincuentes de este origen sean muchos y superiores a los de otros orígenes, si bien comparten con colombianos, argelinos y rumanos las tasas más altas de criminalidad y delincuencia general en España. En ese sentido, aunque los datos fluctúan la población extranjera en el conjunto de España se sitúa en torno al 27 por ciento del total.. La preocupación se centra en este sentido en que los marroquíes con 5.252 presos, es el país extranjero con mayor representatividad (30,4%) en las cárceles españolas; seguido de Colombia con 1.881 (10,9%); Argelia con 1.336 (7,7%); y Rumania con 983 (5,7%). La teórica expulsión o devolución a su país de un delincuente extranjero, de modo particular a causa de la pandemia, provocó la paralización de las expulsiones, en particular a Marruecos porque cerró sus fronteras a todo contacto exterior. Y en breve se puede dar la paradoja que algunos delincuentes consumados que residen en España se puedan ver beneficiados en la próxima regulación que van a conceder el Gobierno.

Sólo 3 de cada díez reclusos querría penar en su país

Según divulgó la Agencia EFE, sólo un 3 por ciento de los extranjeros internos en cárceles españolas quiere irse a su país a seguir cumpliendo la condena y, de hecho, han regresado 377 reclusos de otras nacionalidades de los 12.576 que actualmente se encuentran en prisiones de España. Una cifra que, según el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, decía a finales de 2022 que las prisiones españolas "eran dignas" y que contrasta con los 429 españoles presos en cárceles del extranjero que expresaran su deseo de terminar de cumplir la condena en España. Respecto a las agresiones a funcionarios en la cárcel, Ortiz llegó a decir que del total de las registradas el 96,6 por ciento habían sido leves o sin lesiones. No parece, según las agresiones realizadas por el colectivo de funcionarios de ese servicio que eso fuera consuelo alguno. Eran agresiones con independencia de sus efectos porque es evidente que en las prisiones de España se ha resentido la autoridad y que se advierte particularmente con reclusos extranjeros, en algunos casos violentos y reincidentes.@mundiario.

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