¿Serán desastrosas las expectativas de la izquierda española en 2027?
A comienzos de los años 80 la izquierda vivía un éxito que ni en sus mejores sueños se podía imaginar: a los excelentes resultados de 1982, cuando estas fuerzas habían obtenido una mayoría cualificada de 3/5 exactos en el Congreso (PSOE, PSC, PCE, HB, ERC y EE habían sumado 210/350 congresistas) y en el Senado (PSOE, PSC y ERC habían logrado 136/208 asientos en la Cámara Alta), hay que añadir el hecho de que pocos meses después, en mayo de 1983, los socialistas lograron investiduras presidenciales en once de las trece Autonomías que tuvieron comicios en aquel fantástico año. La misma izquierda que apenas seis años atrás estaba en España fuera de la ley arrasaba por entonces a nivel central y tenía un inmenso poder territorial.
Actualmente y en contraposición a aquellos maravillosos años, los partidos rojomorados viven una crisis sin precedentes: ahogados en la Moncloa, sin apenas poder territorial y siendo testigos de un huracán derechista, que impacta donde más duele: en el futuro; es decir, en unos jóvenes cada vez más derechizados.
En consecuencia, las perspectivas electorales a medio plazo pueden ser catastróficas: posible derrota en todas las Autonomías en disputa en 2027 (salvo en Navarra) y pérdida del Gobierno central en ese año con el mejor resultado histórico para la derecha estatal, ya que PP-VOX-SALF pueden superar los 190 escaños. Y si metemos en la ecuación a fuerzas territoriales de derechas (UPN, CC y JxC) más a otra no explícitamente de izquierda (PNV), posiblemente el conjunto de la derecha/no-izquierda roce la mayoría cualificada de 3/5 en ambas cámaras en este momento. Recordemos que si un bloque político obtiene un 60% de congresistas y de senadores puede llevar a cabo una reforma ordinaria de la Constitución.
El posible gran resultado de la derecha en las autonómicas y generales del 2027 contrasta con un PSOE que puede obtener un resultado peor aún que el obtenido en el nefasto 2011 (aquel año terminó gobernando solo en Andalucía a nivel supralocal); es decir, que se quede sin un solo presidente que gobierne ni España ni ninguna Autonomía. No entra en nuestra cuenta Salvador Illa, pues el PSC es jurídicamente un partido distinto del PSOE. Y, por su parte, es posible que Navarra caiga en manos de EH Bildu a corto plazo.
Siendo claro el proceso de derechización que vive España, destacamos entre sus factores los siguientes:
EXTERNOS
-Ético-político:
Desacomplejamiento de la derecha en su batalla cultural contra la izquierda. Hasta hace poco la izquierda ganaba a la derecha en un uno de los pocos ámbitos de poder no controlados por liberales y conservadores: el mundo ético-político de las ideas. Así, durante muchos años los valores de izquierdas se presentaron como moralmente superiores (paz, justicia, igualdad, solidaridad...) ante la opinión pública frente a los de derechas (mayor belicismo, desigualdad, inmovilismo, competitividad...). Pero ese ha sido uno de los campos de batalla de la derecha radical en Europa y en España, logrando que los valores de izquierdas dejen de ser hegemónicos en algunas sociedades, al presentarlos como contrarios a la libertad, a la seguridad y a los intereses nacionales.
-Ideológico:
Crecimiento internacional de la derecha radical (Trump, Milei, Meloni, Orbán…).
-Mediáticos:
1. Auge de medios de prensa de derechas en internet, así como de influencers azules. YouTube, Telegram o TikTok son plataformas muy utilizadas por buena parte de la población, especialmente la juvenil, y muchos creadores de opinión se adscriben a la derecha alternativa. Ejemplo de ello lo vimos con el liberal-conservador Alvise (muy conocido en Telegram) en las europeas de junio de 2024.
2. Gran virulencia de parte de la derecha mediática contra la izquierda en los ataques y críticas hacia la izquierda.
INTERNOS
-Ideológicos:
1. Muchas medidas woke de la izquierda han sido un completo fracaso en términos de apoyo popular y eficacia social. Estas se han asociado a un feminismo de cuarta ola visto como intransigente y hembrista por muchos ciudadanos, al posmodernismo queer, a la escasa contundencia discursiva frente a la delincuencia o al siempre impopular progresismo en materia migratoria.
2. Persistencia en la izquierda de un discurso donde no se percibe orgullo hacia el sentimiento de españolidad o hacia el acervo cultural católico.
3. Ejecución de medidas no alineadas con los principios constitucionales de unidad y de solidaridad o en clara connivencia con el independentismo periférico: aprobación de la polémica Ley de Amnistía, planteamiento del cupo catalán o de mantener el cupo vasco o el convenio navarro, vaciamiento competencial del poder central en Euskadi y Cataluña.
-Institucionales:
La izquierda está en el poder y, en contraposición a aquellos ideales de la época del Movimiento 15-M, ahora es vista entre importantes capas de la población como incapaz de solucionar problemas socioeconómicos actuales de gran importancia (precios, pobreza, desigualdad, acceso a la vivienda...) o heredados de la Gran Recesión de 2008 (la precariedad laboral juvenil).
-Medioambientales:
Si antes ser ecologista era visto como cool, actualmente la ambientalista Agenda 2030 y el conjunto de propuestas verdes son consideradas como freno a la productividad y dañinas a los sectores económicos tradicionales, según los analistas de la derecha.
-Partidistas:
1. Desilusión post15-M. El fracaso sociopolítico de Podemos, Sumar y de todas las marcas de esa órbita ideológica como consecuencia de sus incoherencias, luchas internas y campañas de desprestigio mediático han dejado a la izquierda alternativa sin un partido de referencia en la actualidad.
2.Los presuntos escándalos de corrupción que afectan al PSOE.
3. Muchos cuadros políticos de izquierdas se muestran alejados de sus tradicionales sectores de apoyo (obreros y campesinos). Nos encontramos así ante una izquierda urbanita, woke, intelectual y minoritaria, míope ante problemas como el impacto de la Agenda 2030 o la seguridad. Una izquierda, en definitiva, que le regala así a Vox el discurso de cercanía hacia las clases populares.
Como vemos, asistimos a un proceso de derechización en España que se muestra imparable. A esta ola azul resisten sociológicamente Euskadi, Cataluña y Navarra (CC.AA. de izquierdas en todos los segmentos de edad). El caso gallego es particular, pues si bien el PPdeG gobierna con mayoría absoluta, hay una ligera inclinación social hacia el centro izquierda y la juventud gallega es de las más progresistas de España.
En todo caso, este avance azul en términos de cambio social en España y en el conjunto de Occidente no quita responsabilidades a una izquierda cainita (que se percibe en los enfrentamientos entre Sumar y Podemos), miope, escasamente autocrítica y que fía sus esperanzas al miedo a la ultraderecha.
Si los dirigentes rojomorados quieren evitar que suceda finalmente esta hipotética catástrofe electoral de la izquierda en 2027, deberían reflexionar seriamente sobre las causas del proceso de derechización social que sufre nuestro país y ponerle remedio. @mundiario