El telar

De la soledad no deseada al acompañamiento en el hogar

Una cuidadora y un anciano. / Cedida.
La soledad no deseada se ha convertido en una de las grandes emergencias sociales de Galicia: casi una de cada cinco personas la padece y la ciudadanía —en un abrumador 90,5 %— reclama que su abordaje sea prioritario para las administraciones.

En Galicia una persona de cada cinco (19,8%) sufre soledad no deseada, una situación muy  similar entre mujeres (20%) y hombres (19,7%).

El 90,5% de la sociedad gallega considera que la lucha contra la soledad debe ser una cuestión prioritaria para las administraciones públicas.

En muchas ocasiones me he preguntado si la soledad es buena o mala. Creo que la soledad como tal, no, pero  la no deseada está considera como un gran problema en el momento actual, que está siendo combatido por entidades que trabajan en el campo de lo social teniendo en cuenta que el número de personas que la sufren va en aumento de forma considerable. En tal sentido recordemos  que el fallecido papa Francisco la denominaba como la gran epidemia del siglo XXI: “la soledad, lamentablemente, la amarga compañera en la vida de tantos mayores que son víctimas de la cultura del descarte”.

En Galicia una persona de cada cinco (19,8%) sufre soledad no deseada. Una afectación que es  muy similar entre mujeres (20%) y hombres (19,7%). Muchas de estas personas llevan  sufriéndola más de dos años. Señalar, también, que en entre los jóvenes tiene un alto índice de padecimiento (35,5%).

Situación silenciosa

Es importante que en estas fechas previas a que celebremos las jornadas centrales de la Navidad, reflexionemos sobre una situación, que de manera silente, sufren muchas personas cuando pasan de lo que conocemos genéricamente como soledad, a la soledad no deseada. Con demasiada frecuencia se conocen casos de mayores que la sufren y de ahí que para combatirla se disponga de numerosos programas a fin de que ésta pueda ser combatida en la  vida cotidiana. Todo ello para  comprender cómo se produce, de dónde surge y cómo la viven las personas que la padecen y de este modo intentar que  muchas de ellas  dejen de refugiarse en el muro de la soledad. 

Las actuaciones se hacen teniendo como  lema central: “No estás solo”, y como centro los cursos y actuaciones en las dependencias con los que cuentan las ONGs , persiguiendo que los afectados, después de reconocer que sufren soledad no deseada, puedan  alcanzar una serie de mejoras en su vida diaria. Un trabajo de apoyo y ayuda para lo que se cuenta con equipos especializados de voluntarios.

En el hogar

La soledad no deseada  se complementa con posiciones centralizadas en el hogar. Se trata de mayores que viven solos, que suelen tener una situación desahogada, que cuentan con todo lo relativo a la habitabilidad y tienen cubiertas  las necesidades diarias. Estos programas buscan que las personas que viven solas, que en una gran mayoría de los casos sufren soledad no deseada, puedan compartir su hogar con  otras personas para, de este modo, sentirse acompañados.

Pese a que no se dispone de datos reales, lo cierto es que  compartir vivienda es un hecho que aumenta de año en año auspiciado por las entidades que trabajan en el campo de lo social. Supone una alternativa al modelo residencial tradicional y tiene como objetivo el cuidado mutuo entre los usuarios para un envejecimiento lo más autónomo posible.

Es necesario dotar de los medios, económicos y materiales, necesarios a estos programas de acompañamiento a personas mayores, y hacer hincapié en la necesidad de cuidar y  acompañar. Con el proceso se busca  avanzar hacia una comunidad y una sociedad que sitúe en el centro el cuidado a las personas y que sea más humana y justa.

Concluyo señalando que una  gran mayoría de la sociedad gallega (90,5%) considera que la lucha contra la soledad debe de ser una cuestión prioritaria para las administraciones públicas. @mundiario