Tellado, el peón leal que Feijóo convierte en su nuevo número dos
En la maquinaria política, pocas cosas hablan tan claro como los nombramientos. Con la designación de Miguel Tellado como nuevo secretario general del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo lanza un mensaje inequívoco: no está dispuesto a ceder el control de su partido ni a dejar flancos abiertos ante los vientos cruzados que agitan la derecha española. El ascenso de Tellado, un hombre de su máxima confianza, leal hasta la médula y de verbo duro, es la apuesta de Feijóo por reforzar su liderazgo interno en un momento de alta tensión política y con su autoridad cuestionada desde varios frentes.
Tellado no es un recién llegado. Es, de hecho, un veterano de la política gallega, curtido en el aparato del PPdeG bajo la dirección del propio Feijóo. Fue su secretario general en Galicia, su hombre de confianza en los tiempos en que el PP gallego ya dominaba sin discusión el tablero político autonómico. Nadie conoce mejor los resortes del poder interno del partido que él, ni sabe moverse con mayor eficacia entre bastidores. Su lealtad a Feijóo es total, lo cual resulta fundamental para un líder que necesita rodearse de fieles ante el desafío de mantener la cohesión del partido mientras se enfrenta tanto a las embestidas de Vox como a los empujones internos que llegan desde la derecha más impaciente del propio PP, especialmente el madrileño que encabeza Isabel Díaz Ayuso.
Un perfil técnico con puño de hierro
Miguel Ángel Tellado (Ferrol, 1974) no es solo un político de partido, sino también un hombre de formación sólida y experiencia plural. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad de Santiago de Compostela, trabajó durante años como periodista en la comarca de Ferrol, lo que le dio una visión aguda de la comunicación política, campo en el que siempre ha demostrado destreza. Su paso por el Movemento Estudantil Universitario, en su juventud, muestra también que sus orígenes ideológicos no estaban marcados por una derecha clásica, sino por una vocación política temprana y una mirada crítica hacia el entorno. Sabe bien lo que es el nacionalismo.
Su trayectoria institucional arranca como jefe de prensa en distintas administraciones, pero pronto da el salto a la política activa. Diputado autonómico desde 2012, llegó a ocupar cargos clave en el Parlamento gallego y en el aparato del partido, siempre vinculado a áreas sensibles como empleo, industria o el sector naval. Su dominio de los temas económicos y sociales, sumado a un discurso contundente y disciplinado, le valieron la plena confianza de Feijóo, que lo colocó en 2016 como secretario general del PP gallego, cargo que desempeñó hasta 2022.
Desde entonces, su progresiva proyección en Madrid fue preparando el terreno para este momento. Vicesecretario de Organización desde 2022, portavoz parlamentario desde 2023, y ahora secretario general del partido, Tellado ha ido ganando peso como pieza clave del engranaje popular, siempre sin eclipsar a su jefe. Nunca ha amagado con liderazgos paralelos, ni ha generado sospechas de ambición personal. Sabe cuál es su lugar: estar al lado de Feijóo y ejecutar sin titubeos la estrategia que el presidente marque.
Un giro hacia el control férreo
La elección de Tellado responde a una lógica interna de reafirmación del liderazgo de Feijóo frente a la creciente presión externa e interna. La reciente presión para presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez –alentada por sectores de la derecha mediática, por Vox e incluso por figuras como Isabel Díaz Ayuso– ha puesto al líder popular en una posición incómoda. Feijóo sabe que esa vía no suma en el Congreso, y se ha negado a recorrerla, pero no puede permitirse parecer inmóvil ni débil. En este contexto, nombra a Tellado como nuevo secretario general y le encarga una fugaz –y fallida– ronda de contactos con los aliados del PSOE. El gesto fue interpretado dentro y fuera del partido como un movimiento táctico, una forma de desviar el foco y calmar las aguas, aunque sin intención real de consumar la ofensiva.
A esto se suma otro movimiento significativo: la salida de Cuca Gamarra como secretaria general. Aunque sigue en el comité de dirección, su nuevo rol al frente del área de Justicia, en sustitución de González Pons, supone una degradación de facto. Feijóo apuesta así por una figura de máxima proximidad para el puesto clave de la secretaría general. Gamarra representaba un perfil más moderado, dialogante, incluso más institucional. Tellado, en cambio, representa el músculo del partido, el orden en casa, la respuesta inmediata y contundente ante cualquier signo de disidencia o debilidad. Miguel Ángel Rodríguez (MAR), el ideólogo de Isabel Díaz Ayuso, ya puede ir tomando nota. Tellado no es Gamarra.
Un portavoz con dialéctica de combate
Tellado no es ajeno al lenguaje duro ni a la confrontación política sin complejos. En redes sociales ha protagonizado numerosos enfrentamientos con representantes del PSOE, especialmente en momentos de máxima tensión política. En septiembre de 2023 negó una supuesta agresión a Óscar Puente, arremetió contra lo que calificó como “matones de patio de colegio” y encarnó una línea de oposición directa, sin adornos. Esa forma de comunicar conecta con una parte de la base del PP que exige contundencia y polarización. Es un perfil que, sin llegar al extremo de Vox, endurece el discurso del partido y trata de frenar fugas por la derecha.
En paralelo, la nueva portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, representa también ese viraje hacia una oposición más incisiva. El dúo Tellado-Muñoz marca una nueva etapa en la estrategia parlamentaria del PP, más beligerante, más disciplinada y menos abierta a acuerdos amplios o gestos conciliadores. Salvo que Feijóo indique lo contrario.
Feijóo cierra filas
Con este movimiento, Feijóo no solo fortalece su núcleo de confianza, sino que lanza un aviso a navegantes: no habrá espacio para aventuras personales ni para desafíos internos. En vísperas del congreso del PP, el líder gallego opta por rodearse de quienes nunca le fallaron, de quienes conocen la maquinaria del partido y de quienes están dispuestos a defender sin fisuras su estrategia, incluso en los momentos más turbulentos. Hay más gallegos y gallegas a su lado, por mucho que eso incomode a algunos y algunas en Madrid.
Tellado, en ese tablero, no es solo un peón. Es el alfil de confianza que puede moverse con rapidez en varias direcciones, con la misión de sostener el andamiaje del partido mientras Feijóo sigue buscando el equilibrio entre moderación institucional y dureza retórica. Su nombramiento, en definitiva, no cambia el rumbo del PP, pero sí refuerza la idea de que, en tiempos de ruido, Feijóo apuesta por el control interno, la fidelidad probada y la línea dura. Un paso más en su intento de consolidarse como alternativa real de gobierno, sin perder el timón del partido que quiere llevar de vuelta a La Moncloa. @mundiario